
“De habernos quedado, habríamos muerto”. La directora del Centre de Día Lloc del Major de Picanya (Valencia) -una instalación de gestión privada que acoge a 35 ancianos, la mayoría con demencia- se ha mostrado así de explícita este viernes ante la jueza de Catarroja que investiga la dana de 2024, Nuria Ruiz Tobarra. La responsable de esta dependencia, que ha comparecido como testigo, ha indicado que decidió cerrar el centro a las 16.30 horas tras ver cómo bajaba el agua por el barranco del Poyo, génesis de la riada que dejó 230 muertos. Un cuarto de hora después de este movimiento, la rambla comenzaba a desbordarse a la altura de los municipios de Chiva y Cheste.
La responsable de una residencia de Picanya (Valencia) para ancianos con demencia recuerda en el juzgado cómo el cierre anticipado de la instalación evitó la desgracia
LA INVESTIGACIÓN DE LA DANA
La responsable de una residencia de Picanya (Valencia) para ancianos con demencia recuerda en el juzgado cómo el cierre anticipado de la instalación evitó la desgracia


“De habernos quedado, habríamos muerto”. La directora del Centre de Día Lloc del Major de Picanya (Valencia) -una instalación de gestión privada que acoge a 35 ancianos, la mayoría con demencia- se ha mostrado así de explícita este viernes ante la jueza de Catarroja que investiga la dana de 2024, Nuria Ruiz Tobarra. La responsable de esta dependencia, que ha comparecido como testigo, ha indicado que decidió cerrar el centro a las 16.30 horas tras ver cómo bajaba el agua por el barranco del Poyo, génesis de la riada que dejó 230 muertos. Un cuarto de hora después de este movimiento, la rambla comenzaba a desbordarse a la altura de los municipios de Chiva y Cheste.
La directora del centro ha ratificado ante la instructora el informe que aportó a las pesquisas, según indican fuentes presentes en su declaración. La causa mantiene investigados a la exconsejera de Justicia e Interior Salomé Pradas y a quien fuera su segundo durante el temporal, el exdirector general de Emergencias, Emilio Argüeso.
El día de la dana, el 29 de octubre de 2024, la testigo ha recordado que se percató de la alerta roja decretada por la mañana por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Sobre las 14.00 horas, la directora se asomó al barranco. “Iba seco”, ha dicho. Y, media hora más tarde, descubrió que la rambla “ya llevaba agua”. A continuación, llamó a la Policía Local de Picanya, que le informó de que no tenía constancia de nada grave. “Dijeron que, si había que cerrar, nos llamarían. Pero no llamaron”, ha comentado. Sobre las 16.30 horas, la testigo volvió a mirar el barranco y descubrió que el caudal había crecido. Entonces, decidió cerrar el centro. “El edificio resultó arrasado. Si se hubieran quedado [los residentes] hubieran muerto”, ha apostillado. Ha afirmado también que tomó la decisión de abandonar las instalaciones, “no tanto por lo que veían en la televisión, sino por lo que estaba presenciando en el barranco”. Según ha relatado, llamaron a las familias para fueran a recoger a los residentes. “Tomé la decisión por cómo iba el barranco y por las previsiones de lluvia que había con la alerta roja. Ya tuve conocimiento de lo que pasaba después, cuando vi caer el puente de Picanya”, ha apostillado. Después de hablar con la Policía Local del municipio ya no tuvo contacto con ninguna autoridad más.
La testigo ha aclarado que las viviendas que están en el mismo complejo que su centro de día son independientes. Y ha indicado que, ese día, por la mañana, recibió un correo de la Generalitat, que no leyó. Ha admitido también que la Consellería de Emergencias -el departamento pilotado entonces por la investigada Pradas- no le avisó de la magnitud de la desgracia.
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