
A mediados de los duros años ochenta, cuando la heroína diezmaba a la juventud de los barrios, el general y exministro Manuel Gutiérrez Mellado promovía la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) para enfrentarse a la plaga. Por aquel entonces José Ignacio Goirigolzarri avanzaba en una exitosa carrera en el Banco de Bilbao que lo llevaría después a los puestos más altos del sector: consejero delegado de BBVA y presidente de Bankia (tras el rescate) y de CaixaBank.
El banquero, ahora presidente de FAD Juventud, apuesta por preparar a los menores para el mundo digital antes que por cortarles el acceso a las redes
A mediados de los duros años ochenta, cuando la heroína diezmaba a la juventud de los barrios, el general y exministro Manuel Gutiérrez Mellado promovía la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) para enfrentarse a la plaga. Por aquel entonces José Ignacio Goirigolzarri avanzaba en una exitosa carrera en el Banco de Bilbao que lo llevaría después a los puestos más altos del sector: consejero delegado de BBVA y presidente de Bankia (tras el rescate) y de CaixaBank.
En estos 40 años, la FAD amplió el foco de su misión: se rebautizó como FAD Juventud, sin desglosar sus siglas, porque ni todas las adicciones lo son a las drogas ni ese es el único problema de chicos y chicas. Y Goirigolzarri (Bilbao, 72 años), conocido como Goiri, dejó la banca pero no se retiró: es consejero de Inditex y presidente del centro de estudios Fedea. El año pasado sumó a su currículum una presidencia muy distinta a las otras, la de FAD Juventud. Para arrimar el hombro.
Pregunta. La juventud de hoy se droga mucho menos, según las encuestas, que la de los años ochenta. Pero tiene otras adicciones: a las redes sociales, a los videojuegos o a los juegos de azar. Y más problemas de ansiedad o depresión.
Respuesta. La que tenemos ahora es una juventud mucho más sana, más proclive a hacer deporte, pero con una situación compleja desde el punto de vista de la salud mental. Desde luego, el mundo digital complica esta situación. Ponemos el foco en la prevención. Tenemos una obsesión por la educación, los valores y la alfabetización digital.
P. El informe PISA señala el abuso de las pantallas como una de las causas del retroceso del rendimiento escolar.
R. Seguro que tiene un impacto, pero todavía no entendemos bien cuál. El tema es mucho más profundo. Dos datos: el absentismo escolar en España es del 34%, cuando la media europea es del 22%. Y si preguntas a los jóvenes cuántas veces se han interesado sus padres en la última semana por los temas del colegio, la respuesta es el 69%, y en 2002 era el 77%. Las familias tienen la primera responsabilidad, como luego los docentes y los gobiernos.
P. La Comisión Europea y países como España plantean prohibir el acceso a las redes sociales antes de los 13 o los 16 años. ¿Lo ve viable?
R. Se trata de alcanzar un equilibrio: por un lado, tienes que preservar su seguridad, y por otro les tienes que dar acceso a la tecnología porque es la manera de socializar y de aprender. Lo fundamental es preparar a la gente para el acceso al mundo tecnológico.
P. Y ahora ha llegado la inteligencia artificial, tan poderosa.
R. También hay que ver las cosas positivas que tiene la IA, igual que tiene sus riesgos. Hay una responsabilidad de los padres, un periodo en el cual los niños y adolescentes requieren una tutorización. Está también la responsabilidad de los gobiernos. Y desde luego la de las plataformas tecnológicas, que deben tener un comportamiento ético.

P. A la juventud la golpea también la pobreza. España mantiene tasas elevadas de menores en riesgo de exclusión.
R. Si tomas una perspectiva temporal amplia, es evidente que el contrato social es asimétrico. Desde el año 2008, la población con más de 65 años ha tenido un incremento de renta y, por contraposición, la gente joven ha tenido un decremento en términos reales del 10%. Eso es importante.
P. Se ha extendido la idea de que los hijos no van a vivir mejor que sus padres. Es desmoralizador, ¿verdad?
R. Es una afirmación que no tiene ninguna base. ¿Por qué va a ser así? Hablar del futuro en términos deterministas, y encima pesimistas, me parece mal. De lo que se trata aquí es de cómo conseguimos darle la vuelta a esto.
P. El crecimiento económico en España ¿no está consiguiendo reducir la desigualdad?
R. España no es Estados Unidos, donde hay un 0,1% de la población que acumula la riqueza. En España las desigualdades están muy ligadas al desempleo. En los últimos años, quito la vivienda y no hay datos para decir que se ha incrementado la desigualdad.
P. ¿Y si no quita la vivienda? Es un problemón.
R. Volvemos a esa idea de que el contrato social está premiando a las capas mayores y perjudicando a las capas de los más jóvenes. Porque, aunque la vivienda la puedes relacionar con cualquier edad, lógicamente el problema es mucho más serio para la gente joven.
Pensamos que la penalización no es la vía para afrontar el consumo de drogas
P. El consumo de drogas legales o ilegales lleva años descendiendo, pero tampoco ha desaparecido. ¿Cómo lo abordamos hoy?
R. Pensamos que la penalización no es la vía. Tienes que crear educación, conocimiento y entornos sociales que valoren los peligros que tienen ese tipo de comportamientos.
P. Algunos países, y algunos estados de EE UU, han legalizado el cannabis. ¿Qué le parece?
R. Es un tema controvertido. Desde mi punto de vista, eso tiene el riesgo de la trivialización. Manda un mensaje de que no pasa nada, y lo que sabemos es que sí pasa.
P. ¿Cómo es el paso de la gestión de una entidad financiera a la de una organización social y humanitaria?
R. Son las 50 personas que trabajan aquí las que llegan a cientos de miles de jóvenes, familias y educadores todos los años. Yo soy, por decirlo así, un presidente no ejecutivo. Pero es difícil encontrar actividades tan atractivas desde el punto de vista de la satisfacción personal.
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