
Un interno del Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Sevilla ha matado presuntamente de una paliza y por asfixia a dos compañeros de celda, según han confirmado fuentes del sindicato ACAIP-UGT e Instituciones Penitenciarias. El preso, de 26 años, esperó tras el crimen en la cama a que los funcionarios efectuaran su ronda nocturna, durante la que fueron halladas las dos víctimas, de 26 y 54 años, una herida muy grave y la otra ya fallecida. El que aún mantenía señales de vida murió antes de que los servicios médicos pudieran hacer nada.
El presunto agresor asfixia a uno de los presos y propina una paliza mortal al segundo
Un interno del Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Sevilla ha matado presuntamente de una paliza y por asfixia a dos compañeros de celda, según han confirmado fuentes del sindicato ACAIP-UGT e Instituciones Penitenciarias. El preso, de 26 años, esperó tras el crimen en la cama a que los funcionarios efectuaran su ronda nocturna, durante la que fueron halladas las dos víctimas, de 26 y 54 años, una herida muy grave y la otra ya fallecida. El que aún mantenía señales de vida murió antes de que los servicios médicos pudieran hacer nada.
El suceso se ha registrado a primeras horas de la madrugada de este lunes, cuando ha tenido lugar el enfrentamiento que ha terminado con la muerte de los dos internos del módulo residencial 3.
Uno de los fallecidos fue asfixiado en la cama por el acusado de las dos agresiones y el otro recibió una paliza que le ocasionó graves lesiones en la cabeza de las que no se pudo recuperar.
El homicida ha sido trasladado al módulo de agudos y hasta el centro penitenciario se han trasladado agentes de la Policía Científica, Policía Judicial, autoridad judicial, personal forense, 061, Fiscalía y responsables de Instituciones Penitenciarias para iniciar la investigación y proceder al levantamiento de los cadáveres.
Los representantes de los funcionarios de prisiones han destacado la actuación de sus compañeros ante el suceso para evitar que el incidente causara efectos indeseados entre el resto de la comunidad penitenciaria y han aprovechado para reiterar las deficiencias en el sistema para atender a los “internos con patologías psiquiátricas”, que exigen una monitorización permanente que no se puede prestar con los medios disponibles.
El último plan estratégico de salud mental de la Junta de Andalucía advierte de la presencia de alteraciones en ocho de cada 10 reclusos, de los que un tercio requiere atención profesional especializada: “Según los estudios epidemiológicos realizados en las prisiones españolas y andaluzas, hasta un 80% de las personas internas en centros penitenciarios han sufrido algún diagnóstico de patología mental a lo largo de la vida. Los trastornos de personalidad y la patología dual son enormemente prevalentes; la ansiedad y la depresión se dan en mucha mayor proporción; más del 50% de las personas internas consumen psicofármacos”.
“Es imprescindible reforzar los recursos humanos y sanitarios, culminar de una vez el traspaso de la sanidad penitenciaria a las comunidades autónomas, tal y como establece la Ley de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud, y adaptar las plantillas a la complejidad actual de los centros”, afirma un portavoz del sindicato.
“Hoy los profesionales afrontan una población reclusa mucho más compleja, con un importante incremento de internos con graves patologías psiquiátricas y perfiles criminológicos cada vez más difíciles de gestionar, sin que la Administración haya dotado a los centros de los medios materiales y humanos necesarios”, añaden.
“Es imprescindible que la Administración adopte medidas estructurales que garanticen la seguridad de internos y funcionarios y permitan prestar una atención adecuada a las personas privadas de libertad con enfermedad mental”, concluyen los representantes de los trabajadores.
Durante las reiteradas visitas del Defensor del Pueblo a los tres centros psiquiátricos penitenciarios de España (Sevilla, Barcelona y Alicante), se han advertido carencias de personal y de infraestructura, por lo que se reclamó “una remodelación integral”, que nunca se ha llevado a cabo.
Los trabajos han concluido de forma reiterada que la plantilla de auxiliares, celadores y psiquiatras es “insuficiente para garantizar una atención de calidad”.
El diagnóstico coincide con el de José Juan García, enfermero del hospital psiquiátrico de Sevilla y delegado de CSIF. García califica el suceso de “gravísimo” y lo atribuye a la falta de personal y la falta de infraestructuras adecuadas.
“CSIF ya reclamaba en junio la creación de otro psiquiátrico penitenciario que permitiera atender adecuadamente a los internos con problemas mentales y así reducir la conflictividad o riesgo tanto para trabajadores como para los propios reclusos”, explica.
“La falta de centros sanitarios adecuados a este tipo de internos pacientes ha convertido las prisiones en depósitos de personas enfermas que, en libertad, son incapaces de respetar las normas de convivencia y, en el peor de los casos, pueden cometer actos delictivos graves”, añade García.
“Este es el momento de lamentar lo que no se ha hecho bien y reflexionar sobre qué debemos hacer para que no vuelva a ocurrir”, concluye antes de manifestar sus “condolencias a las familias afectadas” y “animar a los compañeros y compañeras que trabajan en tan lamentables situaciones”,
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