
A un desafío similar al de julio de 2023, pero corregido y aumentado, de escala aún mayor, se enfrenta la izquierda si quiere retener el Gobierno. ¿Qué reto es ese? Agitar a un electorado que, a las puertas de las elecciones, está claramente más desmovilizado que el conservador.
Los indicadores de desapego son superiores entre quienes votaron al PSOE y Sumar. Sánchez apela al combate contra las “élites”, la “ola ultraderechista” y los “especuladores”. La falta de candidato lastra el arranque del Frente Amplio
A un desafío similar al de julio de 2023, pero corregido y aumentado, de escala aún mayor, se enfrenta la izquierda si quiere retener el Gobierno. ¿Qué reto es ese? Agitar a un electorado que, a las puertas de las elecciones, está claramente más desmovilizado que el conservador.
El porcentaje de quienes se abstendrán, no saben a quién votarán, votarán en blanco o nulo o no responden es significativamente superior entre quienes en 2023 apoyaron a fuerzas de izquierdas que de derechas. En concreto, del 15,45% en el caso del PSOE y del 12,5% en el de Sumar, frente al 7,95% en el PP y el 5,25% en Vox, con datos obtenidos con la media de las últimas encuestas del CIS y 40dB., basados en entrevistas previas al rechazo del PP, Vox y Junts a los decretos de vivienda y por ello también al adelanto electoral. Contando con este lunes, día en que Pedro Sánchez ha anunciado que convoca las elecciones el domingo 29 de noviembre, la izquierda dispondrá de 54 días para estrechar esta brecha.

La diferencia es mayor aún cuando se mira la fidelidad de voto, es decir, la cantidad de los electores de cada partido en 2023 que afirman que volverán a apoyar a la misma formación. Este porcentaje va del 81,3% en Vox y el 74% en el PP al 65,7% en el PSOE y el 35,8% en Sumar, si bien en este último caso hay que tener en cuenta que Podemos formó parte de la coalición en las últimas generales y ahora —al menos de momento— va por libre, con lo que es lógico que se lleve un bocado de sus votantes.
No toda esta distancia en fidelidad es imputable a la desmovilización, como tampoco lo es la que existe en estimación de voto, con el bloque derechista del PP, Vox y Se Acabó la Fiesta por encima del 50% y el de izquierdas del PSOE, Sumar —que se presentará como Frente Amplio– y Podemos en torno al 35%. También las transferencias, favorables al bloque conservador, son importantes para entender estas diferencias. Pero los especialistas en demoscopia señalan que los votantes que se muestran desmovilizados son ahora más decisivos, porque los que se han pasado de un partido a otro son más difíciles de recuperar, más aún con menos de dos meses de margen.


Así que los desmovilizados serán objeto prioritario de atención en el diseño de las estrategias de todas las fuerzas, analiza el politólogo Eduardo Bayón, que añade que para ponerles el foco tienen un incentivo extra las de izquierdas, ya que “disponen de un mayor margen para crecer por ahí y reducir su desventaja”. “Ahí hay que entender la decisión de adelantar de Sánchez, que considera que el momento de mayor atención a la vivienda le permite aspirar a una movilización que de otro modo sería más difícil”, señala el autor del ensayo Lucha de tribus. Mitos y verdades de la batalla política y la radicalización identitaria entre izquierda y derecha(La Esfera de los Libros, 2024).
Coincide Belén Barreiro, directora de 40dB., según la cual todos los partidos “tienen capacidad para seguir movilizando”, pero “más la izquierda que la derecha”, al ser su suelo de movilización más bajo y también al verse más beneficiada por el mayor protagonismo de la vivienda, explicó este lunes en EL PAÍS TV. Precisamente en la última encuesta de 40dB. hay otro dato que muestra una mayor desmovilización progresista: el porcentaje de quienes en 2023 votaron opciones de izquierdas que tienen cien por cien seguro que volverán a ir a las urnas es menor que el que se da entre quienes apoyaron a opciones de derechas. Entre el PP y el PSOE, la diferencia es de más de 5 puntos.

Un contexto difícil
En 2023, las fuerzas del Gobierno, entonces el PSOE y Sumar —heredera de Unidas Podemos—, también partían de una menor activación. Si lograron retener el poder fue con una campaña movilizadora, de la que se suele recordar la actitud a la ofensiva y las múltiples entrevistas —incluidos formatos atípicos— de Pedro Sánchez, el destacado papel de José Luis Rodríguez Zapatero y la capacidad de Yolanda Díaz, candidata de Sumar, para hacerse hueco rivalizando con Alberto Núñez Feijóo.
Ahora las circunstancias son más difíciles. La distancia entre bloques en las encuestas es mayor. El ciclo de autonómicas de Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía ha demostrado que, al menos entre diciembre de 2025 y mayo de 2026, la derechización no es solo un fenómeno detectado por las encuestas, sino que también se expresa en las urnas. Cualquier efecto ZP estaría mermado por sus problemas judiciales. La izquierda alternativa está más dividida y el Frente Amplio se enfrentaba este lunes a la incómoda situación de tener que reiterar que todos en dicho espacio —IU, Movimiento Sumar, Más Madrid y Comunes— están “listos”, pero sin poder dar una respuesta a la gran pregunta: ¿quién será el candidato?
Pese a todos estos factores, una fuente implicada en la precampaña socialista señala que Sánchez confía en que que tiene opciones de repetir el logro de 2023, que rechaza la comparación de la situación actual con la de noviembre de 2011 —cuando la derecha, entonces unida en el PP de Mariano Rajoy, logró una mayoría absoluta que estuvo toda la campaña dándose por hecha— e incluso que cree que en parte por la resistencia del PSOE y en parte por las fugas del PP a Vox los socialistas pueden ser los más votados. Esta fuente añade que si a una concentración en el PSOE del “voto útil” contra la derecha —proveniente tanto de fuerzas más radicales como de nacionalistas— se sumara una clarificación de la izquierda alternativa, no se puede descartar, aunque siempre partiendo de que es difícil, la posibilidad de repetir investidura.
De EE UU a la vivienda
La declaración anunciando el adelanto ya anticipa algunas de las ideas con las que Sánchez intentará levantar a sus votantes del sofá. El presidente dibujó a su Gobierno como un “referente mundial de paz, feminismo y prosperidad” en contraste con una serie de agentes que presenta como adversarios de los que hay que defenderse. ¿Quiénes? Unas “élites” que quieren “seguir controlando” España sin presentarse a las elecciones; “la peor oposición” de la “historia democrática”, que niega “la legitimidad” del sistema electoral y vota contra la “gente de a pie”; una “ola ultraderechista” internacional; unos “tiranos, tecnooligarcas y especuladores”…
Sánchez y su partido desplegarán este discurso durante una precampaña que, a escala internacional, estará marcada por las elecciones legislativas de EE UU el 3 de noviembre, cuya limpieza Donald Trump ya está cuestionando, en línea con lo que en España hacen Vox y en menor medida el PP. A poco más de un mes del 29-N tendrá también lugar la segunda vuelta en Brasil, el país más poblado de América Latina, donde el ultraderechista Jair Bolsonaro se perfila como favorito.
El consultor político Eduardo Bayón señala que la intervención de Sánchez ha ido dirigida a “reforzar el marco” del presidente, según el cual España es un escenario clave en la elección entre “dos modelos antagónicos”, una disyuntiva que pretende reforzar ahora apoyándose en el mayor protagonismo de la vivienda, que ha sido el tema central de algunas de las escasas victorias progresistas recientes con repercusión global, como las de Zohran Mamdani en Nueva York y Die Linke en Berlín.
El reciente barómetro sobre vivienda de 40dB., con entrevistas en plena conmoción por el caso Maricarmen, deja claro que la vivienda es un marco que ofrece un importante margen de iniciativa para la izquierda. No en vano, las posiciones defendidas por el Gobierno y sus miembros no cuentan solo con un respaldo abrumador entre los electores progresistas, sino también entre la mayoría de los conservadores.


Pero que la vivienda sea un terreno más cómodo que la inmigración para la izquierda no le garantiza grandes réditos electorales, como han destacado investigadores especializados en opinión pública sobre este tema como Pablo Simón y Juan Francisco Caro, que coinciden en que para su capitalización en las urnas las fuerzas del Gobierno cargan con el lastre de la falta de un balance de éxito sobre la cuestión.
El tema del “plebiscito”
Por su parte, Belén Barreiro, de 40dB., apuntaba este lunes en EL PAÍS TV que el vuelco que necesitan las fuerzas progresista no solo exige una “gran movilización” del electorado más a la izquierda, sea del PSOE, Sumar o Podemos, sino también una “cierta recuperación” de los “más moderados” por parte del partido de Sánchez. ¿Y por qué es importante que la formación del puño y la rosa capte “moderados”, como dice Barreiro? Porque si el PSOE mantiene un suelo alto, explicó, es gracias a un cambio de la “configuración” de su electorado, ahora más izquierdista, lo que hace que su resistencia se apoye en una merma de compañeros de bloque. El resultado es que el PSOE aguanta el tipo, sí, pero el bloque mengua. Por eso, para que un buen resultado del PSOE no sea a costa de sus socios, es importante que Sánchez atraiga centristas, según Barreiro.
La consultora política Imma Aguilar afirma que no solo la izquierda alternativa, que afronta el obstáculo extra de no disponer todavía de candidato, sino también el PSOE carga con pesados factores en contra para activar a su electorado potencial. “El presidente ha considerado que si había un momento caliente para movilizar a los votantes de izquierdas, es este. Pero no porque sea ni mucho menos ideal. Sigue siendo difícil. Lo dicen todas las encuestas”, señala Aguilar, que agrega que en un escenario tan “volátil” nada garantiza que la vivienda vaya a ser el tema protagonista durante la campaña por delante de la inmigración y la corrupción.
“No va a ser un plebiscito sobre la vivienda. Va a ser un plebiscito sobre Pedro Sánchez”, observa Aguilar. Y aunque la vivienda fuera el gran tema que copase los debates, la directora de la consultora Amazonasve “dudoso” que la izquierda logre un gran beneficio, dado que el malestar social por las dificultades de acceso a un techo a un precio asequible también va “dirigido contra el Gobierno”.
Feed MRSS-S Noticias
