Jonathan Andic ha dado explicaciones ya en tres ocasiones por la muerte de su padre, aunque solo una, la del martes, lo ha hecho como investigado por un delito de homicidio. Fue una intervención breve; un interrogatorio acotado y largamente trabajado en que el primogénito de Isak Andic respondió de forma genérica solo a las preguntas de sus abogados. Jonathan explicó que, en el momento del suceso, el mediodía del 14 de diciembre de 2024, mantenía una “buena relación” con su padre después de que la terapia a la que ambos habían acudido juntos para superar sus desavenencias hubiera dado “buenos resultados”, según el contenido de la declaración que ha podido reconstruir EL PAÍS de fuentes judiciales.
El primogénito de Isak Andic, investigado por homicidio, rechazó las acusaciones sobre el cambio de móvil: “No tiene nada que ver con el accidente de mi padre”

Jonathan Andic ha dado explicaciones ya en tres ocasiones por la muerte de su padre, aunque solo una, la del martes, lo ha hecho como investigado por un delito de homicidio. Fue una intervención breve; un interrogatorio acotado y largamente trabajado en que el primogénito de Isak Andic respondió de forma genérica solo a las preguntas de sus abogados. Jonathan explicó que, en el momento del suceso, el mediodía del 14 de diciembre de 2024, mantenía una “buena relación” con su padre después de que la terapia a la que ambos habían acudido juntos para superar sus desavenencias hubiera dado “buenos resultados”, según el contenido de la declaración que ha podido reconstruir EL PAÍS de fuentes judiciales.
Los Mossos d’Esquadra habían escuchado a Jonathan dos veces, siempre en calidad de testigo de lo que, inicialmente, apuntaba a una muerte accidental: el fundador de Mango cayó desde una altura de 100 metros mientras paseaban, solos los dos, por el Camí de les Feixades de Montserrat, uno de los muchos senderos que conducen hasta el monasterio benedictino del mismo nombre. La primera declaración la prestó el día del suceso, bajo el impacto de lo vivido. La segunda, dos semanas más tarde, cuando sostuvo que la relación con su padre era “muy buena” y que no tenían “desavenencias”. Jonathan detalló entonces que el hecho de haber sido puesto al frente de Mango por su padre y revelado también por su padre solo un año después, en 2015, no comportó “ningún problema profesional o familiar”, según la síntesis de esa declaración que recoge el auto de prisión provisional eludible bajo fianza de un millón de euros dictado por la jueza de Martorell (Barcelona) que investiga el caso.
Uno de los indicios a los que apunta la jueza para sostener la tesis del homicidio es que lo manifestado por Jonathan sobre la buena sintonía con su padre no se compadece con el contenido de los mensajes de Whatsapp que se intercambiaban, donde “se demuestra lo contrario”. En la declaración del martes en el juzgado de Martorell, adonde llegó esposado tras ser detenido en su domicilio, Jonathan explicó que ambos habían mantenido algunas discrepancias en el pasado. Y añadió que, precisamente por ese motivo, habían decidido someterse a una terapia conjunta, precisan las mismas fuentes.
Los abogados preguntaron a Jonathan también sobre otro de los indicios que los Mossos destacan en sus atestados: la “desaparición en extrañas circunstancias” (son palabras del auto judicial) de su teléfono, un iPhone 14, durante un viaje relámpago a Quito (Ecuador). El viaje duró apenas tres días, del 24 al 26 de marzo de 2025, y coincidió con “la información dada por los medios de comunicación de la reapertura del caso”. El investigado, agrega el auto, “borró el contenido del antiguo teléfono”, que le fue sustituido por una versión más moderna, el iPhone 6.
Jonathan ofreció, ante la jueza y la fiscal, una explicación alternativa en su declaración del martes. Admitió que cambió su teléfono, pero indicó que eso ocurre “de manera recurrente” con todos los miembros del comité de dirección de Mango. El investigado aseguró que pidió a la empresa el nuevo terminal a finales de 2024, en todo caso antes de lo ocurrido en Montserrat, por lo que asegura que la petición “no tiene nada que ver con el accidente de mi padre”, afirmó. No activó de inmediato el terminal, agregó, porque no tenía “ninguna prisa” para hacerlo. Y solo lo hizo en marzo, después de que se lo robasen en el viaje a Ecuador, que hizo por motivos laborales.
Uno de los elementos de mayor calado para los investigadores es el hecho de que Jonathan acudiera a la misma zona de Montserrat, en el municipio de Collbató (Barcelona) hasta en tres ocasiones los días previos al suceso, según revelaron las cámaras de tráfico. Esas visitas se produjeron, además, en la misma semana. Jonathan no fue preguntado por esa circunstancia, pero sí explicó que no era “extraño” que él y su padre salieran juntos a pasear, de excursión, para hablar.
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