Tenía apenas 12 años cuando le diagnosticaron Covid persistente y hoy, cinco años después, es CEO y cofundador de Samira DTx, startup que desarrolla terapias digitales mientras explora el uso de computación cuántica para entender mejor esta patología. «Mi enfermedad no fue algo que elegí. Pero sí elegí qué hacer con ella», explica Ismael Maceira. La compañía, que fundó junto al doctor Carlos Escobar, cardiólogo en el Hospital La Paz, surge de esa experiencia. Durante su proceso, Maceira encontró en los videojuegos una forma de recuperar parte de la capacidad cognitiva que había perdido, algo que además fue validado por su neurólogo. A partir de ahí se hizo una pregunta que marcaría el proyecto. «Si esto está funcionando en mí, ¿por qué no podría funcionar en más pacientes?», recuerda el cofundador.En apenas un año, Samira DTx ha pasado de ser un equipo fundador a una estructura en crecimiento, con colaboraciones con hospitales, universidades y asociaciones de pacientes. El enfoque pasa por desarrollar soluciones con respaldo científico que puedan integrarse en el sistema sanitario y que se diseñen desde el inicio con pacientes y clínicos, no solo para ellos. En paralelo, el proyecto Isqare-LC introduce una línea de investigación centrada en el análisis de datos clínicos mediante computación cuántica. El punto de partida es la propia naturaleza del Covid persistente, una enfermedad con síntomas y evoluciones muy distintas según el paciente. «No podíamos abordarlo como una única enfermedad, sino como un conjunto de tipologías», señala Maceira.El equipo trabaja con algoritmos de clusterización y modelado cuántico para analizar grandes volúmenes de datos clínicos y biológicos y detectar patrones que hoy no se identifican con métodos tradicionales. La lógica es similar a la de otras patologías donde bajo una misma etiqueta existen realidades distintas. «Igual que hoy se diferencia entre diabetes tipo 1 y tipo 2, el objetivo es identificar subgrupos de pacientes con Covid persistente que compartan características y evolución. Entender mejor es siempre el primer paso para poder tratar mejor», resume el CEO.Sólido ecosistemaEl proyecto se desarrolla dentro del ecosistema impulsado por Vizcaya para tecnologías avanzadas, donde convergen iniciativas públicas y privadas. Samira DTx lidera Isqare-LC, apoyado por el programa Biqain y dentro de la estrategia BASQ, con el objetivo de trasladar estas capacidades tecnológicas a casos de uso reales en salud.En esta fase, el equipo trabaja en la recopilación y estructuración de datos procedentes de distintas fuentes, desde registros clínicos hasta información de biobancos y datos reportados por los propios pacientes. Esta última capa introduce una dimensión ligada a la experiencia diaria de la enfermedad. «Hablamos del día a día, de cómo fluctúan los síntomas, del impacto real en la calidad de vida», explica el cofundador.La startup une perfiles médicos, tecnológicos y científicos, a los que se suma la participación de asociaciones de pacientes. Maceira defiende un modelo de liderazgo centrado en el impacto. «No se trata de dirigir desde arriba, sino de construir desde dentro», afirma. Tenía apenas 12 años cuando le diagnosticaron Covid persistente y hoy, cinco años después, es CEO y cofundador de Samira DTx, startup que desarrolla terapias digitales mientras explora el uso de computación cuántica para entender mejor esta patología. «Mi enfermedad no fue algo que elegí. Pero sí elegí qué hacer con ella», explica Ismael Maceira. La compañía, que fundó junto al doctor Carlos Escobar, cardiólogo en el Hospital La Paz, surge de esa experiencia. Durante su proceso, Maceira encontró en los videojuegos una forma de recuperar parte de la capacidad cognitiva que había perdido, algo que además fue validado por su neurólogo. A partir de ahí se hizo una pregunta que marcaría el proyecto. «Si esto está funcionando en mí, ¿por qué no podría funcionar en más pacientes?», recuerda el cofundador.En apenas un año, Samira DTx ha pasado de ser un equipo fundador a una estructura en crecimiento, con colaboraciones con hospitales, universidades y asociaciones de pacientes. El enfoque pasa por desarrollar soluciones con respaldo científico que puedan integrarse en el sistema sanitario y que se diseñen desde el inicio con pacientes y clínicos, no solo para ellos. En paralelo, el proyecto Isqare-LC introduce una línea de investigación centrada en el análisis de datos clínicos mediante computación cuántica. El punto de partida es la propia naturaleza del Covid persistente, una enfermedad con síntomas y evoluciones muy distintas según el paciente. «No podíamos abordarlo como una única enfermedad, sino como un conjunto de tipologías», señala Maceira.El equipo trabaja con algoritmos de clusterización y modelado cuántico para analizar grandes volúmenes de datos clínicos y biológicos y detectar patrones que hoy no se identifican con métodos tradicionales. La lógica es similar a la de otras patologías donde bajo una misma etiqueta existen realidades distintas. «Igual que hoy se diferencia entre diabetes tipo 1 y tipo 2, el objetivo es identificar subgrupos de pacientes con Covid persistente que compartan características y evolución. Entender mejor es siempre el primer paso para poder tratar mejor», resume el CEO.Sólido ecosistemaEl proyecto se desarrolla dentro del ecosistema impulsado por Vizcaya para tecnologías avanzadas, donde convergen iniciativas públicas y privadas. Samira DTx lidera Isqare-LC, apoyado por el programa Biqain y dentro de la estrategia BASQ, con el objetivo de trasladar estas capacidades tecnológicas a casos de uso reales en salud.En esta fase, el equipo trabaja en la recopilación y estructuración de datos procedentes de distintas fuentes, desde registros clínicos hasta información de biobancos y datos reportados por los propios pacientes. Esta última capa introduce una dimensión ligada a la experiencia diaria de la enfermedad. «Hablamos del día a día, de cómo fluctúan los síntomas, del impacto real en la calidad de vida», explica el cofundador.La startup une perfiles médicos, tecnológicos y científicos, a los que se suma la participación de asociaciones de pacientes. Maceira defiende un modelo de liderazgo centrado en el impacto. «No se trata de dirigir desde arriba, sino de construir desde dentro», afirma.
Tenía apenas 12 años cuando le diagnosticaron Covid persistente y hoy, cinco años después, es CEO y cofundador de Samira DTx, startup que desarrolla terapias digitales mientras explora el uso de computación cuántica para entender mejor esta patología. «Mi enfermedad no fue algo … que elegí. Pero sí elegí qué hacer con ella», explica Ismael Maceira. La compañía, que fundó junto al doctor Carlos Escobar, cardiólogo en el Hospital La Paz, surge de esa experiencia. Durante su proceso, Maceira encontró en los videojuegos una forma de recuperar parte de la capacidad cognitiva que había perdido, algo que además fue validado por su neurólogo. A partir de ahí se hizo una pregunta que marcaría el proyecto. «Si esto está funcionando en mí, ¿por qué no podría funcionar en más pacientes?», recuerda el cofundador.
En apenas un año, Samira DTx ha pasado de ser un equipo fundador a una estructura en crecimiento, con colaboraciones con hospitales, universidades y asociaciones de pacientes. El enfoque pasa por desarrollar soluciones con respaldo científico que puedan integrarse en el sistema sanitario y que se diseñen desde el inicio con pacientes y clínicos, no solo para ellos. En paralelo, el proyecto Isqare-LC introduce una línea de investigación centrada en el análisis de datos clínicos mediante computación cuántica. El punto de partida es la propia naturaleza del Covid persistente, una enfermedad con síntomas y evoluciones muy distintas según el paciente. «No podíamos abordarlo como una única enfermedad, sino como un conjunto de tipologías», señala Maceira.
El equipo trabaja con algoritmos de clusterización y modelado cuántico para analizar grandes volúmenes de datos clínicos y biológicos y detectar patrones que hoy no se identifican con métodos tradicionales. La lógica es similar a la de otras patologías donde bajo una misma etiqueta existen realidades distintas. «Igual que hoy se diferencia entre diabetes tipo 1 y tipo 2, el objetivo es identificar subgrupos de pacientes con Covid persistente que compartan características y evolución. Entender mejor es siempre el primer paso para poder tratar mejor», resume el CEO.
Sólido ecosistema
El proyecto se desarrolla dentro del ecosistema impulsado por Vizcaya para tecnologías avanzadas, donde convergen iniciativas públicas y privadas. Samira DTx lidera Isqare-LC, apoyado por el programa Biqain y dentro de la estrategia BASQ, con el objetivo de trasladar estas capacidades tecnológicas a casos de uso reales en salud.
En esta fase, el equipo trabaja en la recopilación y estructuración de datos procedentes de distintas fuentes, desde registros clínicos hasta información de biobancos y datos reportados por los propios pacientes. Esta última capa introduce una dimensión ligada a la experiencia diaria de la enfermedad. «Hablamos del día a día, de cómo fluctúan los síntomas, del impacto real en la calidad de vida», explica el cofundador.
La startup une perfiles médicos, tecnológicos y científicos, a los que se suma la participación de asociaciones de pacientes. Maceira defiende un modelo de liderazgo centrado en el impacto. «No se trata de dirigir desde arriba, sino de construir desde dentro», afirma.
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