Las entidades financieras están condicionando la autorización de una hipoteca para comprar una vivienda a que el importe de ese crédito no supere el 70% del valor del inmueble que se va a adquirir. Es decir, piden que el comprador ponga encima de la mesa, al menos, un 30% del coste del piso o la casa para conceder la financiación necesaria, según los últimos datos proporcionados por el Consejo General del Notariado (CGN). Estas exigencias han ido cambiando a lo largo de los últimos años, aunque los últimos registros disponibles muestran una realidad transversal a todas las hipotecas: el porcentaje medio de financiación que se concede se encuentra en el 72% sobre el valor de tasación del inmueble en cuestión. Así ha ocurrido en junio, último mes del que se disponen estadísticas notariales, consolidando una tendencia que ya venía produciéndose en los últimos meses. Ese porcentaje apenas se mueve desde que comenzó el año. La evolución del mercado hipotecario encuentra en estos requisitos uno de los más relevantes a la hora de abrir la puerta de acceso a una vivienda. Por poner un ejemplo diáfano, si un piso cuesta 200.000 euros , el comprador -o compradores, si son una pareja- debe aportar inicialmente 60.000 euros, el 30% del valor del inmueble. Más allá de esa cuantía, hay que añadir otros gastos asociados a la compra, como los impuestos o los gastos de gestoría, notaría y registro, en su caso. Una recomendación para evitar el ‘boom’Aunque no existe una exigencia legal, las recomendaciones del Banco de España instan a las entidades financieras a limitar la concesión de una hipoteca cuando su importe supere el 80% del valor de tasación. Es regla no escrita -aunque sí tiene sus efectos en las exigencias de capital de la banca- se superó ampliamente en plena burbuja inmobiliaria, allá por 2008. Por entonces, había muchas entidades que ofrecían hasta un 100% de financiación. Una circunstancia que derivaría en una explosión del ‘boom’ con importantes consecuencias económicas. Sin embargo, en los últimos años, la banca ha ido limando ese porcentaje, poco a poco, hasta acercarse al 70% de financiación, como muestran las últimas estadísticas. Hace ahora tres años, en el verano de 2023 , ese límite de las hipotecas se situó en el entorno del 68% y 69%, el nivel más bajo histórico registrado hasta ahora. Aunque la evolución de los tipos de interés de los últimos meses, con tasas más cercanas al 2%, han permitido cierta relajación bancaria.Para adquirir una vivienda que cueste 200.000 euros será necesario tener ahorrados al menos 60.000 euros, el 30% del valor que la banca ya no financia con una hipotecaAl mismo tiempo, sigue aumentando el número de ciudadanos que compran una vivienda a través de una hipoteca. En concreto, las necesitan en un 53% de las operaciones, después de que esta tasa cayese al 40% hace ahora tres años. En cualquier caso, hay un 47% de ciudadanos que siguen adquiriendo una vivienda a tocateja. Es decir, sin necesidad de pedir financiación al banco. Se trata, en términos generales, de grandes inversores, fortunas o ahorradores que por circunstancias, como una herencia o donación, no precisan de ese capital prestado para acometer la operación de compraventa. Nuevas restricciones futurasEn estas circunstancias, el Banco de España quiere afinar su propuesta para limitar las condiciones en las que ahora se formalizan las hipotecas excluyendo de ese futuro marco normativo a los ciudadanos que puedan verse impactados por un mercado hipotecario más restringido. Los trabajos en los que avanza el supervisor apuntan a que la nueva regulación deje al margen a ciudadanos que puedan ver limitado su acceso a la vivienda, agravando un problema que ya de por sí es hoy complejo.Los estándares bajo los que actualmente trabajan los bancos pasan por una cuantía de las hipotecas que no supere el 80% del valor de tasación; con cuotas mensuales que no sobrepasen un tercio de los ingresos que perciben los titulares; y un plazo que no suele ir más allá de la propia edad de jubilación de los hipotecados . Pero si algunas de esas condiciones se endurecen, una parte de quienes van a solicitar financiación verían la puerta cerrada para que les concediesen un crédito. Y ahí es donde se buscan soluciones con límites que sean razonables para amortiguar lo que en el supervisor consideran como impactos no deseados.De todos los colectivos implicados, quienes más trabas se encuentran para conseguir una vivienda y financiarla son los jóvenes. Con una edad de emancipación familiar que supera los 30 años, de media, la mayor de la Unión Europea, y unos salarios bajo mínimos -apenas 1.372 euros brutos al mes, según el INE-, la posibilidad de tener acumulado un 20% del valor del inmueble -más impuestos y gastos asociados a la operación- se hacen harto complicado si la banca endurece esas condiciones. Además, no es lo mismo que se cierre la puerta de la financiación para una primera vivienda habitual que para una segunda o tercera residencia, otra variable que condicionaría las restricciones. Las entidades financieras están condicionando la autorización de una hipoteca para comprar una vivienda a que el importe de ese crédito no supere el 70% del valor del inmueble que se va a adquirir. Es decir, piden que el comprador ponga encima de la mesa, al menos, un 30% del coste del piso o la casa para conceder la financiación necesaria, según los últimos datos proporcionados por el Consejo General del Notariado (CGN). Estas exigencias han ido cambiando a lo largo de los últimos años, aunque los últimos registros disponibles muestran una realidad transversal a todas las hipotecas: el porcentaje medio de financiación que se concede se encuentra en el 72% sobre el valor de tasación del inmueble en cuestión. Así ha ocurrido en junio, último mes del que se disponen estadísticas notariales, consolidando una tendencia que ya venía produciéndose en los últimos meses. Ese porcentaje apenas se mueve desde que comenzó el año. La evolución del mercado hipotecario encuentra en estos requisitos uno de los más relevantes a la hora de abrir la puerta de acceso a una vivienda. Por poner un ejemplo diáfano, si un piso cuesta 200.000 euros , el comprador -o compradores, si son una pareja- debe aportar inicialmente 60.000 euros, el 30% del valor del inmueble. Más allá de esa cuantía, hay que añadir otros gastos asociados a la compra, como los impuestos o los gastos de gestoría, notaría y registro, en su caso. Una recomendación para evitar el ‘boom’Aunque no existe una exigencia legal, las recomendaciones del Banco de España instan a las entidades financieras a limitar la concesión de una hipoteca cuando su importe supere el 80% del valor de tasación. Es regla no escrita -aunque sí tiene sus efectos en las exigencias de capital de la banca- se superó ampliamente en plena burbuja inmobiliaria, allá por 2008. Por entonces, había muchas entidades que ofrecían hasta un 100% de financiación. Una circunstancia que derivaría en una explosión del ‘boom’ con importantes consecuencias económicas. Sin embargo, en los últimos años, la banca ha ido limando ese porcentaje, poco a poco, hasta acercarse al 70% de financiación, como muestran las últimas estadísticas. Hace ahora tres años, en el verano de 2023 , ese límite de las hipotecas se situó en el entorno del 68% y 69%, el nivel más bajo histórico registrado hasta ahora. Aunque la evolución de los tipos de interés de los últimos meses, con tasas más cercanas al 2%, han permitido cierta relajación bancaria.Para adquirir una vivienda que cueste 200.000 euros será necesario tener ahorrados al menos 60.000 euros, el 30% del valor que la banca ya no financia con una hipotecaAl mismo tiempo, sigue aumentando el número de ciudadanos que compran una vivienda a través de una hipoteca. En concreto, las necesitan en un 53% de las operaciones, después de que esta tasa cayese al 40% hace ahora tres años. En cualquier caso, hay un 47% de ciudadanos que siguen adquiriendo una vivienda a tocateja. Es decir, sin necesidad de pedir financiación al banco. Se trata, en términos generales, de grandes inversores, fortunas o ahorradores que por circunstancias, como una herencia o donación, no precisan de ese capital prestado para acometer la operación de compraventa. Nuevas restricciones futurasEn estas circunstancias, el Banco de España quiere afinar su propuesta para limitar las condiciones en las que ahora se formalizan las hipotecas excluyendo de ese futuro marco normativo a los ciudadanos que puedan verse impactados por un mercado hipotecario más restringido. Los trabajos en los que avanza el supervisor apuntan a que la nueva regulación deje al margen a ciudadanos que puedan ver limitado su acceso a la vivienda, agravando un problema que ya de por sí es hoy complejo.Los estándares bajo los que actualmente trabajan los bancos pasan por una cuantía de las hipotecas que no supere el 80% del valor de tasación; con cuotas mensuales que no sobrepasen un tercio de los ingresos que perciben los titulares; y un plazo que no suele ir más allá de la propia edad de jubilación de los hipotecados . Pero si algunas de esas condiciones se endurecen, una parte de quienes van a solicitar financiación verían la puerta cerrada para que les concediesen un crédito. Y ahí es donde se buscan soluciones con límites que sean razonables para amortiguar lo que en el supervisor consideran como impactos no deseados.De todos los colectivos implicados, quienes más trabas se encuentran para conseguir una vivienda y financiarla son los jóvenes. Con una edad de emancipación familiar que supera los 30 años, de media, la mayor de la Unión Europea, y unos salarios bajo mínimos -apenas 1.372 euros brutos al mes, según el INE-, la posibilidad de tener acumulado un 20% del valor del inmueble -más impuestos y gastos asociados a la operación- se hacen harto complicado si la banca endurece esas condiciones. Además, no es lo mismo que se cierre la puerta de la financiación para una primera vivienda habitual que para una segunda o tercera residencia, otra variable que condicionaría las restricciones.
Las entidades financieras están condicionando la autorización de una hipoteca para comprar una vivienda a que el importe de ese crédito no supere el 70% del valor del inmueble que se va a adquirir. Es decir, piden que el comprador ponga encima de la mesa, … al menos, un 30% del coste del piso o la casa para conceder la financiación necesaria, según los últimos datos proporcionados por el Consejo General del Notariado (CGN).
Estas exigencias han ido cambiando a lo largo de los últimos años, aunque los últimos registros disponibles muestran una realidad transversal a todas las hipotecas: el porcentaje medio de financiación que se concede se encuentra en el 72% sobre el valor de tasación del inmueble en cuestión. Así ha ocurrido en junio, último mes del que se disponen estadísticas notariales, consolidando una tendencia que ya venía produciéndose en los últimos meses. Ese porcentaje apenas se mueve desde que comenzó el año.
La evolución del mercado hipotecario encuentra en estos requisitos uno de los más relevantes a la hora de abrir la puerta de acceso a una vivienda. Por poner un ejemplo diáfano, si un piso cuesta 200.000 euros, el comprador -o compradores, si son una pareja- debe aportar inicialmente 60.000 euros, el 30% del valor del inmueble. Más allá de esa cuantía, hay que añadir otros gastos asociados a la compra, como los impuestos o los gastos de gestoría, notaría y registro, en su caso.
Una recomendación para evitar el ‘boom’
Aunque no existe una exigencia legal, las recomendaciones del Banco de España instan a las entidades financieras a limitar la concesión de una hipoteca cuando su importe supere el 80% del valor de tasación. Es regla no escrita -aunque sí tiene sus efectos en las exigencias de capital de la banca- se superó ampliamente en plena burbuja inmobiliaria, allá por 2008. Por entonces, había muchas entidades que ofrecían hasta un 100% de financiación. Una circunstancia que derivaría en una explosión del ‘boom’ con importantes consecuencias económicas.
Sin embargo, en los últimos años, la banca ha ido limando ese porcentaje, poco a poco, hasta acercarse al 70% de financiación, como muestran las últimas estadísticas. Hace ahora tres años, en el verano de 2023, ese límite de las hipotecas se situó en el entorno del 68% y 69%, el nivel más bajo histórico registrado hasta ahora. Aunque la evolución de los tipos de interés de los últimos meses, con tasas más cercanas al 2%, han permitido cierta relajación bancaria.
Para adquirir una vivienda que cueste 200.000 euros será necesario tener ahorrados al menos 60.000 euros, el 30% del valor que la banca ya no financia con una hipoteca
Al mismo tiempo, sigue aumentando el número de ciudadanos que compran una vivienda a través de una hipoteca. En concreto, las necesitan en un 53% de las operaciones, después de que esta tasa cayese al 40% hace ahora tres años. En cualquier caso, hay un 47% de ciudadanos que siguen adquiriendo una vivienda a tocateja. Es decir, sin necesidad de pedir financiación al banco. Se trata, en términos generales, de grandes inversores, fortunas o ahorradores que por circunstancias, como una herencia o donación, no precisan de ese capital prestado para acometer la operación de compraventa.
Nuevas restricciones futuras
Newsletter
En estas circunstancias, el Banco de España quiere afinar su propuesta para limitar las condiciones en las que ahora se formalizan las hipotecas excluyendo de ese futuro marco normativo a los ciudadanos que puedan verse impactados por un mercado hipotecario más restringido. Los trabajos en los que avanza el supervisor apuntan a que la nueva regulación deje al margen a ciudadanos que puedan ver limitado su acceso a la vivienda, agravando un problema que ya de por sí es hoy complejo.
Los estándares bajo los que actualmente trabajan los bancos pasan por una cuantía de las hipotecas que no supere el 80% del valor de tasación; con cuotas mensuales que no sobrepasen un tercio de los ingresos que perciben los titulares; y un plazo que no suele ir más allá de la propia edad de jubilación de los hipotecados. Pero si algunas de esas condiciones se endurecen, una parte de quienes van a solicitar financiación verían la puerta cerrada para que les concediesen un crédito. Y ahí es donde se buscan soluciones con límites que sean razonables para amortiguar lo que en el supervisor consideran como impactos no deseados.
De todos los colectivos implicados, quienes más trabas se encuentran para conseguir una vivienda y financiarla son los jóvenes. Con una edad de emancipación familiar que supera los 30 años, de media, la mayor de la Unión Europea, y unos salarios bajo mínimos -apenas 1.372 euros brutos al mes, según el INE-, la posibilidad de tener acumulado un 20% del valor del inmueble -más impuestos y gastos asociados a la operación- se hacen harto complicado si la banca endurece esas condiciones. Además, no es lo mismo que se cierre la puerta de la financiación para una primera vivienda habitual que para una segunda o tercera residencia, otra variable que condicionaría las restricciones.
RSS de noticias de economia
