La directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, ha dado instrucciones para que no se concedan nuevas “vacaciones, permisos ni licencias” a los agentes del instituto armado destinados en Ceuta y Melilla ante “la situación operativa derivada del incremento de la presión migratoria irregular” en las dos ciudades autónomas, según un documento interno al que ha tenido acceso EL PAÍS. El oficio, firmado el pasado viernes por el director general operativo (DAO), el teniente general Manuel Llamas, justifica la decisión en “la necesidad de garantizar la adecuada prestación del servicio, el mantenimiento de la seguridad ciudadana y la vigilancia de la frontera exterior del Estado” y se produce ante las noticias que apuntan a un supuesto nuevo intento de salto masivo de la frontera por parte de migrantes irregulares que está siendo alentado desde las redes sociales para el próximo sábado. El pasado 30 de julio, más de 72.000 migrantes irregulares entraron en Ceuta tras bordear a nado el espigón de El Tarajal, según una estimación del Ministerio del Interior.
El instituto armado da instrucciones para que no se concedan más vacaciones mientras persista “la presión” en la frontera con Marruecos
La directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, ha dado instrucciones para que no se concedan nuevas “vacaciones, permisos ni licencias” a los agentes del instituto armado destinados en Ceuta y Melilla ante “la situación operativa derivada del incremento de la presión migratoria irregular” en las dos ciudades autónomas, según un documento interno al que ha tenido acceso EL PAÍS. El oficio, firmado el pasado viernes por el director general operativo (DAO), el teniente general Manuel Llamas, justifica la decisión en “la necesidad de garantizar la adecuada prestación del servicio, el mantenimiento de la seguridad ciudadana y la vigilancia de la frontera exterior del Estado” y se produce ante las noticias que apuntan a un supuesto nuevo intento de salto masivo de la frontera por parte de migrantes irregulares que está siendo alentado desde las redes sociales para el próximo sábado. El pasado 30 de julio, más de 72.000 migrantes irregulares entraron en Ceuta tras bordear a nado el espigón de El Tarajal, según una estimación del Ministerio del Interior.
El documento señala que el “esfuerzo operativo” que se ha realizado en los últimos días para hacer frente a la crisis migratoria se ha visto “mermado en estos momentos, de forma significativa, por el disfrute de vacaciones en periodo estival y permisos de asuntos particulares”. Y añade: “Ante esta situación, y dadas las condiciones de seguridad que han de garantizarse en las dos ciudades autónomas, se considera necesario adoptar medidas temporales extraordinarias en materia de vacaciones, permisos y licencias para garantizar la adecuada cobertura de los servicios en las Comandancias de Ceuta y Melilla”.
González esgrime para ello el artículo 20 de la ley que regula los derechos y deberes de los miembros de la Guardia Civil, en el que se establece que, “en caso de alteración grave de la seguridad ciudadana, emergencia grave, situación de urgente riesgo o calamidad pública, los guardias civiles se presentarán en su dependencia de destino o en la más próxima y se pondrán a disposición inmediata de las autoridades correspondientes”. No obstante, la medida no afectará a los permisos y vacaciones que se hubieran autorizado “con anterioridad” a la fecha de la orden, sino exclusivamente a las que se tramiten ahora.
Por ello, el documento firmado por el general Llamas ordena que “hasta nueva orden” no se concederán nuevos permisos a los agentes. “Las Jefaturas de las Comandancias de Ceuta y Melilla mantendrán informada a la cadena de mando sobre la evolución de la situación operativa que motivó la adopción de estas medidas, proponiendo su mantenimiento, modificación o levantamiento cuando las circunstancias lo permitan”, añade el texto.
La decisión de la Guardia Civil no se ha visto acompañada, en esta ocasión, por una medida similar en la Policía Nacional. En el caso de este cuerpo policial, se mantiene la que se adoptó al estallar la crisis. En este caso, el director general, Francisco Pardo, activó un mecanismo de servicios extraordinarios (con retribuciones económicas complementarias) que permiten a los miembros de las Unidades de Intervención Policial (UIP, los conocidos como antidisturbios) y la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) con sede en Ceuta ampliar de manera voluntaria las horas de trabajo. Fuentes del Ministerio del Interior indican que con esta medida se “ha posibilitado una mayor presencia de la Policía Nacional en las calles de la Ciudad Autónoma de Ceuta”.

Tras el estallido de la crisis, Interior reforzó las plantillas de ambos cuerpos con el envío, el mismo jueves, de cerca de 350 agentes para reforzar a los más de 1.000 agentes destinados entre ambos cuerpos en esta localidad y que se vieron aquel día desbordados por la entrada masiva de migrantes a nado desde Marruecos. Posteriormente, la cifra de refuerzos se ha vuelto a incrementar. Así, la Policía Nacional envió en un primer momento un equipo de extranjería compuesto por seis efectivos para apoyar las labores de filiación, reseña y documentación de las personas que habían entrado de manera irregular en España para proceder a su expulsión. Además, desplegó cinco equipos de las UIP (225 agentes) procedentes de Sevilla, Málaga y Madrid para realizar tareas de seguridad ciudadana en las calles. A esta misma función se unieron el grupo de la UIP y los efectivos de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) que forman parte de la plantilla de la ciudad autónoma, y cuyos efectivos han doblado turnos para mantener una importante presencia policial en las calles. Finalmente, incorporó a otros 45 agentes de la UIP y a seis de la Comisaría General de Información, responsable de la lucha antiterrorista.
Por su parte, la Guardia Civil envió tres pelotones (en total 60 agentes) para reforzar en la vigilancia fronteriza a los efectivos de la Agrupación de Reserva y Seguridad (ARS) destinados permanentemente en Ceuta. Otros 160 guardias civiles procedentes de diferentes unidades de Andalucía se incorporaron a labores de seguridad ciudadana, en las que han tenido el apoyo de 2.000 miembros de las Fuerzas Armadas destinados en la ciudad autónoma.
Para el control del mar y la línea costera, ya que las entradas se han producido bordeando por el agua el espigón de El Tarajal, el instituto armado envió dos grupos de buceadores (ocho efectivos) del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) y el buque Duque de Ahumada, el más grande del instituto armado, con una dotación de 12 guardias civiles. En Ceuta, el Servicio Marítimo tiene destinadas de manera permanente dos embarcaciones medias y cuatro de tipo zodiac. Posteriormente, se incorporaron cinco patrones de embarcación, tres marineros-mecánicos y pilotos de drones. El Servicio Aéreo se reforzó con un helicóptero.
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