Un oso negro atacó el pasado 19 de septiembre a Jeff y Mallory Wilson frente a su casa, en una zona rural del condado de Trinity, en el norte de California, e hirió de muerte a su perra, una buldog francés de siete años llamada Cassie que se interpuso entre ellos y el animal. El matrimonio sufrió heridas graves: él tiene dos costillas rotas y ella, lesiones en la cabeza y la cara. La perra murió dos días después, según han informado los periódicos San Francisco Chronicle y The Guardian.
Jeff y Mallory Wilson sufrieron heridas graves en la cabeza, la cara y las costillas tras el ataque de un oso negro frente a su casa de madrugada
Jeff y Mallory Wilson sufrieron heridas graves en la cabeza, la cara y las costillas tras el ataque de un oso negro frente a su casa de madrugada


Un oso negro atacó el pasado 19 de septiembre a Jeff y Mallory Wilson frente a su casa, en una zona rural del condado de Trinity, en el norte de California, e hirió de muerte a su perra, una buldog francés de siete años llamada Cassie que se interpuso entre ellos y el animal. El matrimonio sufrió heridas graves: él tiene dos costillas rotas y ella, lesiones en la cabeza y la cara. La perra murió dos días después, según han informado los periódicos San Francisco Chronicle y The Guardian.
Según el relato que una amiga de la pareja dio al Chronicle, Cassie despertó a Jeff con un ladrido hacia las cuatro de la madrugada y él la dejó salir. Al volver a buscarla, un oso de pelaje canela cargó contra él, lo lanzó contra la pared de la casa y le rompió las costillas. El animal siguió mordiéndolo y arañándolo hasta que la perra se lanzó sobre él.
La misma amiga contó que los gritos despertaron a Mallory, que salió y encontró a su marido sangrando y al oso con la perra en la boca. Lo golpeó con un mueble de jardín para que la soltara. El oso la derribó y huyó. Mallory Wilson explicó a la cadena local KRON4: “Cassie salió inmediatamente en su defensa y se puso entre Jeff y el oso. Yo salí al oír los gritos y también me atacó antes de que pudiéramos entender lo que pasaba”.
Según la campaña de donaciones por internet que otra amiga abrió en la plataforma GoFundMe, Jeff tiene además mordeduras y arañazos, y Mallory, heridas en una mano y otras mordeduras. Ambos pasaron por el hospital y se recuperan en casa. “Cassie nunca fue una perra guardiana. Creemos que lo que hizo ayudó a salvarnos la vida”, dijo Mallory.
La campaña explica que la pareja regenta un pequeño alojamiento rural en el condado, que lleva años conviviendo con la fauna salvaje y que ha cancelado las reservas mientras se recupera y colabora con la investigación abierta sobre el ataque. El dinero servirá para pagar la atención veterinaria de urgencia que recibió Cassie en los dos días que sobrevivió, los daños en la propiedad y la ayuda que necesitan para trabajar. Los Wilson pidieron que el ataque no despierte miedo ni rechazo hacia los animales salvajes.
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