Un bar de Vitoria y una macrogranja de gallinas ponedoras de Aragón están detrás de la alerta internacional por salmonela lanzada por las autoridades españolas la semana pasada y que ya afecta a tres países después de que Francia se haya sumado a Portugal —además de España— en la lista de destinos de los lotes de huevos sospechosos de estar contaminados por la bacteria Salmonella Enteritidis, según documentos oficiales a los que ha tenido acceso EL PAÍS.
Tres de los 13 afectados tuvieron que ser hospitalizados tras consumir tortillas en el establecimiento. Parte de los lotes retirados habían sido exportados a Portugal y Francia
Un bar de Vitoria y una macrogranja de gallinas ponedoras de Aragón están detrás de la alerta internacional por salmonela lanzada por las autoridades españolas la semana pasada y que ya afecta a tres países después de que Francia se haya sumado a Portugal —además de España— en la lista de destinos de los lotes de huevos sospechosos de estar contaminados por la bacteria Salmonella Enteritidis, según documentos oficiales a las que ha tenido acceso EL PAÍS.
Al menos 13 personas, de las que tres tuvieron que ser hospitalizadas, sufrieron una intoxicación tras consumir tortillas elaboradas con estos huevos en un establecimiento de restauración de la capital alavesa, según ha confirmado la Consejería de Sanidad del Gobierno vasco.
Una comunicación interna del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), dependiente de Sanidad, a la que ha tenido acceso este diario, desvela el origen del brote: “AESAN [la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición] nos ha comunicado una alerta [rápida europea], RASFF, por Salmonella Enteritidis en huevos frescos procedentes de una explotación de Mainar (Zaragoza), en el contexto de un brote de salmonelosis detectado en el País Vasco asociado al consumo de tortillas elaboradas con huevos procedentes de dicha explotación”,
El RASFF es el Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos de la Unión Europea y ha calificado como “grave” el incidente, la categoría de mayor entidad de las que puede ser considerado episodio de estas características (las otras tres son “no grave”, “indeterminado” y “sin riesgo”).
El mensaje, fechado el pasado viernes día 9, añade que la “información inicial señalaba la distribución de los huevos a establecimientos” de ocho comunidades, aunque información posterior precisó que no todas habían recibido unidades procedentes de las naves de la macrogranja contaminadas por la bacteria, “por lo que no puede considerarse confirmada la distribución de los huevos implicados a todas estas comunidades [este diario ha optado por ello no publicar la lista]”. Y concluye con una llamada a la vigilancia: “Os lo comunicamos para vuestra información y por si identificarais casos que pudieran estar relacionados”.
Ni la AESAN ni el CCAES han informado hasta el momento públicamente de los datos esenciales del brote, como número de afectados, su estado, origen de los huevos, zonas en las que los huevos han sido distribuidos… Esta opacidad ha sido criticada por entidades como la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), que el martes publicó una nota reclamando a la AESAN “que informe cuanto antes de las marcas comerciales y las partidas concretas de huevos relacionadas con el brote de salmonela”.
“La información disponible para los consumidores sigue siendo muy limitada. No se han hecho públicas las marcas afectadas, las cantidades retiradas, las comunidades autónomas donde pudieron distribuirse los huevos ni el alcance real de la incidencia. Tampoco figura una alerta específica en el portal público de la AESAN. Para OCU, aunque la retirada del lote pueda haber reducido el riesgo, la transparencia resulta fundamental para reforzar la confianza de los consumidores y evitar nuevas intoxicaciones”, sigue la nota.
El Gobierno de Aragón sí ha confirmado que “ahora mismo se está investigando el brote en la granja y la semana que viene se reúnen los responsables de Aragón con el Ministerio [de Agricultura] para ver qué plan de actuación pueden ejecutar de tal forma que se vean afectados el menor número de animales posibles, ya que la granja tiene diferentes módulos y se están haciendo analíticas en todos ellos”.
Mainar alberga un potente sector de producción intensiva de huevos, con dos macrogranjas, una de las cuales tiene una capacidad total de hasta 900.000 gallinas ponedoras, si bien no ha trascendido cuál es la afectada. La normativa obliga al sacrificio de todos los animales de los módulos en los que sea detectada la bacteria de la salmonela.
Es la segunda ocasión en tres meses que huevos procedentes de Aragón causan un brote de salmonela en el País Vasco. En agosto, una treintena de personas —nueve de ellas precisaron ser hospitalizadas— resultaron intoxicadas en Éibar tras consumir huevos procedentes de otra granja de esta comunidad.
Aunque su número es menor que hace dos décadas por las medidas aplicadas —de bioseguridad, control higiénico, vacunación de las aves…—, los brotes de salmonela causados por huevos que salen contaminados de las granjas siguen siendo un problema recurrente de la cadena alimentaria. El aumento de casos registrado en los últimos años, tras un descenso ocurrido durante la pandemia, ha aumentado la preocupación de las autoridades.
El CCAES, que todavía no dispone de datos fiables sobre los casos de salmonela ocurridos este año debido a los retrasos de notificación de las comunidades, está preparando un informe de riesgo sobre este problema. Según el Centro, el objetivo es “valorar y revisar posibles cambios epidemiológicos en la dinámica habitual de la enfermedad tras el incremento identificado en los años posteriores a la pandemia”. La publicación del documento está prevista para finales de este mes de octubre.
Una de las preocupaciones de las autoridades es que haya alguna cepa más virulenta o nueva que esté impulsando el incremento de brotes. Los análisis realizados, sin embargo, no permiten confirmarlo, según el CCAES y el Centro Nacional de Microbiología (CNM). “Con la información disponible hasta esa fecha, no existe evidencia de la existencia de una única cepa responsable del aumento observado”, coinciden ambos organismos en sus respuestas a este diario.
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