La Reserva Federal de EE.UU. ha incrementado los tipos de interés en un cuarto de punto, que pasan ahora a estar en una horquilla de entre el 3,75% y el 4% . Se trata de la primera subida de tipos desde el verano de 2023, en una época en la que EE.UU. tuvo que hacer frente a una inflación desbocada por la guerra de Ucrania y por los efectos de los estímulos multimillonarios en la pandemia de Covid. La decisión fue tomada por unanimidad por los doce miembros del Comité Federal de Mercado Abierto de la Fed y muestra su intención de aplacar las actuales presiones inflacionarias. Pero también supone un desafío al presidente de EE.UU., Donald Trump, que ha llegado a lanzar ultimátums para que el banco central baje tipos.«Es una decisión sobria, seria y responsable» , defendió el nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, en la decisión que más atención ha generado en los mercados en mucho tiempo. «El hecho puro y duro es que la inflación está demasiado alta y ha estado así demasiado tiempo», dijo Warsh en la rueda de prensa posterior a la decisión. «La unanimidad muestra nuestra determinación por conseguir la estabilidad en los precios».La reunión de la Fed era el primer gran examen a Warsh, atrapado entre fuerzas divergentes: por un lado, la necesidad de que el banco central cumpla con su mandato y tome decisiones en política monetaria para enfrentar situaciones como la evolución de los precios; pero, por otro lado, está quien le puso en el cargo. Trump protagonizó un asalto contra la independencia de la Fed el año pasado por su insistencia de que rebajara los tipos de interés, una medida que echaría combustible a la economía de la primera potencia mundial. El presidente de EE.UU. atacó sin descanso al antecesor de Warsh, Jerome Powell , por su lentitud a la hora de bajar tipos y llegó a promover investigaciones penales en su contra . Trump aseguró que solo elegiría como recambio a alguien que estuviera de acuerdo con su política monetaria de tipos bajos.Pero Warsh se ha tenido que enfrentar a la realidad de las exigencias de su cargo. La Fed tiene dos mandatos principales : mantener la inflación en el 2% y promover el máximo empleo. El mercado laboral no va por mal camino, pero la inflación lleva cinco años por encima de ese objetivo. Y, en medio de la guerra de Irán y de las turbulencias de la guerra arancelaria de Trump, ha experimentado presiones alcistas este año.La decisión se explica en las propias proyecciones económicas de la Fed, que prevén que la inflación esté en el 3,7% a finales del año, por encima de lo que se esperaba en la última proyección, de hace tres meses. Y también han revisado al alza las estimaciones para los precios cuando no se incluye el impacto de elementos volátiles -como la energía o los alimentos-, que sitúan en el 3,4%. En sus proyecciones, la inflación no estará en el entorno del 2% hasta 2029 , cuando Trump ya no esté en la Casa Blanca.Otro motivo de presión para la Fed era la evolución de la deuda estadounidense, con los bonos a diez años con un interés que ha sobrepasado el 5%, en una señal de la preocupación de los mercados con la inflación y con el sobreendeudamiento de la primera potencia mundial.Más allá de la decisión de este miércoles, también había mucha atención puesta en las proyecciones sobre próximos movimientos de tipos. Y todo apunta a que habrá más a corto plazo: 18 de los 19 miembros de la Fed que compartieron su estimación pronostican que habrá al menos otra subida de aquí al final del año .La posición de Warsh sobre cómo enfrentar el problema de la inflación ha evolucionado en los últimos meses. El pasado julio, en su primera rueda de prensa al frente de la Fed, optó por no dar muchas pistas, lo que intranquilizó a los mercados sobre su compromiso a la hora de luchar contra el alza de precios y un posible sobrecalentamiento de la economía. Sin embargo, en agosto, en el cónclave anual de bancos centrales en Jackson Hole (Wyoming) mostró una inclinación más decidida a actuar : defendió que la Fed «tendrá trabajo que hacer» si la inflación no da descanso.La decisión de la Fed está en la misma línea que la que tomó el Banco Central Europeo la semana pasada y la que se espera que tome el banco central de Japón este viernes.Está por ver la reacción de Trump a esta decisión, que va en contra de sus deseos. Hace unos días, defendió que EE.UU. debe tener «los tipos más bajos que cualquier país del mundo» y amenazó con «cancelar el comercio con todos los países con los que estamos en déficit» si la Fed no daba el paso.Pero la decisión de la Fed es la contraria y habrá que ver qué impacto tiene en la relación de Trump con su elegido para el banco central. Kevin Hassett, que preside el consejo asesor económico del presidente de EE.UU. (y que sonó en su día como candidato a la Fed), aseguró hace unos días que Trump apoyará «al 100%» a Warsh. Pero también que no estará «super contento» si no se bajan tipos.De momento, la única respuesta de Trump ha sido un mensaje en su red social en el que insistió en que EE.UU. debe tener tipos «del 1% o menos» y en que su país tiene «el mejor crédito del mundo, de lejos», pese a la evolución de su deuda. El multimillonario neoyorquino lanzó una nueva exigencia de que se bajen los tipos, y que se haga «rápido». Pero ni nombró a la Fed ni a Warsh que, por el momento, se libra de sus ataques.Warsh, como ya hizo su antecesor, se negó a responder preguntas sobre Trump y sus amenazas: «No tengo nada que decir sobre el presidente». La Reserva Federal de EE.UU. ha incrementado los tipos de interés en un cuarto de punto, que pasan ahora a estar en una horquilla de entre el 3,75% y el 4% . Se trata de la primera subida de tipos desde el verano de 2023, en una época en la que EE.UU. tuvo que hacer frente a una inflación desbocada por la guerra de Ucrania y por los efectos de los estímulos multimillonarios en la pandemia de Covid. La decisión fue tomada por unanimidad por los doce miembros del Comité Federal de Mercado Abierto de la Fed y muestra su intención de aplacar las actuales presiones inflacionarias. Pero también supone un desafío al presidente de EE.UU., Donald Trump, que ha llegado a lanzar ultimátums para que el banco central baje tipos.«Es una decisión sobria, seria y responsable» , defendió el nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, en la decisión que más atención ha generado en los mercados en mucho tiempo. «El hecho puro y duro es que la inflación está demasiado alta y ha estado así demasiado tiempo», dijo Warsh en la rueda de prensa posterior a la decisión. «La unanimidad muestra nuestra determinación por conseguir la estabilidad en los precios».La reunión de la Fed era el primer gran examen a Warsh, atrapado entre fuerzas divergentes: por un lado, la necesidad de que el banco central cumpla con su mandato y tome decisiones en política monetaria para enfrentar situaciones como la evolución de los precios; pero, por otro lado, está quien le puso en el cargo. Trump protagonizó un asalto contra la independencia de la Fed el año pasado por su insistencia de que rebajara los tipos de interés, una medida que echaría combustible a la economía de la primera potencia mundial. El presidente de EE.UU. atacó sin descanso al antecesor de Warsh, Jerome Powell , por su lentitud a la hora de bajar tipos y llegó a promover investigaciones penales en su contra . Trump aseguró que solo elegiría como recambio a alguien que estuviera de acuerdo con su política monetaria de tipos bajos.Pero Warsh se ha tenido que enfrentar a la realidad de las exigencias de su cargo. La Fed tiene dos mandatos principales : mantener la inflación en el 2% y promover el máximo empleo. El mercado laboral no va por mal camino, pero la inflación lleva cinco años por encima de ese objetivo. Y, en medio de la guerra de Irán y de las turbulencias de la guerra arancelaria de Trump, ha experimentado presiones alcistas este año.La decisión se explica en las propias proyecciones económicas de la Fed, que prevén que la inflación esté en el 3,7% a finales del año, por encima de lo que se esperaba en la última proyección, de hace tres meses. Y también han revisado al alza las estimaciones para los precios cuando no se incluye el impacto de elementos volátiles -como la energía o los alimentos-, que sitúan en el 3,4%. En sus proyecciones, la inflación no estará en el entorno del 2% hasta 2029 , cuando Trump ya no esté en la Casa Blanca.Otro motivo de presión para la Fed era la evolución de la deuda estadounidense, con los bonos a diez años con un interés que ha sobrepasado el 5%, en una señal de la preocupación de los mercados con la inflación y con el sobreendeudamiento de la primera potencia mundial.Más allá de la decisión de este miércoles, también había mucha atención puesta en las proyecciones sobre próximos movimientos de tipos. Y todo apunta a que habrá más a corto plazo: 18 de los 19 miembros de la Fed que compartieron su estimación pronostican que habrá al menos otra subida de aquí al final del año .La posición de Warsh sobre cómo enfrentar el problema de la inflación ha evolucionado en los últimos meses. El pasado julio, en su primera rueda de prensa al frente de la Fed, optó por no dar muchas pistas, lo que intranquilizó a los mercados sobre su compromiso a la hora de luchar contra el alza de precios y un posible sobrecalentamiento de la economía. Sin embargo, en agosto, en el cónclave anual de bancos centrales en Jackson Hole (Wyoming) mostró una inclinación más decidida a actuar : defendió que la Fed «tendrá trabajo que hacer» si la inflación no da descanso.La decisión de la Fed está en la misma línea que la que tomó el Banco Central Europeo la semana pasada y la que se espera que tome el banco central de Japón este viernes.Está por ver la reacción de Trump a esta decisión, que va en contra de sus deseos. Hace unos días, defendió que EE.UU. debe tener «los tipos más bajos que cualquier país del mundo» y amenazó con «cancelar el comercio con todos los países con los que estamos en déficit» si la Fed no daba el paso.Pero la decisión de la Fed es la contraria y habrá que ver qué impacto tiene en la relación de Trump con su elegido para el banco central. Kevin Hassett, que preside el consejo asesor económico del presidente de EE.UU. (y que sonó en su día como candidato a la Fed), aseguró hace unos días que Trump apoyará «al 100%» a Warsh. Pero también que no estará «super contento» si no se bajan tipos.De momento, la única respuesta de Trump ha sido un mensaje en su red social en el que insistió en que EE.UU. debe tener tipos «del 1% o menos» y en que su país tiene «el mejor crédito del mundo, de lejos», pese a la evolución de su deuda. El multimillonario neoyorquino lanzó una nueva exigencia de que se bajen los tipos, y que se haga «rápido». Pero ni nombró a la Fed ni a Warsh que, por el momento, se libra de sus ataques.Warsh, como ya hizo su antecesor, se negó a responder preguntas sobre Trump y sus amenazas: «No tengo nada que decir sobre el presidente».
La Reserva Federal de EE.UU. ha incrementado los tipos de interés de un cuarto de punto, que pasan ahora a estar en una horquilla de entre el 3,75% y el 4%. Se trata de la primera subida de tipos desde el verano de … 2023, en una época en la que EE.UU. tuvo que hacer frente a una inflación desbocada por la pandemia de Covid. La decisión fue tomada por unanimidad por los doce miembros del Comité Federal de Mercado Abierto de la Fed, y supone un desafío al presidente de EE.UU., Donald Trump, que ha llegado a lanzar ultimátums para que el banco central baje tipos.
Evolución de los tipos de interés
en EE.UU. y Europa
Banco Central Europeo
Reserva Federal de Estados Unidos
5,50%
jun.
5,50%
jul.
4,00%
sep.
4,50%
sep.
2,50%
sep.
0,00%
mar.
2,00%
jun.
0,25%
dic.
(*) El nuevo tipo de referencia del BCE
es el de la facilidad de depósito
Fuente: Banco Central Europeo /
Reserva Federal de Estados Unidos
/ ABC
Evolución de los tipos de interés en EE.UU. y Europa
Banco Central Europeo
Reserva Federal de Estados Unidos
5,50%
jun.
5,50%
jul.
3,75%
jun.
4,50%
sep.
4,00%
sep.
2,50%
sep.
2,00%
jun.
0,00%
mar.
0,25%
dic.
(*) El nuevo tipo de referencia del BCE es el de la facilidad de depósito
Fuente: Banco Central Europeo / Reserva Federal de Estados Unidos / ABC


La decisión de este miércoles era a la que más atención han prestado los mercados en mucho tiempo. Se trataba de un examen a Kevin Warsh, el nuevo presidente de la Fed, atrapado entre fuerzas divergentes: por un lado, la necesidad de que el banco central cumpla con su mandato y tome decisiones en política monetaria para enfrentar situaciones como la presión inflacionaria que vuelve a vivir EE.UU.; pero, por otro lado, está quien le puso en el cargo. Trump protagonizó un asalto contra la independencia de la Fed el año pasado por su insistencia de que rebajara los tipos de interés, una medida que echaría combustible a la economía de la primera potencia mundial.
El presidente de EE.UU. atacó sin descanso al antecesor de Warsh, Jerome Powell, por su lentitud a la hora de bajar tipos y llegó a promover investigaciones penales en su contra. Trump aseguró que solo elegiría como recambio a alguien que estuviera de acuerdo con su política monetaria de tipos bajos.
Pero Warsh se ha tenido que enfrentar a la realidad de las exigencias de su cargo. La Fed tiene dos mandatos principales: mantener la inflación en el 2% y promover el máximo empleo. El mercado laboral no va por mal camino, pero la inflación lleva cinco años por encima de ese objetivo. Y, en medio de la guerra de Irán y de las turbulencias de la guerra arancelaria de Trump, ha experimentado presiones alcistas este año.
La decisión se explica en las propias proyecciones económicas de la Fed, que prevén que la inflación esté en el 3,7% a finales del año, por encima de lo que se esperaba en la última proyección, de hace tres meses. Y también han revisado al alza las estimaciones para los precios cuando no se incluye el impacto de elementos volátiles -como la energía o los alimentos-, que sitúan en el 3,4%. En sus proyecciones, la inflación no estará en el entorno del 2% hasta 2029, cuando Trump ya no esté en la Casa Blanca.
Más allá de la decisión de este miércoles, también había mucha atención puesta en las proyecciones sobre próximos movimientos de tipos. Y todo apunta a que habrá más a corto plazo: 18 de los 19 miembros de la Fed que compartieron su estimación pronostican que habrá al menos otra subida de aquí al final del año.
La posición de Warsh sobre cómo enfrentar el problema de la inflación ha evolucionado en los últimos meses. El pasado julio, en su primera rueda de prensa al frente de la Fed, optó por no dar muchas pistas, lo que intranquilizó a los mercados sobre su compromiso a la hora de luchar contra el alza de precios y un posible sobrecalentamiento de la economía. Sin embargo, en agosto, en el cónclave anual de bancos centrales en Jackson Hole (Wyoming) mostró una inclinación más decidida a actuar: defendió que la Fed «tendrá trabajo que hacer» si la inflación no da descanso.
La decisión de la Fed está en la misma línea que la que tomó el Banco Central Europeo la semana pasada y la que se espera que tome el banco central de Japón este viernes.
Está por ver la reacción de Trump a esta decisión, que va en contra de sus deseos. Hace unos días, defendió que EE.UU. debe tener «los tipos más bajos que cualquier país del mundo» y amenazó con «cancelar el comercio con todos los países con los que estamos en déficit» si la Fed no daba el paso.
Pero la decisión de la Fed es la contraria y habrá que ver qué impacto tiene en la relación de Trump con su elegido para el banco central. Kevin Hassett, que preside el consejo asesor económico del presidente de EE.UU. (y que sonó en su día como candidato a la Fed), aseguró hace unos días que Trump apoyará «al 100%» a Warsh. Pero también que no estará «super contento» si no se bajan tipos.
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