El negocio de los centros de datos en España está en auge y agitado. Su movimiento económico llega por la vía de los hechos con millones de euros invertidos y decenas de empresas involucradas. En cuanto a las turbulencias, el Gobierno se ha encargado con un nuevo real decreto de generar intranquilidad dentro del sector. Ante este escenario, Iberdrola acelera en su entramado societario para aprovechar todas las oportunidades.En concreto, la compañía presidida por Ignacio Sánchez Galán trabaja en el desarrollo de una cartera de proyectos en distintas ubicaciones de la geografía española. Las iniciativas presentan diferentes etapas de maduración, con algunas de ellas ya contemplando el permiso de acceso y conexión a la red eléctrica. Uno de los grandes objetivos es estar a la altura de las grandes compañías americanas como Microsoft o Amazon que ya han desembarcado con fuerza en nuestro país.Como parte de su apuesta en los ‘data center’ –en alguna parte de la cadena de valor–, Iberdrola está reforzando su presencia en este mercado con la creación de la sociedad CDP4Green, una iniciativa enfocada en desarrollar infraestructuras sostenibles que funcionen con energía 100% renovable. Pero ha ido un paso más allá.En las últimas semanas, según ha podido conocer ABC, la eléctrica ha creado varias sociedades que tienen por objeto social «el procesamiento y gestión centralizada de servicios de datos e infraestructuras de sistemas informáticos». Se trata de CPD4Green Segovia y CPD4Green Cádiz.La creación de estas empresas no supone explícitamente que en esas provincias Iberdrola vaya a desarrollar un centro de datos. Según explican expertos del sector a este periódico, es habitual este tipo de movimientos en ciertas regiones donde potencialmente puede haber buen acceso a energías renovables. Incluso, no tiene por qué ser el promotor del propio proyecto. Se trata de un sector donde confluyen múltiples agentes dentro de una misma infraestructura.Además, con la nueva normativa que tiene en tramitación el Gobierno será esencial poder suministrar a la infraestructura con electricidad verde. Ya se trate de un proyecto propio o, incluso, para vender energía a otros ‘data center’ que se puedan instalar en la zona. Así, la creación de estas sociedades tan solo suponen la constatación de una apuesta por un negocio en auge.Nuevo negocioEste movimiento va en línea con lo que desarrolla Iberdrola desde hace ya un tiempo. Así, la eléctrica forma parte del accionariado de ADI Data Center Euskadi, una entidad creada para impulsar la transformación digital de empresas e instituciones en País Vasco mediante la creación de centros datos en la región. La primera instalación se ubica en el campus de Abanto del Parque Tecnológico de Euskadi, en Abanto (Bizkaia), con capacidad instalada de 2 MW.Pero esto es solo una pequeña parte de lo que busca la compañía. Hace un año Iberdrola y Echelon Data Centers formaron ‘joint-venture’ (Echelon Iberdrola Digital Infra) para construir y operar centros de datos a gran escala en España. Con una inversión de más de 2.000 millones de euros, esta alianza es la mayor de su tipo en Europa entre una empresa energética y un desarrollador de ‘data center’.Con la culminación de esta operación anunciada en julio de 2025, y tras obtener las aprobaciones regulatorias necesarias, Echelon Iberdrola Digital Infra tiene el foco puesto en compañías tecnológicas ‘hiperescalares’ y proveedores de infraestructura y servicios para inteligencia artificial, un sector con gran potencial de crecimiento.La constatación de que Iberdrola acierta con sus acciones es que este mismo verano se ha conocido que la energética Ignis y Acciona han alcanzado una alianza para desarrollar un centro de datos en la provincia de Segovia, acompañado de una planta fotovoltaica situada junto al complejo. Acciona adquirió el 50% de Ignis Data Epta, el vehículo que desarrolla el proyecto, mientras que Ignis mantiene el otro 50%.Recelo en MoncloaEstos movimientos de Iberdrola, que todavía no determinan cuál será la actividad final de sus sociedades, pero que está relacionada con conseguir acceso a la red eléctrica para –posteriormente– hacer funcionar un centro de datos, está provocando recelo en el Gobierno. Según ha podido conocer este periódico, desde el Ministerio para la Transición Ecológica asumen que hay una parte del negocio de los centros de datos que tiene un carácter especulativo con ciertas solicitudes de acceso a la red, y sitúan en ese frente a empresas energéticas e inmobiliarias.En el Gobierno quieren controlar la avalancha de solicitudes que supera con creces las necesidades reales y previsibles del sector, con una enorme diferencia entre los gigavatios concedidos o solicitados y los que realmente se estiman consumir. Y esto es lo que les ha llevado a legislar. El negocio de los centros de datos en España está en auge y agitado. Su movimiento económico llega por la vía de los hechos con millones de euros invertidos y decenas de empresas involucradas. En cuanto a las turbulencias, el Gobierno se ha encargado con un nuevo real decreto de generar intranquilidad dentro del sector. Ante este escenario, Iberdrola acelera en su entramado societario para aprovechar todas las oportunidades.En concreto, la compañía presidida por Ignacio Sánchez Galán trabaja en el desarrollo de una cartera de proyectos en distintas ubicaciones de la geografía española. Las iniciativas presentan diferentes etapas de maduración, con algunas de ellas ya contemplando el permiso de acceso y conexión a la red eléctrica. Uno de los grandes objetivos es estar a la altura de las grandes compañías americanas como Microsoft o Amazon que ya han desembarcado con fuerza en nuestro país.Como parte de su apuesta en los ‘data center’ –en alguna parte de la cadena de valor–, Iberdrola está reforzando su presencia en este mercado con la creación de la sociedad CDP4Green, una iniciativa enfocada en desarrollar infraestructuras sostenibles que funcionen con energía 100% renovable. Pero ha ido un paso más allá.En las últimas semanas, según ha podido conocer ABC, la eléctrica ha creado varias sociedades que tienen por objeto social «el procesamiento y gestión centralizada de servicios de datos e infraestructuras de sistemas informáticos». Se trata de CPD4Green Segovia y CPD4Green Cádiz.La creación de estas empresas no supone explícitamente que en esas provincias Iberdrola vaya a desarrollar un centro de datos. Según explican expertos del sector a este periódico, es habitual este tipo de movimientos en ciertas regiones donde potencialmente puede haber buen acceso a energías renovables. Incluso, no tiene por qué ser el promotor del propio proyecto. Se trata de un sector donde confluyen múltiples agentes dentro de una misma infraestructura.Además, con la nueva normativa que tiene en tramitación el Gobierno será esencial poder suministrar a la infraestructura con electricidad verde. Ya se trate de un proyecto propio o, incluso, para vender energía a otros ‘data center’ que se puedan instalar en la zona. Así, la creación de estas sociedades tan solo suponen la constatación de una apuesta por un negocio en auge.Nuevo negocioEste movimiento va en línea con lo que desarrolla Iberdrola desde hace ya un tiempo. Así, la eléctrica forma parte del accionariado de ADI Data Center Euskadi, una entidad creada para impulsar la transformación digital de empresas e instituciones en País Vasco mediante la creación de centros datos en la región. La primera instalación se ubica en el campus de Abanto del Parque Tecnológico de Euskadi, en Abanto (Bizkaia), con capacidad instalada de 2 MW.Pero esto es solo una pequeña parte de lo que busca la compañía. Hace un año Iberdrola y Echelon Data Centers formaron ‘joint-venture’ (Echelon Iberdrola Digital Infra) para construir y operar centros de datos a gran escala en España. Con una inversión de más de 2.000 millones de euros, esta alianza es la mayor de su tipo en Europa entre una empresa energética y un desarrollador de ‘data center’.Con la culminación de esta operación anunciada en julio de 2025, y tras obtener las aprobaciones regulatorias necesarias, Echelon Iberdrola Digital Infra tiene el foco puesto en compañías tecnológicas ‘hiperescalares’ y proveedores de infraestructura y servicios para inteligencia artificial, un sector con gran potencial de crecimiento.La constatación de que Iberdrola acierta con sus acciones es que este mismo verano se ha conocido que la energética Ignis y Acciona han alcanzado una alianza para desarrollar un centro de datos en la provincia de Segovia, acompañado de una planta fotovoltaica situada junto al complejo. Acciona adquirió el 50% de Ignis Data Epta, el vehículo que desarrolla el proyecto, mientras que Ignis mantiene el otro 50%.Recelo en MoncloaEstos movimientos de Iberdrola, que todavía no determinan cuál será la actividad final de sus sociedades, pero que está relacionada con conseguir acceso a la red eléctrica para –posteriormente– hacer funcionar un centro de datos, está provocando recelo en el Gobierno. Según ha podido conocer este periódico, desde el Ministerio para la Transición Ecológica asumen que hay una parte del negocio de los centros de datos que tiene un carácter especulativo con ciertas solicitudes de acceso a la red, y sitúan en ese frente a empresas energéticas e inmobiliarias.En el Gobierno quieren controlar la avalancha de solicitudes que supera con creces las necesidades reales y previsibles del sector, con una enorme diferencia entre los gigavatios concedidos o solicitados y los que realmente se estiman consumir. Y esto es lo que les ha llevado a legislar.
El negocio de los centros de datos en España está en auge y agitado. Su movimiento económico llega por la vía de los hechos con millones de euros invertidos y decenas de empresas involucradas. En cuanto a las turbulencias, el Gobierno se ha encargado con un nuevo real decreto … de generar intranquilidad dentro del sector. Ante este escenario, Iberdrola acelera en su entramado societario para aprovechar todas las oportunidades.
En concreto, la compañía presidida por Ignacio Sánchez Galán trabaja en el desarrollo de una cartera de proyectos en distintas ubicaciones de la geografía española. Las iniciativas presentan diferentes etapas de maduración, con algunas de ellas ya contemplando el permiso de acceso y conexión a la red eléctrica. Uno de los grandes objetivos es estar a la altura de las grandes compañías americanas como Microsoft o Amazon que ya han desembarcado con fuerza en nuestro país.
Como parte de su apuesta en los ‘data center’ –en alguna parte de la cadena de valor–, Iberdrola está reforzando su presencia en este mercado con la creación de la sociedad CDP4Green, una iniciativa enfocada en desarrollar infraestructuras sostenibles que funcionen con energía 100% renovable. Pero ha ido un paso más allá.
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En las últimas semanas, según ha podido conocer ABC, la eléctrica ha creado varias sociedades que tienen por objeto social «el procesamiento y gestión centralizada de servicios de datos e infraestructuras de sistemas informáticos». Se trata de CPD4Green Segovia y CPD4Green Cádiz.
La creación de estas empresas no supone explícitamente que en esas provincias Iberdrola vaya a desarrollar un centro de datos. Según explican expertos del sector a este periódico, es habitual este tipo de movimientos en ciertas regiones donde potencialmente puede haber buen acceso a energías renovables. Incluso, no tiene por qué ser el promotor del propio proyecto. Se trata de un sector donde confluyen múltiples agentes dentro de una misma infraestructura.
Además, con la nueva normativa que tiene en tramitación el Gobierno será esencial poder suministrar a la infraestructura con electricidad verde. Ya se trate de un proyecto propio o, incluso, para vender energía a otros ‘data center’ que se puedan instalar en la zona. Así, la creación de estas sociedades tan solo suponen la constatación de una apuesta por un negocio en auge.
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Este movimiento va en línea con lo que desarrolla Iberdrola desde hace ya un tiempo. Así, la eléctrica forma parte del accionariado de ADI Data Center Euskadi, una entidad creada para impulsar la transformación digital de empresas e instituciones en País Vasco mediante la creación de centros datos en la región. La primera instalación se ubica en el campus de Abanto del Parque Tecnológico de Euskadi, en Abanto (Bizkaia), con capacidad instalada de 2 MW.
Pero esto es solo una pequeña parte de lo que busca la compañía. Hace un año Iberdrola y Echelon Data Centers formaron ‘joint-venture’ (Echelon Iberdrola Digital Infra) para construir y operar centros de datos a gran escala en España. Con una inversión de más de 2.000 millones de euros, esta alianza es la mayor de su tipo en Europa entre una empresa energética y un desarrollador de ‘data center’.
Con la culminación de esta operación anunciada en julio de 2025, y tras obtener las aprobaciones regulatorias necesarias, Echelon Iberdrola Digital Infra tiene el foco puesto en compañías tecnológicas ‘hiperescalares’ y proveedores de infraestructura y servicios para inteligencia artificial, un sector con gran potencial de crecimiento.
La constatación de que Iberdrola acierta con sus acciones es que este mismo verano se ha conocido que la energética Ignis y Acciona han alcanzado una alianza para desarrollar un centro de datos en la provincia de Segovia, acompañado de una planta fotovoltaica situada junto al complejo. Acciona adquirió el 50% de Ignis Data Epta, el vehículo que desarrolla el proyecto, mientras que Ignis mantiene el otro 50%.
Recelo en Moncloa
Estos movimientos de Iberdrola, que todavía no determinan cuál será la actividad final de sus sociedades, pero que está relacionada con conseguir acceso a la red eléctrica para –posteriormente– hacer funcionar un centro de datos, está provocando recelo en el Gobierno.
Según ha podido conocer este periódico, desde el Ministerio para la Transición Ecológica asumen que hay una parte del negocio de los centros de datos que tiene un carácter especulativo con ciertas solicitudes de acceso a la red, y sitúan en ese frente a empresas energéticas e inmobiliarias.
En el Gobierno quieren controlar la avalancha de solicitudes que supera con creces las necesidades reales y previsibles del sector, con una enorme diferencia entre los gigavatios concedidos o solicitados y los que realmente se estiman consumir. Y esto es lo que les ha llevado a legislar.
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