Casi un mes después de la entrada abrupta de 80.000 inmigrantes en Ceuta, la normal todavía no ha regresado a la ciudad autónoma. En medio de la tensión creciente que ha llevado a protestas y altercados en los últimos días, el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, máximo responsable del mando único constituido por el Gobierno, se ha comprometido este jueves a trabajar para “acortar los plazos” en la recuperación de esa normalidad perdida en el territorio. Durante su comparecencia ante la Comisión Mixta de Seguridad Nacional, Torres ha reclamado la colaboración del resto de grupos y ha adoptado el tono más grave contra los incidentes de esta semana.
El ministro de Política Territorial lanza un mensaje “urgente” contra la violencia en medio de la tensión al alza en la ciudad autónoma
Casi un mes después de la entrada abrupta de 80.000 inmigrantes en Ceuta, la normal todavía no ha regresado a la ciudad autónoma. En medio de la tensión creciente que ha llevado a protestas y altercados en los últimos días, el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, máximo responsable del mando único constituido por el Gobierno, se ha comprometido este jueves a trabajar para “acortar los plazos” en la recuperación de esa normalidad perdida en el territorio. Durante su comparecencia ante la Comisión Mixta de Seguridad Nacional, Torres ha reclamado la colaboración del resto de grupos y ha adoptado el tono más grave contra los incidentes de esta semana.
“Ayer [el presidente ceutí, Juan Jesús] Vivas y yo pactamos un mensaje urgente contra la violencia. Sería bueno que hoy todos se sumaran. No se puede atacar a ceutíes musulmanes como no se puede atacar a un inmigrante por ser inmigrante. No puede ser que voluntarios de Cruz Roja, que son de Ceuta, se sientan amenazados por entregar comida en la playa del Trampolín y quieran desistir de hacer un trabajo voluntario. Y, por supuesto, no puede ser que se agreda a profesionales de la comunicación, que están también haciendo su trabajo”, ha denunciado el ministro, que ha detallado ante los diputados las líneas de actuación puestas en marcha por el Ejecutivo desde que se aprobó el mando único, pero ha reiterado en sus dos intervenciones que no va a “engañar” a nadie diciendo que los inmigrantes van a ser “devueltos mañana, porque eso es falso” y requiere más tiempo, aunque el compromiso para su retorno también es firme.
La senadora del PP Cristina Díaz Moreno ha aprovechado su turno de palabra para atacar al Gobierno ante la falta, considera, de “un plan” concreto que ataje la crisis. “Ceuta no necesita lecciones de paciencia y convivencia. Llevamos décadas dándoles al resto de España este tipo de lecciones. Lo que necesitamos es un Gobierno que garantice la seguridad, recupere el control y devuelva la normalidad a todos los ceutíes”, ha enumerado la parlamentaria, quien ha reprochado que hayan dejado que una “invasión” —término que un día más ha vuelto a cuestionar el diputado de Sumar Txema Guijarro, que cree que no se ajusta a la realidad de lo acontecido— se convierta en una “crisis de seguridad de convivencia y de orden público”, y ha pedido responsabilidades políticas al presidente Pedro Sánchez por ello.

Mucho más comedido, el representante del PNV, Mikel Legarda, se ha declarado preocupado por la búsqueda de espacios para acoger a inmigrantes, que ha definido como “un punto de crisis”. El ministro ha relatado que el miércoles se celebró la primera reunión del comité de situación y visitaron varias de las instalaciones que proponía la ciudad. “Vamos a tardar meses en utilizarlas: no tienen saneamiento, alcantarillado o conexión eléctrica”, ha alegado.
Sobre la polémica en torno al uso de polideportivos, que ayer Torres ya descartó después de que el propio Vivas se revelara contra la medida, este jueves ha defendido que el real decreto era “flexible y modificable”, “de máximos”, y que casos como ese se contemplaban únicamente para “situaciones extremas” que “no eran previsibles”.
“Le deseo suerte en este cometido como autoridad funcional”, ha empezado Francesc-Marc Álvaro, de ERC, antes de reprocharle a Torres que en su caso “el bombero llegue tarde”. “El tiempo ha corrido en contra de decisiones que deberían haberse tomado antes”, ha señalado, culpando también a Sánchez como máximo responsable.
Josep Pagès, diputado de Junts, ha insistido en la línea argumental esgrimida estos días por el partido de Carles Puigdemont, que Cataluña ya acoge “mucho más de lo que le toca”, en referencia a los menores inmigrantes. “No estamos dispuestos a hacer que Catalunya tenga que cubrir con sus pocas competencias y recursos las consecuencias de la incompetencia, la negligencia y la irresponsabilidad de su Gobierno”, ha advertido.
“Votar en contra de la distribución de los menores es no escuchar a Ceuta”, había denunciado en su primera intervención Torres, un mensaje fundamentalmente hacia el PP.
El diputado de Vox José María Sánchez ha utilizado su turno de palabra, no para dirigirse a Torres, sino para responder a los argumentos que el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, había expuesto horas antes en otra sesión previa de la Comisión. Así, Sánchez ha tildado de insultos las referencias de Bolaños, que en su intervención de la mañana le había llamado “fascista”, “racista” y “cruel”. No obstante, al criticarlo, Sánchez se ha referido a Bolaños como “Trolaños”, “necio”, “soberbio”, “mente enferma”, “perturbado” y “enloquecido”. Pese a las protestas de algún diputado, la presidenta de la Comisión, la popular Edurne Uriarte, ha apelado a su derecho a la “libertad de expresión”.
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