El cordón sanitario para aislar a la extrema derecha en Alemania no se aplica a rajatabla en la política local. Si AfD propone con fundamento instalar más papeleras en una calle de determinado pueblo, es inevitable que otros partidos del consistorio voten a favor de ello junto a la formación extremista. En lugares como Heidenau, los concejales son vecinos, se conocen de toda la vida y se cruzan a diario con sus conciudadanos. Pero lo que sucedió el 24 de septiembre en este municipio de 17.000 habitantes del Estado de Sajonia fue una quiebra inesperada del cordón sanitario: los ediles de la CDU votaron a favor de una moción de AfD para prohibir nuevos homenajes a las víctimas del nazismo en la vía pública.
Polémica en Alemania porque la moción de la extrema derecha en la localidad de Heidenau tiró adelante con los votos de los concejales de la CDU
El cordón sanitario para aislar a la extrema derecha en Alemania no se aplica a rajatabla en la política local. Si AfD propone con fundamento instalar más papeleras en una calle de determinado pueblo, es inevitable que otros partidos del consistorio voten a favor de ello junto a la formación extremista. En lugares como Heidenau, los concejales son vecinos, se conocen de toda la vida y se cruzan a diario con sus conciudadanos. Pero lo que sucedió el 24 de septiembre en este municipio de 17.000 habitantes del Estado de Sajonia fue una quiebra inesperada del cordón sanitario: los ediles de la CDU votaron a favor de una moción de AfD para prohibir nuevos homenajes a las víctimas del nazismo en la vía pública.
La moción fue aprobada por 13 votos a favor, seis en contra y una abstención. El documento prohíbe la instalación en las calles de Heidenau de nuevas stolpersteine, los famosos adoquines con una pequeña placa que recuerdan a una víctima del fascismo que vivió en determinado lugar. El texto de la moción argumenta que hay otras maneras “más dignas” de recordar a las víctimas: “Pese a que las stolpersteine son un proyecto conocido, su ubicación en el espacio público supone que los transeúntes pisen nombres de víctimas. Muchos ciudadanos, pero también familiares [de víctimas] y organizaciones por la memoria consideran que no es adecuado para un recuerdo digno”.

La nueva norma aprobada en pleno establece que, a partir de ahora, los homenajes a las víctimas del nazismo serán en un nuevo espacio de uno de los cementerios del pueblo, junto a los presos políticos de la desaparecida Alemania comunista (la RDA) y los alemanes deportados de otros territorios europeos durante y después de la II Guerra Mundial.
La alcaldesa de Heidenau, la independiente Conny Oerteil, está en contra de la medida, pero debe aplicar el voto. Los alcaldes en Alemania se eligen en una votación directa y el pleno se elige en otras elecciones. AfD fue la fuerza más votada en el municipio en los comicios de 2024, cuatro puntos por encima de la CDU. Ambos grupos tienen siete concejales.
AfD defiende que debe reducirse la enseñanza de la historia del nazismo en las escuelas y también los proyectos de memoria de los crímenes del fascismo. “La cultura oficial de la memoria no debe centrarse únicamente en los momentos más oscuros de nuestra historia, también debe considerar los momentos más gloriosos. Un pueblo sin conciencia nacional no puede sobrevivir a largo plazo”, rezaba el programa electoral del partido en las elecciones federales de 2025.

AfD fue la segunda fuerza más votada en las elecciones generales de aquel año con un 20% de los votos, solo dos puntos por debajo de la CDU. La extrema derecha fue la triunfadora en Sajonia, el land donde se ubica Heidenau, con un 37% de los votos, el doble que el segundo más votado, la CDU.
Las stolpersteine nacieron en Alemania en la década de los 90 y se han extendido por toda Europa. Sus creadores son el artista Gunter Demnig y su esposa Katja Demnig. Instalar estas piedras de memoria supone tener la autorización de la administración local. El coste de la pieza y su instalación corre habitualmente a cargo de la organización que la quiere colocar.
Los Demnig han puesto el grito en el cielo por el voto de los representantes de la CDU y recordaron que 3.200 municipios de toda Europa tienen stolpersteine en sus calles, también en España. Solo cinco localidades del continente lo han rechazado en todas las décadas que trabajan los Demnig en ello. Los concejales de Heidenau mencionaron como precedente a uno de estos cinco municipios, Múnich. La capital de Baviera no permite las stolpersteine porque la comunidad judía de la ciudad se opone, alegando precisamente que no es adecuado pisar nombres de asesinados por el nazismo.
Katja Demnig rechazó paralelismos entre Múnich y lo sucedido en Heidenau en declaraciones a la agencia de prensa de la iglesia evangélica alemana, EPA: “Lo sucedido en Múnich era diferente, ya que los representantes de la comunidad judía también se oponían a esta forma de conmemoración”.
“Un escándalo”
“Es un escándalo”, aseguró el 25 de septiembre en el diario Bild la ministra de Educación, la democristiana Karin Prien: “Y todavía peor es relegar la cultura de la memoria a un cementerio. Las stolpersteine visibilizan en la vía pública las vidas judías destruidas y devuelven a cada víctima un poco de dignidad”.
Los Verdes, el principal partido de la oposición al Gobierno federal después de AfD, han exigido que los concejales de Heidenau sean expulsados de la CDU. Los regidores de este partido no han hecho declaraciones ante los medios para aclarar su voto y tampoco han respondido a la petición de información de EL PAÍS.
El traslado de la memoria al cementerio de Heidenau es el principal foco de críticas de una entidad histórica de Alemania, la Unión de los Perseguidos del Régimen Nazi – Federación de Antifascistas (VVN-BdA). “La creación de un lugar genérico de memoria en el cementerio supone desterrar la memoria de la cotidianidad y de la conciencia pública”, dice la VVN-BdA en un comunicado. “Vincular a las víctimas del fascismo con la de los deportados alemanes durante la II Guerra Mundial o con los represaliados por la RDA es una acción ahistórica que relativiza los crímenes del nazismo”, añade esta asociación fundada en 1947.

En Heidenau solo hay cinco stolpersteine. Una, frente al Ayuntamiento, está dedicada a Paul Gröger, un alcalde socialdemócrata que en 1933 fue internado por las SA [las milicias del Partido Nacionalsocialista] en el campo de concentración de Hohnstein después de negarse a izar la bandera nazi en el edificio consistorial. Se quitó la vida aquel mismo año en prisión tras sufrir torturas. Las otras cuatro piedras de memoria en Heidenau están dedicadas a los miembros de la familia Reiner, que fueron deportados pero pudieron sobrevivir y emigrar a Estados Unidos.
La moción contra las stolpersteine fue la reacción de AfD a una petición en 2025 de instalar dos piezas más en recuerdo del matrimonio judío formado por Martha y Fritz Goldstein. La solicitud era de la asociación local por los derechos humanos Centro de Educación y Cultura Alternativa (AkuBiz). La solicitud de esta organización quedó pendiente de aprobar durante meses, hasta que la extrema derecha tiró adelante con su prohibición.
AkuBiz tenía previsto, además de las dedicadas al matrimonio Goldstein, solicitar la instalación de cinco stolpersteine más en Heidenau. El caso más dramático es el de Rosalie y Hermann Weiner. Su tienda de ropa fue requisada en 1938 por las autoridades nazis. El matrimonio fue deportado a Rumanía, donde fueron ejecutados con un tiro en la nuca.
“Es verdad que hay críticas de base a las stolpersteine”, admite Anne Nitschke, abogada y representante de AkuBiz, en un informe para defender su instalación, “pero el sentido de estas es que andando te fuerzas a detenerte para leerlas, es un gesto en silencio de atención a las víctimas. Y está demostrado que los vecinos las respetan, las mantienen limpias y cuidadas”.
“El objetivo del nacionalsocialismo era eliminar la identidad de un pueblo entero [el judío]”, añade Nitschke, “las stolpersteine recuperan parte de esta identidad perdida”.
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