El Consejo de Supervisión de Volkswagen ha aprobado este jueves por unanimidad el llamado Plan Futuro 2030, la mayor reestructuración abordada por el consorcio alemán en toda su historia. El programa contempla reducir aproximadamente a la mitad su catálogo de modelos, eliminar un 75% de las variantes y ajustar alrededor de 50.000 empleos en todo el mundo, que se sumarán a los 50.000 despidos ya aprobados con anterioridad. El comunicado difundido tras la reunión no aclara el futuro de Seat ni confirma expresamente la desaparición de la histórica marca española a partir de 2029.El órgano de control de Volkswagen avala así el marco general dentro del cual deberá decidirse la continuidad de Seat, como marca no como compañía, y cuya posible supresión figuraba en los documentos preparatorios de la reunión adelantados por la revista económica alemana ‘WirtschaftsWoche’. Según esas informaciones, la dirección del grupo plantea dejar de fabricar vehículos bajo el emblema Seat antes de que concluya esta década y concentrar sus inversiones en Cupra, más rentable y convertida ya en el principal motor comercial de la compañía de Martorell.La ausencia de cualquier referencia a Seat en el comunicado impide dar por aprobada su desaparición. Volkswagen sí confirma, en cambio, una drástica simplificación de su oferta: antes de 2035 reducirá alrededor de un 50% su gama y un 75% la complejidad derivada de versiones y equipamientos. La estrategia consiste en concentrar las inversiones y la producción en los vehículos considerados más atractivos y rentables, elevando el volumen de cada uno y aprovechando mejor las economías de escala, algo coherente con dar carpetazo a Seat como marca para priorizar Cupra.Fuentes conocedoras del proceso consultadas por ABC señalan que la dirección de Volkswagen, ante la posibilidad de que el consejo de supervisión rechazase un plan de ajustes más detallado —que incluía, entre otras medidas, la citada supresión de Seat como marca—, optó finalmente por someter a votación un acuerdo marco menos concreto y capaz de concitar la unanimidad, muy en la línea del modelo laboral y empresarial alemán, donde por ejemplo, en el caso de Volkswagen, accionistas y sindicatos se reparten de manera paritaria los 20 puestos del consejo de supervisión.«Se ha aprobado seguir por el camino de la transformación y del ahorro, pero sin concretar las medidas. Han preferido un acuerdo general para evitar que el Consejo de Supervisión lo tumbase», explican las mismas fuentes consultadas por este diario. La votación del plan más detallado estaba inicialmente prevista para el viernes, pero finalmente se adelantó al jueves con la intención de preservar la unidad dentro del máximo órgano de control del grupo.«El Consejo de Supervisión ha aprobado por unanimidad el Plan de Futuro presentado. Es una señal firme para el futuro del Grupo Volkswagen», afirmó el consejero delegado del consorcio, Oliver Blume, en un comunicado. El plan fija como objetivo que Volkswagen alcance en 2030 un margen operativo del 9%, equivalente a un resultado de unos 31.000 millones de euros. El grupo adapta además su estructura a unas ventas anuales de nueve millones de vehículos y prevé dedicar 135.000 millones a inversiones e investigación y desarrollo entre 2027 y 2031.La transformación incluirá un nuevo ajuste de aproximadamente 50.000 puestos de trabajo en todo el mundo, incluidos cargos directivos, que se sumará a los programas ya existentes. Volkswagen no concreta en su comunicado cómo se distribuirán las salidas entre países, marcas y centros productivos. Las medidas deberán negociarse en cada caso con los representantes de los trabajadores.El acuerdo tampoco anuncia formalmente el cierre inmediato de cuatro fábricas alemanas, aunque reconoce que Volkswagen no puede garantizar actualmente una carga productiva competitiva para las plantas de Emden, Zwickau, Hannover y Neckarsulm entre 2031 y 2034. El grupo analizará posibles usos alternativos para estos centros y deberá elaborar antes de finales de junio de 2027 un nuevo modelo industrial para el conjunto de sus fábricas europeas.La presidenta del comité de empresa del grupo, Daniela Cavallo, defendió el acuerdo como una «necesidad» para conducir Volkswagen con éxito hacia la próxima década, aunque remarcó que la transformación no puede recaer únicamente sobre los trabajadores. «La seguridad del empleo y la viabilidad económica tienen el mismo peso como objetivos empresariales compartidos», afirmó.La aprobación del Plan de Futuro 2030 no despeja el principal interrogante para Martorell. Fuentes conocedoras consultadas por ABC mantienen que la posibilidad de poner fin a Seat como marca en 2029 «tiene base», aunque la medida no haya quedado recogida expresamente en el comunicado oficial ni pueda considerarse aprobada.Desde Seat se viene insistiendo en que todavía no existe una decisión definitiva. La compañía admite, no obstante, que Volkswagen y sus diferentes marcas están inmersas en una profunda transformación centrada en la electrificación, reconocimiento implícito de que Seat, sin modelos eléctricos en el presente no en el futuro, tiene poco recorrido como marca.Martorell ante el gran cambioEl rumbo comercial de los últimos años muestra que el futuro de la compañía española depende cada vez más de Cupra. Las dos marcas cerraron 2025 con 586.300 vehículos entregados, un 5,1% más y un récord histórico. Cupra vendió 328.800 unidades, un 32,5% más, mientras que Seat retrocedió un 17%, hasta los 257.400 automóviles. Volkswagen presenta los resultados de Seat y Cupra como una sola unidad financiera, por lo que no desglosa la aportación de cada enseña. En 2025, la compañía facturó 15.272 millones de euros, un 5,1% más, pero su resultado operativo cayó desde los 633 millones de 2024 hasta apenas un millón. El impacto de los aranceles europeos sobre el Cupra Tavascan fabricado en China, el aumento de los costes y la evolución de la combinación de modelos explican buena parte del desplome.La fábrica de Martorell tiene actualmente garantizada carga de trabajo con el Cupra Raval y el Volkswagen ID. Polo, los primeros vehículos completamente eléctricos producidos en sus instalaciones. Sin embargo, los sindicatos advierten de que estos encargos no bastarían para reemplazar el volumen de una marca generalista como Seat si en 2029 concluyese la fabricación del Ibiza, el Arona y el León.UGT y CC.OO. reclaman por ello que Volkswagen adjudique a Martorell una segunda plataforma eléctrica destinada a vehículos de mayor tamaño. Consideran que, sin nuevos modelos que cubran el vacío dejado por los Seat de combustión, la actividad y el empleo podrían quedar comprometidos a medio plazo. Seat S.A. cerró 2025 con 13.058 trabajadores, de los cuales algo más de 10.000 estaban adscritos directamente a la fábrica de Martorell. El Consejo de Supervisión de Volkswagen ha aprobado este jueves por unanimidad el llamado Plan Futuro 2030, la mayor reestructuración abordada por el consorcio alemán en toda su historia. El programa contempla reducir aproximadamente a la mitad su catálogo de modelos, eliminar un 75% de las variantes y ajustar alrededor de 50.000 empleos en todo el mundo, que se sumarán a los 50.000 despidos ya aprobados con anterioridad. El comunicado difundido tras la reunión no aclara el futuro de Seat ni confirma expresamente la desaparición de la histórica marca española a partir de 2029.El órgano de control de Volkswagen avala así el marco general dentro del cual deberá decidirse la continuidad de Seat, como marca no como compañía, y cuya posible supresión figuraba en los documentos preparatorios de la reunión adelantados por la revista económica alemana ‘WirtschaftsWoche’. Según esas informaciones, la dirección del grupo plantea dejar de fabricar vehículos bajo el emblema Seat antes de que concluya esta década y concentrar sus inversiones en Cupra, más rentable y convertida ya en el principal motor comercial de la compañía de Martorell.La ausencia de cualquier referencia a Seat en el comunicado impide dar por aprobada su desaparición. Volkswagen sí confirma, en cambio, una drástica simplificación de su oferta: antes de 2035 reducirá alrededor de un 50% su gama y un 75% la complejidad derivada de versiones y equipamientos. La estrategia consiste en concentrar las inversiones y la producción en los vehículos considerados más atractivos y rentables, elevando el volumen de cada uno y aprovechando mejor las economías de escala, algo coherente con dar carpetazo a Seat como marca para priorizar Cupra.Fuentes conocedoras del proceso consultadas por ABC señalan que la dirección de Volkswagen, ante la posibilidad de que el consejo de supervisión rechazase un plan de ajustes más detallado —que incluía, entre otras medidas, la citada supresión de Seat como marca—, optó finalmente por someter a votación un acuerdo marco menos concreto y capaz de concitar la unanimidad, muy en la línea del modelo laboral y empresarial alemán, donde por ejemplo, en el caso de Volkswagen, accionistas y sindicatos se reparten de manera paritaria los 20 puestos del consejo de supervisión.«Se ha aprobado seguir por el camino de la transformación y del ahorro, pero sin concretar las medidas. Han preferido un acuerdo general para evitar que el Consejo de Supervisión lo tumbase», explican las mismas fuentes consultadas por este diario. La votación del plan más detallado estaba inicialmente prevista para el viernes, pero finalmente se adelantó al jueves con la intención de preservar la unidad dentro del máximo órgano de control del grupo.«El Consejo de Supervisión ha aprobado por unanimidad el Plan de Futuro presentado. Es una señal firme para el futuro del Grupo Volkswagen», afirmó el consejero delegado del consorcio, Oliver Blume, en un comunicado. El plan fija como objetivo que Volkswagen alcance en 2030 un margen operativo del 9%, equivalente a un resultado de unos 31.000 millones de euros. El grupo adapta además su estructura a unas ventas anuales de nueve millones de vehículos y prevé dedicar 135.000 millones a inversiones e investigación y desarrollo entre 2027 y 2031.La transformación incluirá un nuevo ajuste de aproximadamente 50.000 puestos de trabajo en todo el mundo, incluidos cargos directivos, que se sumará a los programas ya existentes. Volkswagen no concreta en su comunicado cómo se distribuirán las salidas entre países, marcas y centros productivos. Las medidas deberán negociarse en cada caso con los representantes de los trabajadores.El acuerdo tampoco anuncia formalmente el cierre inmediato de cuatro fábricas alemanas, aunque reconoce que Volkswagen no puede garantizar actualmente una carga productiva competitiva para las plantas de Emden, Zwickau, Hannover y Neckarsulm entre 2031 y 2034. El grupo analizará posibles usos alternativos para estos centros y deberá elaborar antes de finales de junio de 2027 un nuevo modelo industrial para el conjunto de sus fábricas europeas.La presidenta del comité de empresa del grupo, Daniela Cavallo, defendió el acuerdo como una «necesidad» para conducir Volkswagen con éxito hacia la próxima década, aunque remarcó que la transformación no puede recaer únicamente sobre los trabajadores. «La seguridad del empleo y la viabilidad económica tienen el mismo peso como objetivos empresariales compartidos», afirmó.La aprobación del Plan de Futuro 2030 no despeja el principal interrogante para Martorell. Fuentes conocedoras consultadas por ABC mantienen que la posibilidad de poner fin a Seat como marca en 2029 «tiene base», aunque la medida no haya quedado recogida expresamente en el comunicado oficial ni pueda considerarse aprobada.Desde Seat se viene insistiendo en que todavía no existe una decisión definitiva. La compañía admite, no obstante, que Volkswagen y sus diferentes marcas están inmersas en una profunda transformación centrada en la electrificación, reconocimiento implícito de que Seat, sin modelos eléctricos en el presente no en el futuro, tiene poco recorrido como marca.Martorell ante el gran cambioEl rumbo comercial de los últimos años muestra que el futuro de la compañía española depende cada vez más de Cupra. Las dos marcas cerraron 2025 con 586.300 vehículos entregados, un 5,1% más y un récord histórico. Cupra vendió 328.800 unidades, un 32,5% más, mientras que Seat retrocedió un 17%, hasta los 257.400 automóviles. Volkswagen presenta los resultados de Seat y Cupra como una sola unidad financiera, por lo que no desglosa la aportación de cada enseña. En 2025, la compañía facturó 15.272 millones de euros, un 5,1% más, pero su resultado operativo cayó desde los 633 millones de 2024 hasta apenas un millón. El impacto de los aranceles europeos sobre el Cupra Tavascan fabricado en China, el aumento de los costes y la evolución de la combinación de modelos explican buena parte del desplome.La fábrica de Martorell tiene actualmente garantizada carga de trabajo con el Cupra Raval y el Volkswagen ID. Polo, los primeros vehículos completamente eléctricos producidos en sus instalaciones. Sin embargo, los sindicatos advierten de que estos encargos no bastarían para reemplazar el volumen de una marca generalista como Seat si en 2029 concluyese la fabricación del Ibiza, el Arona y el León.UGT y CC.OO. reclaman por ello que Volkswagen adjudique a Martorell una segunda plataforma eléctrica destinada a vehículos de mayor tamaño. Consideran que, sin nuevos modelos que cubran el vacío dejado por los Seat de combustión, la actividad y el empleo podrían quedar comprometidos a medio plazo. Seat S.A. cerró 2025 con 13.058 trabajadores, de los cuales algo más de 10.000 estaban adscritos directamente a la fábrica de Martorell.
Estas salidas se suman a las 50.000 ya acordadas previamente, lo que supone 100.000 antes de que acabe la década


El gigante automovilístico alemán Volkswagen ha sorprendido este jueves con un rápido acuerdo entre la dirección y los sindicatos y ha cerrado por unanimidad una nueva reestructuración en el denomiinado ‘Plan de Futuro’, que incluye la supresión de otros 50.000 puestos de … trabajo para finales de la década, incluidos cargos directivos, lo que eleva el total de empleos eliminados a 100.000.
«Dada la intensificación de la competencia global, los cambios en la demanda y la evolución tecnológica en el sector de la automoción, resulta esencial una adaptación coherente de la capacidad de la plantilla a la realidad económica», ha detallado el grupo en un comunicado, en el que ha recalcado que estas salidas son esenciales para «alcanzar los objetivos del programa de transformación y salvaguardar la competitividad».
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