El Sinsal de la isla de San Simón, en medio de la ría de Vigo, cimenta su fama entre los festivales de música en su cartel secreto, un aforo máximo de 800 asistentes, y la única posibilidad de acceder a él si se hace en barco. Así lleva 16 años, después de que la Xunta, cuando estaba en manos de PSOE y BNG, encargase a sus fundadores dinamizar culturalmente un espacio que se quería rescatar del olvido. San Simón, que fue lazareto y cárcel franquista, fue declarada en septiembre por el Gobierno central Lugar de Memoria Democrática y el festival aspira a seguir celebrándose allí frente a quienes lo cuestionan. “Es un evento tan especial que daría mucha pena perderlo, pero es algo que no está en nuestra mano”, señala Julio Gómez, historiador y fundador de esta cita, quien defiende que “la memoria histórica tiene que ser una oportunidad y no un problema”.
Los promotores del evento cultural que se celebra en lo que fue cárcel franquista aspiran a que su declaración como Lugar de Memoria no suponga su expulsión
El Sinsal de la isla de San Simón, en medio de la ría de Vigo, cimenta su fama entre los festivales de música en su cartel secreto, un aforo máximo de 800 asistentes, y la única posibilidad de acceder a él si se hace en barco. Así lleva 16 años, después de que la Xunta, cuando estaba en manos de PSOE y BNG, encargase a sus fundadores dinamizar culturalmente un espacio que se quería rescatar del olvido. San Simón, que fue lazareto y cárcel franquista, fue declarada en septiembre por el Gobierno central Lugar de Memoria Democrática y el festival aspira a seguir celebrándose allí frente a quienes lo cuestionan. “Es un evento tan especial que daría mucha pena perderlo, pero es algo que no está en nuestra mano”, señala Julio Gómez, historiador y fundador de esta cita, quien defiende que “la memoria histórica tiene que ser una oportunidad y no un problema”.
Una veintena de bandas y solistas componen el cartel de este año en el Sinsal de San Simón, que arrancó este viernes y se desarrollará hasta el domingo. Proceden de Galicia, Alemania, Colombia, Inglaterra, Malí, Portugal o Japón, y su nombre fue desvelado a los asistentes cuando se bajaron del barco. Los conciertos, que se celebran solo durante el día repartidos por cuatro escenarios, están acompañados de una programación paralela que incluye paseos divulgativos sobre el patrimonio natural e histórico de este espacio. Las rutas explican la relevancia en la historia de Galicia de este archipiélago formado por las islas de San Simón y San Antón, desde su protagonismo en cantigas medievales a su condición de cruel cárcel franquista.
San Simón inspiró a trovadores como Martín Códax, Johan de Cangas y Meendinho. En el siglo XIX se habilitó como lazareto para confinar a pacientes con enfermedades infecciosas o viajeros sospechosos de padecerlas. La necesidad de mantenerlo bien conectado hizo que se construyese para él la primera línea telegráfica submarina de Galicia. En 1936 y hasta 1943 los franquistas lo convirtieron en un penal. Allí encerraron en condiciones deplorables a más de 5.600 presos republicanos, sobre todo gallegos y asturianos, y se han documentado más de 500 muertes aparte de los fusilamientos. El pasado septiembre, el Gobierno lo distinguió como Lugar de Memoria Democrática.

Esta es, pues, la primera edición del festival tras esa declaración. Durante la del año pasado, cuando ya se sabía que San Simón sería Lugar de Memoria, el gobierno socialista de Redondela, ayuntamiento al que pertenece la isla, y el Colectivo Republicano de Redondela criticaron la celebración del Sinsal. La alcaldesa Digna Rivas aseguró que la cita cultural “ofende a cientos de familias víctimas de la dictadura militar, de la represión y de la persecución”. El evento, sin embargo, nació allí precisamente como extensión del proyecto de recuperación de su memoria impulsado por la Xunta de PSOE y BNG, recuerda Julio Gómez.
Hasta entonces, el archipiélago, de cuya gestión se encarga la Administración autonómica, llevaba más de 25 años cerrado. En 2007, la conselleira de Cultura del BNG, Ánxela Bugallo, acuñó para San Simón la denominación Illa da Memoria (Isla de la Memoria) y en 2008, la abrió al público. “La Xunta nos llamó para dinamizar el espacio”, señala el fundador del Sinsal. En 2010, ya con el PP en el Gobierno gallego (que cambió el nombre por Illa do Pensamento), se celebró allí la primera edición del festival. “La idea de San Simón como lugar de memoria histórica existe desde el primer momento. Hace 16 años no llegamos aquí por azar, sino que nos parecía un espacio para desarrollar un proyecto con personalidad única en Europa”, añade el gestor cultural.

No es San Simón el único espacio de recuerdo doloroso para las víctimas del franquismo que se ha destinado a un uso cultural. Gómez cita el Museo de Arte Contemporáneo de Vigo (Marco), que también fue un penal durante la dictadura, o el castillo de San Antón en A Coruña, que además de cárcel franquista fue lazareto: “Todo se resume en una pregunta: ¿qué queremos hacer con nuestros lugares históricos? Yo creo que deben ser una oportunidad, no un problema”.
Los promotores del festival dicen buscar que los asistentes se identifiquen con la isla y la cuiden. Su sistema de gestión de residuos incluye que no haya papeleras y que cada asistente se tenga que responsabilizar de sus desechos. La organización tampoco reparte nuevos vasos de plástico y los que se usen se donarán al final del festival para que sean reciclados como material de iluminación para la Navidad en Vigo. Este año, por primera vez, la programación del Sinsal continuará la próxima semana con conciertos en esta ciudad, en el municipio de Oia (a 50 kilómetros) y en la localidad portuguesa de Braga.
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