El extremismo de extrema derecha sigue siendo la “mayor amenaza” para el orden democrático liberal en Alemania, según el último informe de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV), como se denomina en el país a los servicios de inteligencia alemanes en el interior.
“Alemania está bajo presión”, alerta el ministro del Interior, que habla de adversarios tanto exteriores como interiores
El extremismo de extrema derecha sigue siendo la “mayor amenaza” para el orden democrático liberal en Alemania, según el último informe de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV), como se denomina en el país a los servicios de inteligencia alemanes en el interior.
“Alemania está bajo presión”, alertó este martes el ministro de Interior, Alexander Dobrindt, durante la presentación del informe de 2025 en Berlín: “Los adversarios de nuestro orden constitucional democrático y unitario provienen tanto del exterior como del interior. Actúan tanto de forma analógica como digital. Actúan de forma visible y encubierta”.
De acuerdo con los servicios de inteligencia, Alemania se encuentra en el centro de un “entramado de amenazas híbridas”. “Desde el exterior, constatamos sabotajes y espionaje. Desde el interior, estamos sometidos a la presión del extremismo en todas sus formas, tanto en el espacio digital como en la calle”, detalló el ministro, que pintó una imagen sombría en la que el espionaje extranjero va en aumento, las denuncias e indicios de preparativos para atentado también y donde cada vez más personas están dispuestas a recurrir a la violencia y el número de extremistas, tanto de radicales de derechas como de izquierdas, se ha incrementado.
El presidente de la BfV, Sinan Selen, aprovechó, por su parte, para señalar tres tendencias muy claras que han observado en el país: se recluta y radicaliza de forma selectiva a los jóvenes; el reclutamiento tiene lugar principalmente en el ámbito digital y se recurre cada vez más a la inteligencia artificial para difundir ideologías extremistas. “Esto se aplica tanto a los ciberataques y la manipulación de la información como a la música de extrema derecha o a la planificación de atentados islamistas”, explicó y recordó cómo el Estado Islámico insta a sus seguidores a familiarizarse con la IA.
Pero al final, el principal peligro para Alemania está en su interior, entre su propia población. Según el informe, el potencial extremista de derecha ha aumentado en el último año en más de 8.000 personas, hasta alcanzar casi las 60.000. Este incremento está relacionado en gran medida con el aumento de afiliados de Alternativa para Alemania (AfD), partido que actualmente es objeto de vigilancia por parte de los servicios de inteligencia como “caso sospechoso”. El partido había declarado en octubre que contaba ya con 70.000 afiliados. De ellos, unos 28.000 son extremistas de derecha, según estimaciones de BfV.
A pesar del peligro derivado del entorno de este partido que Dobrindt valoró como “un partido extremista”, el ministro no quiso entrar a analizar el dictamen jurídico presentado la pasada semana por la Sociedad para los Derechos de Libertad (GFF), que ve buenas posibilidades para presentar una solicitud de prohibición del partido. Tampoco quiso pronunciarse sobre qué pasará si en septiembre AfD logra entrar en el Gobierno regional de Sajonia-Anhalt como apuntan todos los sondeos y recomendó centrarse en “hacer todo lo posible políticamente para que sea factible conseguir una mayoría en un Parlamento regional sin AfD”. La entrada en un Gobierno regional de AfD supondría un “riesgo para la seguridad” como alertó recientemente el ministro de Interior de Turingia, Georg Maier, ya que este partido tendría acceso a los servicios de inteligencia y podría filtrar información.
El peligro también proviene, aunque en menor medida, de los extremistas de izquierda dispuestos a recurrir a la violencia. Su número ha subido hasta las 42.200 personas, y la proporción de personas con tendencia a la violencia ha alcanzado un nuevo máximo con 11.600. Dobrindt citó como ejemplo, los atentados incendiarios contra la red eléctrica de Berlín en septiembre de 2025 y enero de 2026, que dejó a una gran parte de la ciudad sin electricidad en plena ola de frío. Según el informe de BfV, este incremento está relacionado también con el aumento de extremistas de derecha. “Debido al giro hacia la derecha en la sociedad percibido por este entorno, cabe suponer que el antifascismo militante mantendrá un importante papel y que seguirá produciéndose un gran número de delitos y actos violentos”, escribieron.
En el lado del espionaje, Alemania lleva tiempo luchando contra ello. “Los actos de sabotaje de Estados extranjeros que nos atacan forman parte de la amenaza cotidiana. La mayor amenaza proviene actualmente de Rusia”, declaró el ministro de Interior, que apuntó que observan cómo cada vez más, los servicios rusos recurren a los denominados “agentes de bajo nivel” o “agentes desechables”, para llevar a cabo actos de sabotaje o actividades de espionaje.
“Rusia considera a Alemania un adversario clave en Europa y, en el marco de operaciones híbridas en Europa, utiliza toda la gama de instrumentos a su alcance. Estos abarcan desde ciberataques y acciones de aislamiento, pasando por la manipulación de la información y la ejercicio de influencia, hasta acciones de sabotaje y el espionaje de víctimas en relación con presuntos planes de atentado”, detalló por su parte Selen. De acuerdo con los servicios de inteligencia alemanes, Rusia lleva años invirtiendo “considerablemente” para ejercer una influencia ilegítima sobre la opinión pública en Alemania, centrándose especialmente en los extremos del espectro político. Asimismo, Alemania tiene que hacer frente al espionaje procedente de China e Irán.
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