Además de una obligación legal, la inversión en ropa laboral de calidad puede suponer para las empresas una apuesta estratégica en favor de la seguridad, el confort del empleado y la imagen corporativa. Si también se consigue aumentar la durabilidad de las prendas, se reducen costes a largo plazo. Este subsector representa un nicho de negocio en el ecosistema textil, con un fuerte componente innovador y visión sostenible. Un ejemplo es Velilla Group, compañía que fabrica vestuario técnico desde 1949 y cerró el ejercicio fiscal 2025 con una facturación bruta total de casi 120 millones, un 8,8% más que el año anterior. La previsión es superar los 130 millones en 2026. Su catálogo atiende distintos sectores con el objetivo de que las soluciones aporten funcionalidad, confort y durabilidad. Cubre todas las categorías de ropa laboral y en cada una de ellas se trabaja de manera diferente, «pero con el denominador común de emplear tejidos técnicos con diferentes acabados y tratamientos adaptados a cada sector»», asegura Enrique Fernández Allén, CEO de Velilla Group.En ámbitos como la industria y la construcción, destacan prendas con tejidos técnicos resistentes a la abrasión y a líquidos, refuerzos ergonómicos, velcro 3D de alto rendimiento y protección solar UPF 50+. En el mundo de la alta visibilidad y la logística, entran en juego tejidos reciclados y cintas reflectantes termoselladas. Los uniformes para hostelería cuentan con chaquetas confeccionadas con Coolmax, tejido de alta transpiración, ideal en entornos de altas temperaturas. En sanidad, disponen de tejidos con protección antibacteriana, gracias a la tecnología Silver Plus.La innovación marca la evolución del producto y la oferta, explica su CEO: «En industria hemos lanzado la línea V.Dynamics, con dos tipos de tejidos. Uno, nylon reciclado con spandex, que permite libertad de movimiento y comodidad, con la propiedad de recuperar muy bien la forma original. Y otro, un tejido secundario, el ripstop, con tecnología antidesgarros como protección contra la abrasión». La funcionalidad, que el empleado pueda desarrollar su actividad sin limitaciones, es uno de los objetivos cuando se diseñan las prendas. «Los tejidos que incorporamos cuentan con patrones que permiten el alto rendimiento», dice Fernández Allén.Noticia relacionada No No Los algoritmos también se llevan esta temporada en la industria textil Laura Montero CarreteroCertificados como la ISO 14001 y la 14006 avalan el compromiso con la sostenibilidad, enfocado en el plan Green Project. Aparte de cumplir con los estándares del día a día y la investigación sobre el reciclaje de tejidos, Velilla Group se vuelca en el ecodiseño. La IA también está presente para realizar nuevos diseños y tomar decisiones, detalla: «Nos ayuda a reducir las muestras, porque podemos saber cómo van a quedar, cómo influye un cambio de tejido».Un uniforme para restaurantes de Impact TailorsSostenibilidad«Los uniformes son uno de los mayores puntos ciegos de la sostenibilidad empresarial. Todo el mundo se preocupa de la energía, del reciclado, pero se olvida que en este aspecto existe una de las oportunidades más rápidas de generar un impacto positivo real, con los millones de litros de agua que se pueden ahorrar: una camiseta de algodón consume una media de 2.700 litros de agua; esa es el agua que una persona bebe en tres años y medio», señala Marisa Selfa, fundadora y CEO de Impact Tailors. Su amplia experiencia en el sector de la moda y el deporte (fue consejera delegada de North Sails, Ecoalf o National Geographic Retail) sirve de base para el desarrollo de soluciones completas en ropa de trabajo basadas en la economía circular. Busca Impact Tailors un triple impacto para sus clientes, comenta: «El primero, reducir la huella de carbono de los uniformes, que son bonitos, como yo digo, porque la sostenibilidad si no es estética y tiene el precio adecuado no vale para nada. Después ofrecemos recoger los uniformes antiguos, para darles una segunda vida y evitar el daño medioambiental de la basura textil en el planeta. Y por último, como miembros de 1% for the planet, donamos este porcentaje de la venta para proyectos regenerativos». Con la filosofía del ecodiseño por bandera, la compañía presume de tejidos innovadores, indica Selfa: «No trabajamos nunca un algodón virgen, un poliéster virgen; lo mínimo tiene que ser reciclado o algodón orgánico. Algunos de nuestros tejidos proceden de las frutas, de algas; usamos el tencel, fibra del eucalipto, que parece seda. Nuestro objetivo es convertir el coste de uniformidad del cliente en un impacto positivo».La presión normativa ha realzado la importancia de la ropa técnicaEl perfil del cliente es variado. Impact Tailors ha diseñado indumentaria para el restaurante Issa, en el hotel Four Seasons, en Madrid, o para el equipo de limpieza del grupo Eulen, «siempre explorando algo distinto al uniforme habitual». La belleza y la indumentaria de trabajo no es incompatible, estima Selfa: «Existe una filosofía general de que el uniforme tiene que ser básico, barato y ya está, lo cambio el año que viene. Nosotros pensamos que es el primer contacto con una marca. Es importante que los empleados no vayan con una camisa normal y un pantalón chino que lleva todo el mundo».Frenar los riesgosLa ropa de trabajo en determinadas industrias o en la sanidad es clave para evitar la exposición a determinados riesgos. Algunos agentes químicos o biológicos pueden adherirse a los tejidos y provocar contaminación. El Real Decreto 612/2024 concede a la gestión del textil laboral un papel clave en las estrategias de prevención y para ello refuerza las obligaciones de las empresas sobre la protección de los trabajadores contra los peligros vinculados con la exposición. Esta norma actualiza el marco normativo (RD 665/1997) de protección frente a agentes cancerígenos, mutágenos y reprotóxicos durante el trabajo. Ilunion TextilCare, unidad especializada en la gestión integral de soluciones textiles del grupo Ilunion, ha implementado una guía metodológica técnica que detalla el tratamiento de ropa potencialmente contaminada, con el propósito de asesorar a sus clientes en la aplicación de la norma.Los materiales reciclados y el ecodiseño ya están en el ADN del sectorDeterminadas prendas, tras una jornada laboral en contacto con sustancias químicas pueden liberar partículas, vapores o residuos potencialmente peligrosos para la salud del personal expuesto o de quienes conviven con ellos si no existe control. Por eso está terminantemente prohibido que los empleados se lleven esta ropa a su domicilio, y las empresas deben cerciorarse de que sea manipulada, transportada y lavada por gestores que aplican protocolos específicos. Además de una obligación legal, la inversión en ropa laboral de calidad puede suponer para las empresas una apuesta estratégica en favor de la seguridad, el confort del empleado y la imagen corporativa. Si también se consigue aumentar la durabilidad de las prendas, se reducen costes a largo plazo. Este subsector representa un nicho de negocio en el ecosistema textil, con un fuerte componente innovador y visión sostenible. Un ejemplo es Velilla Group, compañía que fabrica vestuario técnico desde 1949 y cerró el ejercicio fiscal 2025 con una facturación bruta total de casi 120 millones, un 8,8% más que el año anterior. La previsión es superar los 130 millones en 2026. Su catálogo atiende distintos sectores con el objetivo de que las soluciones aporten funcionalidad, confort y durabilidad. Cubre todas las categorías de ropa laboral y en cada una de ellas se trabaja de manera diferente, «pero con el denominador común de emplear tejidos técnicos con diferentes acabados y tratamientos adaptados a cada sector»», asegura Enrique Fernández Allén, CEO de Velilla Group.En ámbitos como la industria y la construcción, destacan prendas con tejidos técnicos resistentes a la abrasión y a líquidos, refuerzos ergonómicos, velcro 3D de alto rendimiento y protección solar UPF 50+. En el mundo de la alta visibilidad y la logística, entran en juego tejidos reciclados y cintas reflectantes termoselladas. Los uniformes para hostelería cuentan con chaquetas confeccionadas con Coolmax, tejido de alta transpiración, ideal en entornos de altas temperaturas. En sanidad, disponen de tejidos con protección antibacteriana, gracias a la tecnología Silver Plus.La innovación marca la evolución del producto y la oferta, explica su CEO: «En industria hemos lanzado la línea V.Dynamics, con dos tipos de tejidos. Uno, nylon reciclado con spandex, que permite libertad de movimiento y comodidad, con la propiedad de recuperar muy bien la forma original. Y otro, un tejido secundario, el ripstop, con tecnología antidesgarros como protección contra la abrasión». La funcionalidad, que el empleado pueda desarrollar su actividad sin limitaciones, es uno de los objetivos cuando se diseñan las prendas. «Los tejidos que incorporamos cuentan con patrones que permiten el alto rendimiento», dice Fernández Allén.Noticia relacionada No No Los algoritmos también se llevan esta temporada en la industria textil Laura Montero CarreteroCertificados como la ISO 14001 y la 14006 avalan el compromiso con la sostenibilidad, enfocado en el plan Green Project. Aparte de cumplir con los estándares del día a día y la investigación sobre el reciclaje de tejidos, Velilla Group se vuelca en el ecodiseño. La IA también está presente para realizar nuevos diseños y tomar decisiones, detalla: «Nos ayuda a reducir las muestras, porque podemos saber cómo van a quedar, cómo influye un cambio de tejido».Un uniforme para restaurantes de Impact TailorsSostenibilidad«Los uniformes son uno de los mayores puntos ciegos de la sostenibilidad empresarial. Todo el mundo se preocupa de la energía, del reciclado, pero se olvida que en este aspecto existe una de las oportunidades más rápidas de generar un impacto positivo real, con los millones de litros de agua que se pueden ahorrar: una camiseta de algodón consume una media de 2.700 litros de agua; esa es el agua que una persona bebe en tres años y medio», señala Marisa Selfa, fundadora y CEO de Impact Tailors. Su amplia experiencia en el sector de la moda y el deporte (fue consejera delegada de North Sails, Ecoalf o National Geographic Retail) sirve de base para el desarrollo de soluciones completas en ropa de trabajo basadas en la economía circular. Busca Impact Tailors un triple impacto para sus clientes, comenta: «El primero, reducir la huella de carbono de los uniformes, que son bonitos, como yo digo, porque la sostenibilidad si no es estética y tiene el precio adecuado no vale para nada. Después ofrecemos recoger los uniformes antiguos, para darles una segunda vida y evitar el daño medioambiental de la basura textil en el planeta. Y por último, como miembros de 1% for the planet, donamos este porcentaje de la venta para proyectos regenerativos». Con la filosofía del ecodiseño por bandera, la compañía presume de tejidos innovadores, indica Selfa: «No trabajamos nunca un algodón virgen, un poliéster virgen; lo mínimo tiene que ser reciclado o algodón orgánico. Algunos de nuestros tejidos proceden de las frutas, de algas; usamos el tencel, fibra del eucalipto, que parece seda. Nuestro objetivo es convertir el coste de uniformidad del cliente en un impacto positivo».La presión normativa ha realzado la importancia de la ropa técnicaEl perfil del cliente es variado. Impact Tailors ha diseñado indumentaria para el restaurante Issa, en el hotel Four Seasons, en Madrid, o para el equipo de limpieza del grupo Eulen, «siempre explorando algo distinto al uniforme habitual». La belleza y la indumentaria de trabajo no es incompatible, estima Selfa: «Existe una filosofía general de que el uniforme tiene que ser básico, barato y ya está, lo cambio el año que viene. Nosotros pensamos que es el primer contacto con una marca. Es importante que los empleados no vayan con una camisa normal y un pantalón chino que lleva todo el mundo».Frenar los riesgosLa ropa de trabajo en determinadas industrias o en la sanidad es clave para evitar la exposición a determinados riesgos. Algunos agentes químicos o biológicos pueden adherirse a los tejidos y provocar contaminación. El Real Decreto 612/2024 concede a la gestión del textil laboral un papel clave en las estrategias de prevención y para ello refuerza las obligaciones de las empresas sobre la protección de los trabajadores contra los peligros vinculados con la exposición. Esta norma actualiza el marco normativo (RD 665/1997) de protección frente a agentes cancerígenos, mutágenos y reprotóxicos durante el trabajo. Ilunion TextilCare, unidad especializada en la gestión integral de soluciones textiles del grupo Ilunion, ha implementado una guía metodológica técnica que detalla el tratamiento de ropa potencialmente contaminada, con el propósito de asesorar a sus clientes en la aplicación de la norma.Los materiales reciclados y el ecodiseño ya están en el ADN del sectorDeterminadas prendas, tras una jornada laboral en contacto con sustancias químicas pueden liberar partículas, vapores o residuos potencialmente peligrosos para la salud del personal expuesto o de quienes conviven con ellos si no existe control. Por eso está terminantemente prohibido que los empleados se lleven esta ropa a su domicilio, y las empresas deben cerciorarse de que sea manipulada, transportada y lavada por gestores que aplican protocolos específicos.
Además de una obligación legal, la inversión en ropa laboral de calidad puede suponer para las empresas una apuesta estratégica en favor de la seguridad, el confort del empleado y la imagen corporativa. Si también se consigue aumentar la durabilidad de las prendas, se reducen … costes a largo plazo. Este subsector representa un nicho de negocio en el ecosistema textil, con un fuerte componente innovador y visión sostenible. Un ejemplo es Velilla Group, compañía que fabrica vestuario técnico desde 1949 y cerró el ejercicio fiscal 2025 con una facturación bruta total de casi 120 millones, un 8,8% más que el año anterior. La previsión es superar los 130 millones en 2026. Su catálogo atiende distintos sectores con el objetivo de que las soluciones aporten funcionalidad, confort y durabilidad. Cubre todas las categorías de ropa laboral y en cada una de ellas se trabaja de manera diferente, «pero con el denominador común de emplear tejidos técnicos con diferentes acabados y tratamientos adaptados a cada sector»», asegura Enrique Fernández Allén, CEO de Velilla Group.
En ámbitos como la industria y la construcción, destacan prendas con tejidos técnicos resistentes a la abrasión y a líquidos, refuerzos ergonómicos, velcro 3D de alto rendimiento y protección solar UPF 50+. En el mundo de la alta visibilidad y la logística, entran en juego tejidos reciclados y cintas reflectantes termoselladas. Los uniformes para hostelería cuentan con chaquetas confeccionadas con Coolmax, tejido de alta transpiración, ideal en entornos de altas temperaturas. En sanidad, disponen de tejidos con protección antibacteriana, gracias a la tecnología Silver Plus.
La innovación marca la evolución del producto y la oferta, explica su CEO: «En industria hemos lanzado la línea V.Dynamics, con dos tipos de tejidos. Uno, nylon reciclado con spandex, que permite libertad de movimiento y comodidad, con la propiedad de recuperar muy bien la forma original. Y otro, un tejido secundario, el ripstop, con tecnología antidesgarros como protección contra la abrasión». La funcionalidad, que el empleado pueda desarrollar su actividad sin limitaciones, es uno de los objetivos cuando se diseñan las prendas. «Los tejidos que incorporamos cuentan con patrones que permiten el alto rendimiento», dice Fernández Allén.
Certificados como la ISO 14001 y la 14006 avalan el compromiso con la sostenibilidad, enfocado en el plan Green Project. Aparte de cumplir con los estándares del día a día y la investigación sobre el reciclaje de tejidos, Velilla Group se vuelca en el ecodiseño. La IA también está presente para realizar nuevos diseños y tomar decisiones, detalla: «Nos ayuda a reducir las muestras, porque podemos saber cómo van a quedar, cómo influye un cambio de tejido».

Sostenibilidad
«Los uniformes son uno de los mayores puntos ciegos de la sostenibilidad empresarial. Todo el mundo se preocupa de la energía, del reciclado, pero se olvida que en este aspecto existe una de las oportunidades más rápidas de generar un impacto positivo real, con los millones de litros de agua que se pueden ahorrar: una camiseta de algodón consume una media de 2.700 litros de agua; esa es el agua que una persona bebe en tres años y medio», señala Marisa Selfa, fundadora y CEO de Impact Tailors. Su amplia experiencia en el sector de la moda y el deporte (fue consejera delegada de North Sails, Ecoalf o National Geographic Retail) sirve de base para el desarrollo de soluciones completas en ropa de trabajo basadas en la economía circular. Busca Impact Tailors un triple impacto para sus clientes, comenta: «El primero, reducir la huella de carbono de los uniformes, que son bonitos, como yo digo, porque la sostenibilidad si no es estética y tiene el precio adecuado no vale para nada. Después ofrecemos recoger los uniformes antiguos, para darles una segunda vida y evitar el daño medioambiental de la basura textil en el planeta. Y por último, como miembros de 1% for the planet, donamos este porcentaje de la venta para proyectos regenerativos». Con la filosofía del ecodiseño por bandera, la compañía presume de tejidos innovadores, indica Selfa: «No trabajamos nunca un algodón virgen, un poliéster virgen; lo mínimo tiene que ser reciclado o algodón orgánico. Algunos de nuestros tejidos proceden de las frutas, de algas; usamos el tencel, fibra del eucalipto, que parece seda. Nuestro objetivo es convertir el coste de uniformidad del cliente en un impacto positivo».
La presión normativa ha realzado la importancia de la ropa técnica
El perfil del cliente es variado. Impact Tailors ha diseñado indumentaria para el restaurante Issa, en el hotel Four Seasons, en Madrid, o para el equipo de limpieza del grupo Eulen, «siempre explorando algo distinto al uniforme habitual». La belleza y la indumentaria de trabajo no es incompatible, estima Selfa: «Existe una filosofía general de que el uniforme tiene que ser básico, barato y ya está, lo cambio el año que viene. Nosotros pensamos que es el primer contacto con una marca. Es importante que los empleados no vayan con una camisa normal y un pantalón chino que lleva todo el mundo».
Frenar los riesgos
La ropa de trabajo en determinadas industrias o en la sanidad es clave para evitar la exposición a determinados riesgos. Algunos agentes químicos o biológicos pueden adherirse a los tejidos y provocar contaminación. El Real Decreto 612/2024 concede a la gestión del textil laboral un papel clave en las estrategias de prevención y para ello refuerza las obligaciones de las empresas sobre la protección de los trabajadores contra los peligros vinculados con la exposición. Esta norma actualiza el marco normativo (RD 665/1997) de protección frente a agentes cancerígenos, mutágenos y reprotóxicos durante el trabajo. Ilunion TextilCare, unidad especializada en la gestión integral de soluciones textiles del grupo Ilunion, ha implementado una guía metodológica técnica que detalla el tratamiento de ropa potencialmente contaminada, con el propósito de asesorar a sus clientes en la aplicación de la norma.
Los materiales reciclados y el ecodiseño ya están en el ADN del sector
Determinadas prendas, tras una jornada laboral en contacto con sustancias químicas pueden liberar partículas, vapores o residuos potencialmente peligrosos para la salud del personal expuesto o de quienes conviven con ellos si no existe control. Por eso está terminantemente prohibido que los empleados se lleven esta ropa a su domicilio, y las empresas deben cerciorarse de que sea manipulada, transportada y lavada por gestores que aplican protocolos específicos.
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