El Parlamento ucranio ha dado luz verde este lunes a una ley que protege los derechos de la minoría húngara en el país, una vieja reivindicación de Hungría. El gesto supone un nuevo alivio en Bruselas y otro avance tras años de enfrentamientos entre Kiev y Budapest, que se agudizaron en los últimos tiempos de la era del ultraconservador Viktor Orbán. Su sucesor, Péter Magyar, mantuvo la reforma legislativa como condición para levantar el veto a la siguiente fase de negociaciones para la adhesión de Ucrania a la Unión Europea.
El Parlamento ucranio da luz verde a la legislación que Hungría exigía para levantar el veto a la siguiente fase de negociaciones para la adhesión de Ucrania a la UE
El Parlamento ucranio ha dado luz verde este lunes a una ley que protege los derechos de la minoría húngara en el país, una vieja reivindicación de Hungría. El gesto supone un nuevo alivio en Bruselas y otro avance tras años de enfrentamientos entre Kiev y Budapest, que se agudizaron en los últimos tiempos de la era del ultraconservador Viktor Orbán. Su sucesor, Péter Magyar, mantuvo la reforma legislativa como condición para levantar al veto a la siguiente fase de negociaciones para la adhesión de Ucrania a la Unión Europea.
La ministra húngara de Exteriores, Anita Orbán, ha afirmado tras reunirse con su homólogo ucranio, Andrii Sybiha, en Luxemburgo, que “esta decisión es el resultado de muchos meses de persistentes negociaciones”. La norma busca “garantizar que existan salvaguardas jurídicas adecuadas que aseguren la educación de los niños húngaros en su lengua materna y el funcionamiento de las escuelas húngaras”, ha añadido Orbán (sin relación familiar con el antigo primer ministro) en declaraciones difundidas en Facebook.
La ministra ha advertido, sin embargo, de que “el proceso todavía no ha concluido”. Tras la firma del presidente ucranio, Volodímir Zelenski, este mismo lunes y su entrada en vigor el martes, el Gobierno húngaro permanecerá vigilante a “la aplicación efectiva de los compromisos asumidos”.
“El diálogo entre Ucrania y Hungría se fortalece cada vez más, sobre la base del respeto mutuo, las buenas relaciones de vecindad y un futuro europeo compartido en beneficio de nuestros pueblos”, ha afirmado a su vez el jefe de la diplomacia ucrania en una publicación en X. Hasta la derrota de Orbán, el socio más cercano al Kremlin de la UE, en las elecciones de abril, Budapest entorpecía sistemáticamente las decisiones del Consejo Europeo destinadas a ayudar a Kiev o a imponer costes a Moscú por la invasión.
La semana pasada, como adelantó el Financial Times, Magyar dio órdenes a sus representantes ante la UE para levantar veto a la apertura del segundo y el tercer grupo de asuntos de las negociaciones de adhesión de Ucrania, los relativos al Mercado Interior y a la Competitividad y Crecimiento inclusivo, respectivamente. Sybiha ha confiado en que este martes la UE decida oficialmente abrir esos capítulos de la negociación, y ha agradecido a Budapest su “postura constructiva sobre esta cuestión”.
La reforma legislativa de la ley de educación, aprobada por 266 diputados de los 450 que integran el Parlamento ucranio (la Verjovna Rada), recoge las reivindicaciones de la minoría de origen húngaro de la región de Transcarpatia en la última década. Las 11 demandas principales de esta comunidad se centran en recuperar los derechos lingüísticos y educativos restringidos por Kiev en 2017 y 2019. Se tratan especialmente de la enseñanza en húngaro, del uso del idioma en las escuelas y en materiales educativos y del reconocimiento institucional de los centros de minorías.
Según Balazs Jarabik, exdiplomático de la UE en Kiev y fundador de consultora de análisis político e inteligencia Minority Report, fue la parte ucrania quien propuso que la ley formara parte del paquete de integración en la Unión Europea, aunque es, en ensencia, una exigencia húngara. ”Esa es, en cierto modo, su manera de salvar las apariencias, porque realmente no quieren hacerlo”, asegura por teléfono el analista, que forma parte de la minoría de origen húngaro en Eslovaquia. La web del Parlamento ucranio subraya que la ley “permite garantizar los derechos de las minorías nacionales sin comprometer la posición de la lengua ucrania”.
Se trata de una cuestión complicada en Kiev, donde la política lingüística no es solo un tema educativo o cultural, sino un asunto de seguridad nacional frente a la influencia rusa. En un Estado históricamente muy bilingüe, las reformas de 2017, sobre educación, y la de 2019, sobre la lengua estatal, impusieron el ucranio como herramienta de cohesión social. Moscú ha instrumentalizado además la supuesta proteción de los rusoparlantes de Ucrania como argumento para intervenir en el país.
Desde el inicio de las hostilidades armadas en 2014 y más, con la invasión a gran escala de 2022, Kiev ha reforzado la visión de que la lengua forma parte de la defensa nacional. El país cuenta incluso con la figura del Ombudsman de la Lengua, que sostiene que “la agresión lingüística rusa es parte de su agresión bélica“, como sostuvo la defensora, Olena Ivanovska, en una entrevista con la agencia de noticias Ukrinform en 2025.
Jarabik, experto en Europa Central y del Este, recuerda que este asunto ha sido un punto de fricción entre Kiev y Budapest durante los últimos 10 años. “Orbán utilizó la cuestión de Ucrania de forma desproporcionada, pero no en este asunto concreto”, opina. Se trata de un pilar de la política exterior húngara desde la II Guerra Mundial, explica, y era previsible que el nuevo Gobierno de Budapest retomara las demandas.
La diferencia es que, enterrada el hacha de guerra tras la derrota de Orbán, el nuevo Ejecutivo pudo retomar las conversaciones en un clima de cooperación. Magyar no pretende, sin embargo, reabrir otras cuestiones. Este mismo fin de semana ha reiterado en una entrevista con un medio finlandés que ni proporcionará ayuda militar a Ucrania ni permitirá que las armas de los aliados pasen por su territorio.
La reforma aprobada este lunes en Ucrania no beneficia solo a la minoría húngara, sino también a las comunidades de origen rumano y moldavo (que hablan en rumano). En Transcarpatia, una región con casi tres millones de habitantes, “quedan como mucho unas 100.000 personas de origen húngaro, después de que muchos se marchasen a Hungría tras el inicio de la guerra”, asegura Jarabik. Pero como indica el experto, es imposible de saber porque Kiev no ha actualizado el censo desde 2001, cuando contabilizó 156.600 húngaros étnicos.
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