En Rairiz de Veiga (Ourense), la disputa política tiene vida propia y las siglas son un mero aliño. Desde 1999, la alcaldía de este pueblo de 1.200 habitantes la han ocupado un hombre y una mujer que han ido brincando de partido en partido: él gobernó unos años por el BNG y otros, por el PP; ella empezó en el PP y ahora está en el PSOE. Esta última regidora es Asunción Morgade y está a punto de ser defenestrada por un pacto entre sus excompañeros del PP y dos ediles que salieron elegidos por el BNG. A la entente de políticos teóricamente antagónicos se ha unido un tránsfuga socialista. En tanto vaivén, brilla por su ausencia la ideología y emerge una macrogranja ilegal de pollos.
En este pueblo de Ourense donde cambiarse de partido es tradición, la regidora socialista será defenestrada por un excompañero popular que quiere parar el derribo de su granja de pollos
En Rairiz de Veiga (Ourense), la disputa política tiene vida propia y las siglas son un mero aliño. Desde 1999, la alcaldía de este pueblo de 1.200 habitantes la han ocupado un hombre y una mujer que han ido brincando de partido en partido: él gobernó unos años por el BNG y otros, por el PP; ella empezó en el PP y ahora está en el PSOE. Esta última regidora es Asunción Morgade y está a punto de ser defenestrada por un pacto entre sus excompañeros del PP y dos ediles que salieron elegidos por el BNG. A la entente de políticos teóricamente antagónicos se ha unido un tránsfuga socialista. En tanto vaivén, brilla por su ausencia la ideología y emerge una macrogranja ilegal de pollos.
La moción de censura irá a pleno el 4 de noviembre. Sus cinco promotores han abandonado los partidos por los que se presentaron y siguen como concejales no adscritos. La alcaldesa saliente afirma que la operación se fraguó gracias a la sed de venganza de un edil socialista, Daniel González Ferreiro, enfadado por la contratación fallida de un familiar. Y recuerda que el concejal del PP que la encabeza y que pretende sustituirla en el cargo, Camilo Fernández Freire, es el administrador de una gran explotación avícola que está pendiente de ser derribada por el Ayuntamiento. La ampliación de esta granja suministradora de Coren, principal empresa de la provincia, fue autorizada por la Xunta de Alberto Núñez Feijóo en terrenos protegidos por la Red Natura y el Tribunal Supremo la declaró ilegal.
Fernández Freire, que no ha querido hablar con EL PAÍS, fue colocado de cabeza de cartel en Rairiz de Veiga por el PP del hoy senador José Manuel Baltar. En aquel momento ya había una orden de cierre de la granja, que había ampliado su capacidad de 23.000 a 48.000 pollos. El recurso de un vecino afectado había tumbado el polémico visto bueno ambiental que le había otorgado el Gobierno de Feijóo. La alcaldesa, que entonces encabezaba el gobierno local de los populares, entiende que su excompañero quería ser candidato porque “pensó que podía solucionar sus temas personales”.
Al nuevo candidato del PP y administrador de la granja de pollos no le salió bien. Después de la patada de Baltar, la regidora apartada se cambió al PSOE y revalidó su mayoría absoluta. Hay vecinos que aseguran que aunque ahora la echen, Morgade repetirá victoria en mayo con las siglas socialistas, en un pueblo en el que el PP es la fuerza más votada en las elecciones autonómicas y generales.
Fernández Freire ha seguido todo este tiempo de concejal del PP. Sobre su granja de pollos pesa hoy una orden judicial de derribo que recae ahora en el Ayuntamiento. Él vetó hace unos meses la entrada en la explotación de los técnicos municipales que llevan la tramitación de la demolición, denuncia la alcaldesa. Estos funcionarios han tenido que volver con una orden judicial y escoltados por la Guardia Civil. “Yo creo que como alcalde el derribo no va a poder frenarlo”, afirma Morgade.
Su rival ha defendido en declaraciones al periódico local La Región que su macrogranja debe ser legalizada, no demolida. Fernández Freire admite que ha presentado varios proyectos para intentar regularizar la nave, pero reduce a simple “coincidencia temporal” que se presente una moción de censura con él como candidato a alcalde justo cuando el papeleo para tirar abajo su explotación avanza.
A la granja de pollos como uno de los motores de la moción de censura apuntan, aunque en voz baja, los vecinos consultados. Ninguno accede a comentar el asunto dando su nombre. “Es un pueblo pequeño y la gente tiene miedo de ellos”, sostiene la alcaldesa que será desalojada. “Mis trabajadores también. Me han pedido ya las vacaciones y los días de asuntos propios y a una le ha dado un ataque de ansiedad”.
Los cinco concejales que impulsan la moción de censura esgrimen “dejadez en los servicios públicos” y “graves problemas de gestión” y defienden que el derribo de la granja y la contratación frustrada de un familiar son “cortinas de humo para distraer la atención de la pésima realidad del Ayuntamiento”. El BNG desautorizó desde el principio a sus dos ediles implicados, pero no el PP gallego, que ha bendecido acuerdos con tránsfugas en varios municipios.
Su líder, Alfonso Rueda, atacó a los nacionalistas porque “no son capaces de entender que se puede llegar a acuerdos por encima de ideologías”, “no son capaces de entender más allá de sus orejeras ideológicas”. Días después, los ediles populares de Rairiz de Veiga abandonaron esas siglas y siguieron adelante con la operación como no adscritos. El PP, con todo, sigue justificándolos. “Algo tiene que haber allí, porque recordemos que no es una moción al uso”, ha aducido Luis Menor, presidente provincial de los populares desde que Baltar abandonó el puesto tras ser pillado a más de 200 kilómetros por ahora al volante de un coche oficial.

La actual alcaldesa vislumbra el estilo de la familia Baltar en la operación que está a punto de acabar con su mandato a seis meses de los comicios. Ella conoce bien al clan del PP que controló la provincia de Ourense durante más de 30 años. Obtuvo el bastón de mando en 2015 presentándose con las siglas populares. Su antecesor y compañero de filas, Xosé Xaquín Rodríguez Ambrosio, que se estrenó en el cargo en 1999 por el BNG y luego fue fichado por Baltar, acababa de ser inhabilitado por prevaricar repartiendo contratos y enchufando personal. Justificó su salto desde el nacionalismo de izquierdas al poderoso PP de Ourense como la forma de garantizarse el “apoyo en las instituciones” a su cuestionada gestión. “Fue él [el exalcalde inhabilitado Fernández Ambrosio] quien le dijo a Baltar en 2023 que no contara conmigo”, revela Morgade, quien desliza otro posible giro de guion a esa vida propia de la política en Rairiz de Veiga. “No sé si [Fernández Ambrosio] está detrás [de la moción] porque hace tiempo que no tengo trato con él, pero no lo descarto”. Asegura que el exregidor ya ha cumplido la condena de inhabilitación. El PP, por su parte, busca candidato para las elecciones del próximo mayo.
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