«Los cangrejos americanos fueron introducidos en los años veinte. Fueron invitados. Y como la mayoría de los invitados, lo pasan bien y no quieren irse. En los años cincuenta se habían comido a todos los cangrejos locales. Los liquidaron. Y entonces comenzaron a comerse unos a otros. Eso es lo que pasa con la codicia; es ciega. Y no sabe cuándo detenerse». Esta metáfora sobre el egoísmo y la ambición desmedida incluida en la película ‘RocknRolla’ sobre el ecosistema de las mafias londinenses resume magistralmente en qué consiste el sanchismo y cómo se desenvuelven sus brazos ejecutores. Que la SEPI, la sociedad estatal que invierte el dinero público en empresas privadas, tenga imputados por corrupción a los tres presidentes nombrados por Pedro Sánchez es una catástrofe para la reputación de España y la prueba del nueve para los que aún dudaban de las intenciones de Moncloa sobre las compañías estratégicas del IBEX 35.Vicente Fernández -«Con dinero o sin dinero, yo hago siempre lo que quiero, y mi palabra es la ley»… ¡y sigue siendo el rey!-, Bartolomé Lora y Belén Gualda están investigados en una presunta trama de corrupción y amaño de contratos públicos cuyo importe inicial supera los 700 millones de euros, cifra nada desdeñable a la que hay que sumar otros miles de millones de euros públicos utilizados para colarse en empresas como Telefónica o Indra y, desde dentro, multiplicar la capacidad de influencia y dirigir las inversiones hacia el interés del propio Gobierno aun en contra de los intereses de sus accionistas. Sí, ya sé que Lora, solo fue interino, pero bien que actuaba con los directivos de las empresas mencionadas, hasta el punto de acudir a sus cumbres ejecutivas para dejar claro quién mandaba, ¿verdad Bartolomé?Una ya estaba maleada antes de la decisión del juez Santiago Pedraz, pues solo había que ver las apuestas de la SEPI para representarla en las empresas conquistadas: Miguel Sebastián en Indra y su amigo Carlos Ocaña en Telefónica. Bastaría con repasar los logros de Ocaña al frente de la división de baloncesto del Real Madrid para salir de dudas: cero patatero. En su primer año como responsable del ‘basket’ blanco, el coautor de la tesis ‘fake’ de Sánchez y vicepresidente de Telefónica, ha dejado al club blanco en ídem. Sergio Scariolo ha pagado el pato y han tenido que ‘refichar’ a Juan Carlos Sánchez, expulsado por el propio Ocaña. Así todo.Para lo que sí ha estado listo es para cobrar. En 2025, Ocaña percibió de Telefónica 307.000 euros -¡más que el mismísimo Isidro Fainé!por ejemplo, toda una vida de conocimientos frente al premio al amiguismo; nunca una tesis ‘fake’ se ha pagado tan cara. Con el dinero de otros, claro está-. Y en un ejercicio, por cierto, en el que la operadora cerró con unas pérdidas récord de 4.300 millones para gracia de la SEPI.Noticia relacionada general No No El vicepresidente de la SEPI admite reuniones con Air Europa antes de abrirse el plazo para pedir el rescate Juanma Poderoso DíazLa SEPI es ahora la Sociedad Estatal de Presidentes Imputados . Tres de tres. Y la única dimisión ha sido la de la responsable de Desarrollo Corporativo de una filial de Defensa -Isdefe-, María Teresa Castillo Pasadolos. Contundente respuesta del sanchismo a la lista de 25 imputados del organismo estatal. Ahí está la sombra de una comisión de 50 millones de euros por la venta del edificio de la SEPI , mangancia que se paró no por remordimientos ni sensatez, sino por colisionar con los intereses -presuntos, como la honradez- de la ‘primera dama’, Begoña Gómez, y sus planes académicos con el Instituto de Empresa. Así estaban, José Luis Ábalos contra José Luis Rodríguez Zapatero; Víctor de Aldama contra Begoña Gómez y Koldo García frente a todos tras una comisión millonaria. Volvemos a los cangrejos americanos liquidándose entre sí una vez exterminadas las resistencias autóctonas.Ahí está Pepiño con su Acento, camuflado tras Havas Media, trabajando para reparar la credibilidad del sanchismo y, ya puesto, la de ZP Viendo lo visto y a la luz de lo expuesto por el juez Pedraz ahora se entienden los nervios crecientes en las plantas nobles de las participadas a propósito de qué ocurriría si alguien impugnara las inversiones de esa ‘SEPI B’, imputada , al servicio de una organización criminal. También se entiende ahora por qué el retorno de las inversiones públicas y la exigencia de una hoja de ruta financiera exigente eran la última de las preocupaciones del comprador. No había un proyecto industrial detrás, sino una estrategia de invasión ‘cangrejera’ para comprar voluntades y enchufar a políticos disfrazados de hombres de negocio con el dinero de todos. La SEPI imputada es un problemón de primer orden. Tranquilos, que ya está Pepiño Blanco con su Acento camuflado tras Havas Media trabajando para reparar la credibilidad del sanchismo y, ya puesto, de ZP. ¡Menudo es él! Le basta una gasolinera en las afueras y una mesa de tijera para solucionarlo. Volvemos a la España asfixiante y fullera de los ochenta. Vamos para atrás, como los cangrejos . «Los cangrejos americanos fueron introducidos en los años veinte. Fueron invitados. Y como la mayoría de los invitados, lo pasan bien y no quieren irse. En los años cincuenta se habían comido a todos los cangrejos locales. Los liquidaron. Y entonces comenzaron a comerse unos a otros. Eso es lo que pasa con la codicia; es ciega. Y no sabe cuándo detenerse». Esta metáfora sobre el egoísmo y la ambición desmedida incluida en la película ‘RocknRolla’ sobre el ecosistema de las mafias londinenses resume magistralmente en qué consiste el sanchismo y cómo se desenvuelven sus brazos ejecutores. Que la SEPI, la sociedad estatal que invierte el dinero público en empresas privadas, tenga imputados por corrupción a los tres presidentes nombrados por Pedro Sánchez es una catástrofe para la reputación de España y la prueba del nueve para los que aún dudaban de las intenciones de Moncloa sobre las compañías estratégicas del IBEX 35.Vicente Fernández -«Con dinero o sin dinero, yo hago siempre lo que quiero, y mi palabra es la ley»… ¡y sigue siendo el rey!-, Bartolomé Lora y Belén Gualda están investigados en una presunta trama de corrupción y amaño de contratos públicos cuyo importe inicial supera los 700 millones de euros, cifra nada desdeñable a la que hay que sumar otros miles de millones de euros públicos utilizados para colarse en empresas como Telefónica o Indra y, desde dentro, multiplicar la capacidad de influencia y dirigir las inversiones hacia el interés del propio Gobierno aun en contra de los intereses de sus accionistas. Sí, ya sé que Lora, solo fue interino, pero bien que actuaba con los directivos de las empresas mencionadas, hasta el punto de acudir a sus cumbres ejecutivas para dejar claro quién mandaba, ¿verdad Bartolomé?Una ya estaba maleada antes de la decisión del juez Santiago Pedraz, pues solo había que ver las apuestas de la SEPI para representarla en las empresas conquistadas: Miguel Sebastián en Indra y su amigo Carlos Ocaña en Telefónica. Bastaría con repasar los logros de Ocaña al frente de la división de baloncesto del Real Madrid para salir de dudas: cero patatero. En su primer año como responsable del ‘basket’ blanco, el coautor de la tesis ‘fake’ de Sánchez y vicepresidente de Telefónica, ha dejado al club blanco en ídem. Sergio Scariolo ha pagado el pato y han tenido que ‘refichar’ a Juan Carlos Sánchez, expulsado por el propio Ocaña. Así todo.Para lo que sí ha estado listo es para cobrar. En 2025, Ocaña percibió de Telefónica 307.000 euros -¡más que el mismísimo Isidro Fainé!por ejemplo, toda una vida de conocimientos frente al premio al amiguismo; nunca una tesis ‘fake’ se ha pagado tan cara. Con el dinero de otros, claro está-. Y en un ejercicio, por cierto, en el que la operadora cerró con unas pérdidas récord de 4.300 millones para gracia de la SEPI.Noticia relacionada general No No El vicepresidente de la SEPI admite reuniones con Air Europa antes de abrirse el plazo para pedir el rescate Juanma Poderoso DíazLa SEPI es ahora la Sociedad Estatal de Presidentes Imputados . Tres de tres. Y la única dimisión ha sido la de la responsable de Desarrollo Corporativo de una filial de Defensa -Isdefe-, María Teresa Castillo Pasadolos. Contundente respuesta del sanchismo a la lista de 25 imputados del organismo estatal. Ahí está la sombra de una comisión de 50 millones de euros por la venta del edificio de la SEPI , mangancia que se paró no por remordimientos ni sensatez, sino por colisionar con los intereses -presuntos, como la honradez- de la ‘primera dama’, Begoña Gómez, y sus planes académicos con el Instituto de Empresa. Así estaban, José Luis Ábalos contra José Luis Rodríguez Zapatero; Víctor de Aldama contra Begoña Gómez y Koldo García frente a todos tras una comisión millonaria. Volvemos a los cangrejos americanos liquidándose entre sí una vez exterminadas las resistencias autóctonas.Ahí está Pepiño con su Acento, camuflado tras Havas Media, trabajando para reparar la credibilidad del sanchismo y, ya puesto, la de ZP Viendo lo visto y a la luz de lo expuesto por el juez Pedraz ahora se entienden los nervios crecientes en las plantas nobles de las participadas a propósito de qué ocurriría si alguien impugnara las inversiones de esa ‘SEPI B’, imputada , al servicio de una organización criminal. También se entiende ahora por qué el retorno de las inversiones públicas y la exigencia de una hoja de ruta financiera exigente eran la última de las preocupaciones del comprador. No había un proyecto industrial detrás, sino una estrategia de invasión ‘cangrejera’ para comprar voluntades y enchufar a políticos disfrazados de hombres de negocio con el dinero de todos. La SEPI imputada es un problemón de primer orden. Tranquilos, que ya está Pepiño Blanco con su Acento camuflado tras Havas Media trabajando para reparar la credibilidad del sanchismo y, ya puesto, de ZP. ¡Menudo es él! Le basta una gasolinera en las afueras y una mesa de tijera para solucionarlo. Volvemos a la España asfixiante y fullera de los ochenta. Vamos para atrás, como los cangrejos .
«Los cangrejos americanos fueron introducidos en los años veinte. Fueron invitados. Y como la mayoría de los invitados, lo pasan bien y no quieren irse. En los años cincuenta se habían comido a todos los cangrejos locales. Los liquidaron. Y entonces comenzaron a comerse … unos a otros. Eso es lo que pasa con la codicia; es ciega. Y no sabe cuándo detenerse». Esta metáfora sobre el egoísmo y la ambición desmedida incluida en la película ‘RocknRolla’ sobre el ecosistema de las mafias londinenses resume magistralmente en qué consiste el sanchismo y cómo se desenvuelven sus brazos ejecutores. Que la SEPI, la sociedad estatal que invierte el dinero público en empresas privadas, tenga imputados por corrupción a los tres presidentes nombrados por Pedro Sánchez es una catástrofe para la reputación de España y la prueba del nueve para los que aún dudaban de las intenciones de Moncloa sobre las compañías estratégicas del IBEX 35.
Vicente Fernández -«Con dinero o sin dinero, yo hago siempre lo que quiero, y mi palabra es la ley»… ¡y sigue siendo el rey!-, Bartolomé Lora y Belén Gualda están investigados en una presunta trama de corrupción y amaño de contratos públicos cuyo importe inicial supera los 700 millones de euros, cifra nada desdeñable a la que hay que sumar otros miles de millones de euros públicos utilizados para colarse en empresas como Telefónica o Indra y, desde dentro, multiplicar la capacidad de influencia y dirigir las inversiones hacia el interés del propio Gobierno aun en contra de los intereses de sus accionistas. Sí, ya sé que Lora, solo fue interino, pero bien que actuaba con los directivos de las empresas mencionadas, hasta el punto de acudir a sus cumbres ejecutivas para dejar claro quién mandaba, ¿verdad Bartolomé?
Una ya estaba maleada antes de la decisión del juez Santiago Pedraz, pues solo había que ver las apuestas de la SEPI para representarla en las empresas conquistadas: Miguel Sebastián en Indra y su amigo Carlos Ocaña en Telefónica. Bastaría con repasar los logros de Ocaña al frente de la división de baloncesto del Real Madrid para salir de dudas: cero patatero. En su primer año como responsable del ‘basket’ blanco, el coautor de la tesis ‘fake’ de Sánchez y vicepresidente de Telefónica, ha dejado al club blanco en ídem. Sergio Scariolo ha pagado el pato y han tenido que ‘refichar’ a Juan Carlos Sánchez, expulsado por el propio Ocaña. Así todo.
Para lo que sí ha estado listo es para cobrar. En 2025, Ocaña percibió de Telefónica 307.000 euros -¡más que el mismísimo Isidro Fainé!por ejemplo, toda una vida de conocimientos frente al premio al amiguismo; nunca una tesis ‘fake’ se ha pagado tan cara. Con el dinero de otros, claro está-. Y en un ejercicio, por cierto, en el que la operadora cerró con unas pérdidas récord de 4.300 millones para gracia de la SEPI.
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La SEPI es ahora la Sociedad Estatal de Presidentes Imputados. Tres de tres. Y la única dimisión ha sido la de la responsable de Desarrollo Corporativo de una filial de Defensa -Isdefe-, María Teresa Castillo Pasadolos. Contundente respuesta del sanchismo a la lista de 25 imputados del organismo estatal. Ahí está la sombra de una comisión de 50 millones de euros por la venta del edificio de la SEPI, mangancia que se paró no por remordimientos ni sensatez, sino por colisionar con los intereses -presuntos, como la honradez- de la ‘primera dama’, Begoña Gómez, y sus planes académicos con el Instituto de Empresa. Así estaban, José Luis Ábalos contra José Luis Rodríguez Zapatero; Víctor de Aldama contra Begoña Gómez y Koldo García frente a todos tras una comisión millonaria. Volvemos a los cangrejos americanos liquidándose entre sí una vez exterminadas las resistencias autóctonas.
Ahí está Pepiño con su Acento, camuflado tras Havas Media, trabajando para reparar la credibilidad del sanchismo y, ya puesto, la de ZP
Viendo lo visto y a la luz de lo expuesto por el juez Pedraz ahora se entienden los nervios crecientes en las plantas nobles de las participadas a propósito de qué ocurriría si alguien impugnara las inversiones de esa ‘SEPI B’, imputada, al servicio de una organización criminal. También se entiende ahora por qué el retorno de las inversiones públicas y la exigencia de una hoja de ruta financiera exigente eran la última de las preocupaciones del comprador. No había un proyecto industrial detrás, sino una estrategia de invasión ‘cangrejera’ para comprar voluntades y enchufar a políticos disfrazados de hombres de negocio con el dinero de todos.
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La SEPI imputada es un problemón de primer orden. Tranquilos, que ya está Pepiño Blanco con su Acento camuflado tras Havas Media trabajando para reparar la credibilidad del sanchismo y, ya puesto, de ZP. ¡Menudo es él! Le basta una gasolinera en las afueras y una mesa de tijera para solucionarlo. Volvemos a la España asfixiante y fullera de los ochenta. Vamos para atrás, como los cangrejos.
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