Los vecinos de Madrigueras (Albacete) se afanan en borrar la huella de la riada que la tarde de este viernes se cebó con esta localidad de la Manchuela y que acabó con la vida de una vecina de 100 años atrapada por el agua en el interior de su casa. Las inundaciones, de una magnitud que muchos en este pueblo no recuerdan, obligaron a los servicios de emergencia a efectuar unos 90 rescates, la mayoría de vecinos atrapados en casas, locales comerciales y coches. El 112 de Castilla-La Mancha registró más de 150 llamadas. Laura, la anciana fallecida, vivía sola y dormía en una planta baja cuando fue sorprendida por la tromba de agua, que en algunos puntos alcanzó 1,5 metros de altura. “Las casas antiguas están más bajas de lo normal, le empezó a entrar agua… Una mujer de 100 años sola, imagínate…”, cuenta apesadumbrado el alcalde de Madrigueras, Juan Carlos Talavera, sobrino también de la víctima.
La localidad de la Manchuela albaceteña trabaja para recuperar la normalidad tras la tromba que causó la muerte de una vecina centenaria y que ha dejado innumerables daños en viviendas, comercios e instalaciones municipales
La localidad de la Manchuela albaceteña trabaja para recuperar la normalidad tras la tromba que causó la muerte de una vecina centenaria y que ha dejado innumerables daños en viviendas, comercios e instalaciones municipales

Los vecinos de Madrigueras (Albacete) se afanan en borrar la huella de la riada que la tarde de este viernes se cebó con esta localidad de la Manchuela y que acabó con la vida de una vecina de 100 años atrapada por el agua en el interior de su casa. Las inundaciones, de una magnitud que muchos en este pueblo no recuerdan, obligaron a los servicios de emergencia a efectuar unos 90 rescates, la mayoría de vecinos atrapados en casas, locales comerciales y coches. El 112 de Castilla-La Mancha registró más de 150 llamadas. Laura, la anciana fallecida, vivía sola y dormía en una planta baja cuando fue sorprendida por la tromba de agua, que en algunos puntos alcanzó 1,5 metros de altura. “Las casas antiguas están más bajas de lo normal, le empezó a entrar agua… Una mujer de 100 años sola, imagínate…”, cuenta apesadumbrado el alcalde de Madrigueras, Juan Carlos Talavera, sobrino también de la víctima.
El lodo, las decenas de coches arrastrados y apilados por la fuerza de la riada y las bombas de achique en viviendas y garajes dan muestra este sábado de la magnitud de lo vivido. “Ayer por la noche pudimos quitar unos 50 o 60 coches, pero la tromba ha destrozado muebles de las casas, comercios, fábricas”, enumera el regidor. La tormenta empezó a descargar con fuerza pasadas las 17.00. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) elevó durante la tarde el aviso de nivel amarillo a nivel naranja. El Ayuntamiento tuvo tiempo de emitir un bando a la población, pero la magnitud de la tromba fue mayor de lo pronosticado, obligando a la Junta a enviar un ES-Alert a toda la Manchuela albaceteña, diez minutos antes de que el aviso tornara de amarillo a naranja. En apenas dos horas y media cayeron 142 litros de agua por metro cuadrado.

Los algo más de 4.600 vecinos de Madrigueras están acostumbrados a recibir la lluvia que cae en otras localidades aledañas, pero nunca con esta virulencia. “Todos los comercios están destrozados. Nunca en mi vida he visto esto”, relata Paqui desde su panadería, a salvo de la riada que se cebó, sobre todo, con la parte baja del pueblo. “El agua llegaba a la ventana de las casas. Es un desastre”, apunta por teléfono Rosario, más afortunada que otros vecinos por vivir en una zona más elevada. Ningún cauce fluvial atraviesa Madrigueras, pero su calle principal, explica Talavera, “es una vereda que recoge el agua que llega de la carretera principal y del campo”. “Calles que nunca habían llevado agua alcanzaron más de un metro de altura”. El regidor barrunta un posible error de cálculo en la potencialidad de la tormenta: “Creo que esa alerta no era naranja, sino roja, pero con esto no quiero señalar a nadie”.
El operativo para devolver la normalidad al pueblo trabaja a contrarreloj. Guardia Civil, bomberos de toda la provincia y operarios del Ayuntamiento, de la Diputación y de la Junta retiran, apoyados por Protección Civil, Cruz Roja, agricultores y vecinos, el barro acumulado en las calles, los coches aún apilados y el mobiliario urbano arrastrado por la riada. Los equipos retiran también el lodo en los centros educativos para que este lunes puedan abrir sus puertas mientras se evalúan los daños en algunas viviendas, en la iglesia parroquial y en instalaciones municipales como el Centro de Salud, trasladado temporalmente a un local de Cruz Roja. La riada cortó durante varias horas algunos de los accesos por carretera al pueblo, reabiertos ya este sábado. La corriente arrastró incluso un camión de los servicios de bomberos de la capital albaceteña que se desplazaba a la zona sin que sus ocupantes sufrieran daños.
“Lo que más tiempo nos va a llevar es la puesta a punto de las infraestructuras viarias”, ha reconocido el presidente de Castilla-La Mancha, que esta mañana ha visitado el Puesto de Mando Avanzado instalado en Madrigueras. Emiliano García-Page ha avanzado que su Ejecutivo pedirá la declaración de zona gravemente afectada para acogerse a las ayudas estatales. El Ejecutivo central instalará el lunes un punto para informar de estas ayudas. “Queremos que se reciban lo antes posible”, ha asegurado José Pablo Sabrido, delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha. Page ha respondido también a las críticas de algunos vecinos sobre la tardanza en el envío del ES-Alert: “Aquí no había alerta roja y la previsión no alcanzaba ni los 30 litros por metro cuadrado. Estas cosas son absolutamente imprevisibles”.
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