
Madrid, Barcelona, Valencia y San Sebastián, entre otras ciudades, se han blindado este sábado con un amplio despliegue policial que pretende evitar otro episodio de altercados y saqueos en tiendas como el que ocurrió la semana pasada en la capital catalana, que se saldó con 128 detenidos, 15 agentes heridos y más de una veintena de comercios vandalizados. Muchas tiendas han cerrado en el centro de las principales ciudades españolas, protegiendo los escaparates, y las autoridades han aconsejado a los ciudadanos que se queden en casa esa tarde. La amenaza procede de unos jóvenes, muchos de ellos menores de edad, que se dan cita a través de las redes sociales para protagonizar, enmascarados, supuestas protestas estudiantiles que devienen en actos vandálicos. Los Mossos y la Guardia Urbana han identificado desde las cuatro de la tarde a un millar de personas en el centro de Barcelona para prevenir altercados. La operación policial contra Blocus acumula dos encarcelados y un detenido en Valencia y otro arrestado en Cataluña.
Los Mossos y la Guardia Urbana identifican en la capital catalana a un millar de personas para prevenir altercados | El comercio echa el cierre en todo el país ante el temor de saqueos
Normalidad tensa en el centro de Sevilla
Si no hubieran circulado por las redes sociales y los grupos de WhatsApp mensajes pidiendo mucha precaución porque se prevén actos vandálicos, este sábado apenas se diferenciaría de otro cualquiera. Quizás hay menos gente que en otros sábados de puente, pero “porque volvemos a estar aislados por el accidente ferroviario y se han cancelado muchas reservas”, apunta un alto cargo de un hotel, que pide no dar su nombre.
Los sevillanos cargados de bolsas de la compra se cruzan con los turistas y algunos niños y jóvenes (los menos) disfrazados por Halloween. Solo las joyerías y relojerías, pero no todas, y alguna de las pocas tiendas de lujo de la capital andaluza —pese a los esfuerzos por atraer a turistas de alto nivel, en el centro solo abren tiendas de souvenirs— han cerrado este sábado, poniendo las verjas metálicas o quitando todos los artículos del escaparate. Únicamente una conocida franquicia de artículos deportivos y otro local de una marca que atrae a los jóvenes pijos sevillanos han protegido los escaparates con paneles, aunque siguen abiertas. “Es mejor prevenir que lamentarse”, dice uno de los dependientes.
En los centros comerciales se nota también más presencia policial, pero las administraciones llaman a la calma. Muchos de los mensajes que se han difundido por redes en los que se ven contenedores quemados y críos encapuchados son bulos y, además, en Sevilla Halloween siempre es una noche donde el refuerzo policial es más evidente por ser una de las noches tradicionalmente más complicadas del año. “De todas maneras, aún es pronto”, advierte una mujer mientras sale de unos grandes almacenes cargada de bolsas.
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