Solo durante la fase de totalidad, cuando el disco del Sol ha desaparecido por completo, es seguro mirar un eclipse sin gafas de protección. Es más, todos los expertos en astronomía consultados por EL PAÍS coinciden en que si no se retiran las gafas, es imposible ver la imagen más espectacular del fenómeno: un Sol negro y rodeado de un halo blanco que es la corona solar.
Para poder ver en grupo y sin riesgos la parte más espectacular del fenómeno, conviene que alguien haga de locutor e indique los pasos al resto, como para tomar las uvas en Fin de Año
Para poder ver en grupo y sin riesgos la parte más espectacular del fenómeno, conviene que alguien haga de locutor e indique los pasos al resto, como para tomar las uvas en Fin de Año


Solo durante la fase de totalidad, cuando el disco del Sol ha desaparecido por completo, es seguro mirar un eclipse sin gafas de protección. Es más, todos los expertos en astronomía consultados por EL PAÍS coinciden en que si no se retiran las gafas, es imposible ver la imagen más espectacular del fenómeno: un Sol negro y rodeado de un halo blanco que es la corona solar.
Cuando desaparezca del todo el potente brillo del disco solar, será el único momento de nuestras vidas en que tendremos a la vista la corona del Sol, que “brilla casi igual que la Luna llena y, por tanto, es igual de segura de mirar”, aseguró la Sociedad Astronómica de EE UU al dar sus indicaciones para los eclipses totales que atravesaron ese país en 2017 y 2024.
El único riesgo está en quitarse las gafas y mirar hacia el Sol unos segundos antes de que empiece la totalidad y, más todavía, en tardar demasiado en volver a ponérselas cuando termina esa fase y reaparecen los primeros rayos de la potente luz del disco solar. En ese momento, nuestras pupilas están más dilatadas y nuestros ojos son más vulnerables.
Para evitar esos riesgos, la comunidad astronómica instauró hace décadas un simple ritual para seguir el fenómeno en grupo. Lo explica Jorge Pérez Gallego, director de comunicación y divulgación del Observatorio Nacional Solar estadounidense. Este astrofísico español fue el responsable de la retransmisión científica para todo EE UU durante el eclipse de 2024.
- Apuntar las horas exactas de inicio y la duración. El primer paso es anotar a qué hora empieza el eclipse parcial, a qué hora empieza la fase de eclipse total y cuánto dura este breve período (entre unos pocos instantes y 1 minuto y 50 segundos como máximo).
- Probar durante la parcialidad. A partir del inicio del eclipse (alrededor de las 19.30 en la España peninsular), lo apropiado es hacer varios ensayos, a medida que avanza el eclipse. El locutor dirá “gafas SÍ” y el resto del grupo se pondrá las gafas de protección y, solo entonces, dirigirá la mirada al Sol parcialmente eclipsado. Segundos después, el locutor dirá “gafas NO” y el resto apartará primero la mirada del eclipse y, a continuación, retirará las gafas.
- Se acerca el momento. Medio minuto antes de la hora exacta de la totalidad, el locutor dirá “gafas SÍ”. Con las gafas puestas, el grupo podrá observar cómo lo poco que queda del disco del Sol va desapareciendo hasta que ya no queda nada.
- Empieza la totalidad. El locutor, que “ha de estar sin gafas y mirando hacia otro lado, notará que se hace la oscuridad. Para asegurarse más, contará hasta tres y dirá: ‘gafas NO’”. Solo entonces será el momento de empezar a mirar con nuestros propios ojos el eclipse total.
- Controlar la duración. En el instante en que el locutor da la orden, pone en marcha un temporizador en su reloj o en su móvil. “Ha de durar 10 segundos menos que la duración de la totalidad en ese punto, para evitar cualquier riesgo”, explica Pérez Gallego.
- Termina la totalidad. En cuanto suena el temporizador, el locutor dirá: “Gafas SÍ”. Todo el mundo se las pondrá para poder ver con protección como el disco del Sol reaparece.
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