La cena de gala que los Reyes están ofreciendo este martes al presidente francés, Emmanuel Macron, y a su esposa, de visita de Estado en España, ha tenido un aperitivo político propicio al atragante: la mayoría con la que el PP domina el Senado ha rechazado en una votación a última hora de la tarde el Tratado de Amistad y Cooperación entre España y Francia, enviando un contundente mensaje político al otro lado del los Pirineos. En la cena en el Palacio Real, Macron se ha referido tácitamente al tratado durante el brindis: “Lo conseguiremos”.
El Congreso y la Cámara alta deberán resolver ahora sus discrepancias sobre el acuerdo por medio de una Comisión Mixta
La cena de gala que los Reyes están ofreciendo este martes al presidente francés, Emmanuel Macron, y a su esposa, de visita de Estado en España, ha tenido un aperitivo político propicio al atragante: la mayoría con la que el PP domina el Senado ha rechazado en una votación a última hora de la tarde el Tratado de Amistad y Cooperación entre España y Francia, enviando un contundente mensaje político al otro lado del los Pirineos. En la cena en el Palacio Real, Macron se ha referido tácitamente al tratado durante el brindis: “Lo conseguiremos”.
Con 142 votos en contra, frente a 106 a favor, yuna abstención, el rechazo de la Cámara alta llega después de que el Tribunal Constitucional diera la semana pasada su visto bueno al acuerdo que suscribieron en 2023 el líder galo y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, en una cumbre en Barcelona. Mientras su ratificación en Francia se completó en 2025, en España se ha terminado enmarañando en la madeja política, convirtiéndose en una pieza más de la contienda entre partidos.
Tras un paso ya accidentado en el Congreso, la aprobación del Senado era, el trámite final para su entrada en vigor. Pero el rechazo lo deja ahora en una situación inédita hasta la fecha. Ahora, el Congreso y el Senado deberán resolver sus discrepancias por medio de una Comisión Mixta, la cual presentará un texto que será sometido a votación de ambas Cámaras. “Si no se aprueba en la forma establecida, decidirá el Congreso por mayoría absoluta”, agrega el artículo 158 del Reglamento del Congreso.
La oposición del PP tiene que ver con el punto 4 del artículo 2 del acuerdo, que permite que ministros franceses puedan estar presentes en reuniones del Consejo de Ministros de España. Ante las dudas que planteaba, París y Madrid suscribieron una interpretación del texto según la cual la presencia de ministros foráneos se haría “en los márgenes” de las reuniones. Aun así, el PP elevó la duda al Constitucional, que determinó el pasado día 23 que tal disposición no contraviene a la Constitución.
El llamado Tratado de Barcelona, por la ciudad en la que se firmó, ya fue tumbado en mayo de 2025 en el pleno del Congreso, con los votos negativos del PP y Vox y la abstención de Junts per Catalunya (JxCat) y Podemos. Finalmente, tras el cambio de sentido del voto de estas dos últimas formaciones, salió adelante con el apoyo de 175 diputados.
Para el PP, que considera que políticamente no procede que ministros franceses puedan participar de cualquier forma en los consejos de ministros españoles, no ha sido suficiente el aval del Constitucional.
“¿Por qué no quieren ustedes ese tratado de amistad?“, les ha preguntado a los populares la senadora socialista Concha Andreu durante el debate en el pleno. ”¿Qué necesidad de no hacerlo?“, ha insistido, aupada por la resolución del órgano de garantías. ”Esos fantasmas de hipotéticos casos que ocurrirían si se firmaba este tratado han quedado en nada. Es que ni los considera el Tribunal Constitucional. ¿Se dan cuenta del ridículo?“, ha continuado, para calificar de ”irresponsabilidad» la actitud del PP.
En su respuesta, los populares han recalcado que es “el primer tratado internacional relevante del que se rechaza su ratificación en la Cámara baja”. La senadora Pilar Rojo ha subrayado el rechazo de su grupo y la abstención de Junts y Podemos —“socios del Gobierno”— a un tratado que no es “un simple acuerdo de cooperación bilateral”. “Estamos ante una cesión de ámbito político mucho mayor que lo que su denominación de ‘tratado de amistad’ podría sugerir”. Y se ha referido al polémico artículo, ahora avalado por el órgano de garantías, para criticar que para entenderlo bien hay que echar mano a la correspondencia de los ministros. ”¿Es deseable que una disposición de un tratado internacional necesite un instrumento interpretativo para aclarar su verdadero significado? A nuestro juicio no», ha dicho como prólogo a un nuevo no de su partido.
Antes, Vox ha insistido en su negativa a un tratado que se basa, según los ultras, en la Agenda 2030, que califican de “agenda en profunda decadencia” y “totalitaria”, y en el Acuerdo de París, “cuestionado por todos los países”, ha asegurado el senador Ángel Pelayo Gordillo, a pesar de tratarse de un acuerdo ratificado internacionalmente. El senador del PNV Luis Uribe-Etxebarria ha dicho sí al acuerdo porque, ha dicho, recoge cuestiones de cooperación transfronteriza en beneficio del pueblo vasco a ambos lados de los Pirineos, una idea que ha repetido y respaldado luego la senadora de Bildu Idurre Bideguren, que no obstante su apoyo ha mostrado reservas al acuerdo en política migratoria y policial, entre otras. Para Junts, que también se ha referido a la división por la frontera hispanofrancesa de su territorio, en este caso Cataluña, el acuerdo “se queda corto” por su falta de ambición en las conexiones transfronterizas en tren y carretera. Su senador Eduard Pujol ha ventilado su intervención con una pulla al PP por su recurso al Constitucional: “¿Se imaginan que en lugar de plantear españoladas para discutir para nada hubieran dedicado este tiempo a pisar el terreno y a plantear al Estado la necesidad de mejorar la movilidad entre Cataluña y Francia?“.
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