El objetivo es evitar la fractura interna. Mónica García y Emilio Delgado negocian desde hace días un acuerdo conjunto en Más Madrid que evite el choque entre ambos en unas primarias para las que todavía no hay fecha y supondrían un desgarro interno en la formación madrileña.
Fuentes de Más Madrid aseguran que los dos líderes, después de una semana de enfrentamiento público, quieren salvar al partido logrando un entendimiento
El objetivo es evitar la fractura interna. Mónica García y Emilio Delgado negocian desde hace días un acuerdo conjunto en Más Madrid que evite el choque entre ambos en unas primarias, para las que todavía no hay fecha y supondrían un desgarro interno en la formación madrileña.
Los equipos negociadores de ambos −liderados por altos cargos del partido, diputados y concejales de un lado y de otro− buscan en estos días firmar un acuerdo de paz tras los enfrentamientos en público de hace dos semanas y que supuso un cisma interno de primer orden.
“Estamos negociando”, dicen fuentes de ambos equipos negociaciores. “El acuerdo puede ser hoy [por este miércoles], mañaña o dentro de unos días”. Unos de los puntos que está sobre la mesa es la renuncia de Delgado a liderar una lista de primarias para enfrentarse a García, pese a que gran parte de su equipo insistía en este sentido.
Las opciones que se barajan es que Delgado acepte ahora liderar una lista de las generales en Más Madrid o formar parte de ella y también que gran parte de los suyos estén en la lista de la Asamblea madrileña. Otra de las opciones es que Delgado sea el número dos de García en la lista de la Asamblea.
En cualquier caso, este movimiento supondría la renuncia expresa de Delgado a liderar el proyecto de Más Madrid en las primarias que se celebrarán este año y para las que todavía no hay fecha, aunque todo apunta a que será después del verano, según fuentes de la dirección. El acuerdo, salvo sorpresa de última hora, será inminente.
La firma de ambos supondrá el fin a la batalla que libran ambos dirigentes desde hace meses. El enfrentamiento silencioso por el control de Más Madrid saltó por los aires el viernes 24 de abril.
Ninguno de los dos había anunciado su deseo explícito de presentarse, hasta que aquel viernes por la noche, después de avisar a Pedro Sánchez, García llamó por teléfono a Delgado para contarle que al día siguiente lo anunciaría en un acto en la capital con los militantes en el que él también participaría. Eran las diez de la noche cuando sonó el móvil de Delgado, según la reconstrucción que ha hecho EL PAÍS de ese momento.
—Me lanzo mañana en la verbena —dijo García—.
—No me parece bien —respondió Delgado—. Me pones en una tesitura. O me bajo del acto y todo el mundo piensa que soy un niñato y un malqueda, o me lo como.
—A mí tampoco me pareció bien lo de Rufián.
Esta última frase mostraba el plomo candente entre los dos desde febrero, cuando Delgado, por su cuenta, organizó un debate abierto al público con Gabriel Rufián para hablar del futuro de la izquierda ante el avance de la extrema derecha en España. García y la dirección de Más Madrid se lo tomaron como una traición y una forma de ambición indisimulada. Es más, Delgado no avisó a ningún alto cargo de la dirección. Desde entonces, los partidarios de uno y otro se enfrentan de forma soterrada.
La incomodidad de Delgado con su espacio dentro de Más Madrid viene de años atrás. El diputado se ha sentido aislado y ha buscado espacios en los medios de comunicación y en las redes sociales. Se queja de que mientras que la portavoz en la Asamblea, Manuela Bergerot, tiene más de cinco personas que trabajan para ella, él, el portavoz adjunto, no tiene ninguna. Delgado construye su propio argumentario, se saca selfies y mueve contenido sin el apoyo de nadie. Por sentirse así, abandonado, decidió debatir con Rufián. Cree que el momento de García en Madrid ya pasó: se ha presentado dos veces a las elecciones y, en la segunda, no ha ejercido de líder de la oposición. La lucha de él y su equipo es modificar ahora el acuerdo alcanzado hace un año para las disputas de de las primarias. Abrir el censo a todos los militantes y simpatizantes.
Delgado y García se vieron incluso las caras en el programa Al Rojo Vivo de La Sexta hace unas semanas. Fue un encuentro breve, de casi cinco minutos, pero puso sobre la mesa el enfrentamiento abierto y la Guerra Fría que vivía el partido.
La ministra quiso darle normalidad a su intención de presentarse de nuevo a las primarias con un discurso incluyente y señaló a Ayuso como el verdadero rival. “Enfrentarnos a los que tenemos enfrente”, dijo García en clara alusión a la guerra interna. Delgado no quiso dejar pasar el momento de su inconformidad con la arquitectura de las primarias, consciente de que lo hacía en un programa de máxima audiencia.
“Es imprescindible”, dijo Emilio, “arrancar con un proceso democrático que sea lo más participativo posible. Me gustaría que no se limitara a nadie el derecho al voto. Vamos a hacer unas primarias que van a dar ejemplo a todo el país”. García, un tanto sorprendida, respondió que sí, que va a ser así, y que se pondrá la participación en el centro. “Soy ministra porque tengo militantes que se lo curran”. Delgado insistió: “Claro, pero tú sabes que nos ha acompañado mucha gente estos años y que no han podido acudir a algunas actividades concretas. ¿Van a poder seguir votando?” García respondió: “Claro que sí, todo el que esté militando en Más Madrid”.
“Me gustaría contar contigo”, le invitó de nuevo la ministra a Delgado, como una forma de dejarle claro que ella estará al frente. Él le respondió en los mismos términos: “También contaré contigo para lo que sea”. Dos semanas después, el acuerdo entre ambos es inminente. Y todo apunta a que no habrá un enfrentamiento mutuo, sino que García liderará la lista y Delgado la secundaria.
Feed MRSS-S Noticias
