El sector químico cerró en 2025 con 85.417 millones de euros de facturación en todo el negocio, una leve caída con respecto al ejercicio anterior, según datos que ha facilitado este jueves la organización sectorial Feique. Aunque la producción creció un 1,3%, el ajuste de los precios ha provocado que no se vea reflejado en los ingresos finales. La noticia relativamente positiva es que pese a los aranceles impuestos por la Administración Trump, las exportaciones han aumentado.El impacto del comercio con EE.UU. ha sido notable, se han reducido en 500 millones las ventas con respecto a 2024 (que fueron de 3.500 millones), pero el pánico global que existía finalmente no se ha dado. En concreto, por lo que respecta a las exportaciones, una parte del negocio que está amenaza por los vaivenes del comercio mundial, se elevó a cerca de 63.000 millones, un 6% más que el ejercicio anterior. En términos generales, la industria química realiza el 73% de su cifra de negocios en mercados internacionales y mantiene relaciones comerciales con prácticamente todos los países del mundo. Por zonas geográficas, el 56% de las exportaciones tuvo como destino países de la Unión Europea, siendo Francia (9,6%), Alemania (8,9%) y Países Bajos (7,1%) los principales mercados de destino. Por su parte, las exportaciones extracomunitarias se dirigieron principalmente a EE.UU. (4,9%), Suiza (3,6%) y China (3,3%).Noticia relacionada general No No La automoción europea resiste ante la competencia china Patxi FernándezEsta pequeña exposición a EE.UU. con respecto a otros mercados es lo que ha amortiguado el golpe que, no obstante, se ha compensado con otros países. Algo que han buscado de manera decidida desde las empresas.Aunque desde el sector están más preocupados por otras cuestiones como el impacto de los costes regulatorios que se han triplicado en los últimos 20 años. Por eso, una de las grandes reclamaciones tiene que ver con la simplificación de las normas. La industria química soporta un coste anual de 2.700 millones.Ahora mismo hay otro gran problema con respecto a la química básica, lo que ha convertido a España en un importador con saldo neto negativo en gran parte por los altos precios de la energía. A este escenario se añaden otros factores como la sobrecapacidad global instalada (fundamentalmente en China), las prácticas comerciales desleales en forma de ‘dumping’ y subvenciones, así como el diferencial de presión regulatoria, especialmente en lo relativo a las políticas de cambio climático. «Todo ello configura un contexto especialmente adverso para las industrias básicas y estratégicas europeas, que exige la activación urgente de medidas a escala comunitaria y nacional», destacan desde Feique.La presidenta la patronal sectorial, Teresa Rasero, ha puesto especial énfasis con respecto a este problema de la química básica, que representa un tercio de la producción del sector, pero que es esencial para el resto de los procesos.Energía, gran problemaUno de los grandes problemas a los que se enfrenta la industria química tiene que ver con la imposibilidad de prever los costes energéticos que tienen que afrontar las empresas. Por eso, desde la patronal sectorial señalan que se deben tomar medidas estructurales.En este aspecto, desde el sector ven con buenos ojos las medidas coyunturales que se han adoptado para paliar los efectos del conflicto bélico en Oriente Próximo, aunque urgen a tomar medidas de carácter estructural; sobre todo, en el ámbito del impacto energético y de precios. Cabe recordar que se trata de un sector muy dependiente del consumo de energía, por lo que atajar la volatilidad de precios es clave para las empresas.En el caso del gas natural, el Henry Hub estadounidense mantiene precios entre cuatro y cinco veces inferiores a los del mercado de referencia europeo (TTF), mientras que el país asiático accede, de media, a precios un 30% inferiores.En el caso de la electricidad, tanto Estados Unidos como China registran precios medios finales para la industria –sin considerar ayudas o compensaciones– entre 80 y 110 €/MWh, frente al elevado precio medio industrial de la UE, que en el primer semestre de 2025 se situó en 179 €/MWh, si bien existen amplios rangos de precios entre países (desde 73 €/MWh en Finlandia hasta 240 €/MWh en Italia). El sector químico cerró en 2025 con 85.417 millones de euros de facturación en todo el negocio, una leve caída con respecto al ejercicio anterior, según datos que ha facilitado este jueves la organización sectorial Feique. Aunque la producción creció un 1,3%, el ajuste de los precios ha provocado que no se vea reflejado en los ingresos finales. La noticia relativamente positiva es que pese a los aranceles impuestos por la Administración Trump, las exportaciones han aumentado.El impacto del comercio con EE.UU. ha sido notable, se han reducido en 500 millones las ventas con respecto a 2024 (que fueron de 3.500 millones), pero el pánico global que existía finalmente no se ha dado. En concreto, por lo que respecta a las exportaciones, una parte del negocio que está amenaza por los vaivenes del comercio mundial, se elevó a cerca de 63.000 millones, un 6% más que el ejercicio anterior. En términos generales, la industria química realiza el 73% de su cifra de negocios en mercados internacionales y mantiene relaciones comerciales con prácticamente todos los países del mundo. Por zonas geográficas, el 56% de las exportaciones tuvo como destino países de la Unión Europea, siendo Francia (9,6%), Alemania (8,9%) y Países Bajos (7,1%) los principales mercados de destino. Por su parte, las exportaciones extracomunitarias se dirigieron principalmente a EE.UU. (4,9%), Suiza (3,6%) y China (3,3%).Noticia relacionada general No No La automoción europea resiste ante la competencia china Patxi FernándezEsta pequeña exposición a EE.UU. con respecto a otros mercados es lo que ha amortiguado el golpe que, no obstante, se ha compensado con otros países. Algo que han buscado de manera decidida desde las empresas.Aunque desde el sector están más preocupados por otras cuestiones como el impacto de los costes regulatorios que se han triplicado en los últimos 20 años. Por eso, una de las grandes reclamaciones tiene que ver con la simplificación de las normas. La industria química soporta un coste anual de 2.700 millones.Ahora mismo hay otro gran problema con respecto a la química básica, lo que ha convertido a España en un importador con saldo neto negativo en gran parte por los altos precios de la energía. A este escenario se añaden otros factores como la sobrecapacidad global instalada (fundamentalmente en China), las prácticas comerciales desleales en forma de ‘dumping’ y subvenciones, así como el diferencial de presión regulatoria, especialmente en lo relativo a las políticas de cambio climático. «Todo ello configura un contexto especialmente adverso para las industrias básicas y estratégicas europeas, que exige la activación urgente de medidas a escala comunitaria y nacional», destacan desde Feique.La presidenta la patronal sectorial, Teresa Rasero, ha puesto especial énfasis con respecto a este problema de la química básica, que representa un tercio de la producción del sector, pero que es esencial para el resto de los procesos.Energía, gran problemaUno de los grandes problemas a los que se enfrenta la industria química tiene que ver con la imposibilidad de prever los costes energéticos que tienen que afrontar las empresas. Por eso, desde la patronal sectorial señalan que se deben tomar medidas estructurales.En este aspecto, desde el sector ven con buenos ojos las medidas coyunturales que se han adoptado para paliar los efectos del conflicto bélico en Oriente Próximo, aunque urgen a tomar medidas de carácter estructural; sobre todo, en el ámbito del impacto energético y de precios. Cabe recordar que se trata de un sector muy dependiente del consumo de energía, por lo que atajar la volatilidad de precios es clave para las empresas.En el caso del gas natural, el Henry Hub estadounidense mantiene precios entre cuatro y cinco veces inferiores a los del mercado de referencia europeo (TTF), mientras que el país asiático accede, de media, a precios un 30% inferiores.En el caso de la electricidad, tanto Estados Unidos como China registran precios medios finales para la industria –sin considerar ayudas o compensaciones– entre 80 y 110 €/MWh, frente al elevado precio medio industrial de la UE, que en el primer semestre de 2025 se situó en 179 €/MWh, si bien existen amplios rangos de precios entre países (desde 73 €/MWh en Finlandia hasta 240 €/MWh en Italia).
El sector químico cerró en 2025 con 85.417 millones de euros de facturación en todo el negocio, una leve caída con respecto al ejercicio anterior, según datos que ha facilitado este jueves la organización sectorial Feique. Aunque la producción creció un 1,3%, el … ajuste de los precios ha provocado que no se vea reflejado en los ingresos finales. La noticia relativamente positiva es que pese a los aranceles impuestos por la Administración Trump, las exportaciones han aumentado.
El impacto del comercio con EE.UU. ha sido notable, se han reducido en 500 millones las ventas con respecto a 2024 (que fueron de 3.500 millones), pero el pánico global que existía finalmente no se ha dado. En concreto, por lo que respecta a las exportaciones, una parte del negocio que está amenaza por los vaivenes del comercio mundial, se elevó a cerca de 63.000 millones, un 6% más que el ejercicio anterior.
En términos generales, la industria química realiza el 73% de su cifra de negocios en mercados internacionales y mantiene relaciones comerciales con prácticamente todos los países del mundo. Por zonas geográficas, el 56% de las exportaciones tuvo como destino países de la Unión Europea, siendo Francia (9,6%), Alemania (8,9%) y Países Bajos (7,1%) los principales mercados de destino. Por su parte, las exportaciones extracomunitarias se dirigieron principalmente a EE.UU. (4,9%), Suiza (3,6%) y China (3,3%).
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Patxi Fernández
Esta pequeña exposición a EE.UU. con respecto a otros mercados es lo que ha amortiguado el golpe que, no obstante, se ha compensado con otros países. Algo que han buscado de manera decidida desde las empresas.
Aunque desde el sector están más preocupados por otras cuestiones como el impacto de los costes regulatorios que se han triplicado en los últimos 20 años. Por eso, una de las grandes reclamaciones tiene que ver con la simplificación de las normas. La industria química soporta un coste anual de 2.700 millones.
Ahora mismo hay otro gran problema con respecto a la química básica, lo que ha convertido a España en un importador con saldo neto negativo en gran parte por los altos precios de la energía.
A este escenario se añaden otros factores como la sobrecapacidad global instalada (fundamentalmente en China), las prácticas comerciales desleales en forma de ‘dumping’ y subvenciones, así como el diferencial de presión regulatoria, especialmente en lo relativo a las políticas de cambio climático. «Todo ello configura un contexto especialmente adverso para las industrias básicas y estratégicas europeas, que exige la activación urgente de medidas a escala comunitaria y nacional», destacan desde Feique.
La presidenta la patronal sectorial, Teresa Rasero, ha puesto especial énfasis con respecto a este problema de la química básica, que representa un tercio de la producción del sector, pero que es esencial para el resto de los procesos.
Energía, gran problema
Uno de los grandes problemas a los que se enfrenta la industria química tiene que ver con la imposibilidad de prever los costes energéticos que tienen que afrontar las empresas. Por eso, desde la patronal sectorial señalan que se deben tomar medidas estructurales.
En este aspecto, desde el sector ven con buenos ojos las medidas coyunturales que se han adoptado para paliar los efectos del conflicto bélico en Oriente Próximo, aunque urgen a tomar medidas de carácter estructural; sobre todo, en el ámbito del impacto energético y de precios. Cabe recordar que se trata de un sector muy dependiente del consumo de energía, por lo que atajar la volatilidad de precios es clave para las empresas.
En el caso del gas natural, el Henry Hub estadounidense mantiene precios entre cuatro y cinco veces inferiores a los del mercado de referencia europeo (TTF), mientras que el país asiático accede, de media, a precios un 30% inferiores.
En el caso de la electricidad, tanto Estados Unidos como China registran precios medios finales para la industria –sin considerar ayudas o compensaciones– entre 80 y 110 €/MWh, frente al elevado precio medio industrial de la UE, que en el primer semestre de 2025 se situó en 179 €/MWh, si bien existen amplios rangos de precios entre países (desde 73 €/MWh en Finlandia hasta 240 €/MWh en Italia).
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