
En su opresiva existencia, el pequeño supermercado en el que de tarde en tarde echaban una mano a su padre, Ghulam Abbas, era casi un oasis de libertad. Allí podían refugiarse viendo películas de Bollywood en el móvil, o fijarse en rostros desconocidos, los de los clientes, aunque hablar con ellos ya era otra cosa. La espigada figura paterna, empleado del supermercado, las seguía como la sombra de un ciprés. Y aun así esa vigilancia era mucho más laxa que en el domicilio familiar, también en Terrassa, donde Ghulam presuntamente sometía a sus dos hijas, Arooj y Aneesa, a un “férreo control” y a “múltiples agresiones y vejaciones”. Si se quedaban solas, las dejaba “con la llave echada” con ayuda de sus hijos varones, según la Fiscalía, que pide para el hombre 14 años de cárcel.
Las hermanas Aneesa y Arooj Abbas, sometidas en casa, fueron asesinadas en Pakistán por sus hermanos y con el presunto conocimiento de su padre. Ahora esperan juicio por malos tratos y coacciones a sus hermanas 
En su opresiva existencia, el pequeño supermercado en el que de tarde en tarde echaban una mano a su padre, Ghulam Abbas, era casi un oasis de libertad. Allí podían refugiarse viendo películas de Bollywood en el móvil, o fijarse en rostros desconocidos, los de los clientes, aunque hablar con ellos ya era otra cosa. La espigada figura paterna, empleado del supermercado, las seguía como la sombra de un ciprés. Y aun así esa vigilancia era mucho más laxa que en el domicilio familiar, también en Terrassa, donde Ghulam presuntamente sometía a sus dos hijas, Arooj y Aneesa, a un “férreo control” y a “múltiples agresiones y vejaciones”. Si se quedaban solas, las dejaba “con la llave echada” con ayuda de sus hijos varones, según la Fiscalía, que pide para el hombre 14 años de cárcel.
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