La defensa de Mustapha Brouzi, uno de los principales investigados en la causa por narcotráfico en la que el pasado abril se descubrió el segundo narcotúnel de Ceuta, ha solicitado la nulidad de la investigación en la Audiencia Nacional alegando que los agentes encargados de las pesquisas ocultaron al juez instructor información relevante para obtener y prorrogar durante meses distintas medidas de investigación.
La defensa de Mustapha Brouzi acusa a los investigadores de ocultar información al instructor para que autorizara medidas de vigilancia
La defensa de Mustapha Brouzi, uno de los principales investigados en la causa por narcotráfico en la que el pasado abril se descubrió el segundo narcotúnel de Ceuta, ha solicitado la nulidad de la investigación en la Audiencia Nacional alegando que los agentes encargados de las pesquisas ocultaron al juez instructor información relevante para obtener y prorrogar durante meses distintas medidas de investigación.
La operación, que salió a la luz a finales de marzo con la detención de 27 personas en Ceuta, Andalucía y Galicia, se inició en los juzgados ceutíes, pero acabó en la Audiencia Nacional por la dimensión de la trama y sus ramificaciones internacionales. En el centro de esta causa se encuentra Brouzi, un empresario marroquí con antecedentes y residente en la localidad de Fnideq (antigua Castillejos), vecina a Ceuta, al que la Policía apodó el “narcoarquitecto” o “patrón de los túneles”, y que ahora reclama que se archiven los cargos contra él. Diversas fuentes lo sitúan como pieza clave para que el hachís entrara en España. Durante la investigación, él mismo se atribuyó la propiedad del primer narcotúnel descubierto en Ceuta en febrero de 2025 por la Guardia Civil, y clamó venganza contra un supuesto narcotransportista que ayudó a sacarlo a la luz. “Estaré detrás de él toda mi vida; si no lo detono, no me llamo Mustapha Brouzi”, dijo en una de las múltiples conversaciones interceptadas por la Policía.
La tesis para pedir la nulidad gira en torno a la reunión que Brouzi mantuvo el 2 de abril de 2025 en un restaurante de San Roque (Cádiz) con otro de los principales implicados del caso, el guardia civil jubilado Ángel Albarracín, y a la que asistieron dos agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. Los investigadores de la Unidad de Droga y Crimen Organizado (Udyco), que por aquel entonces andaban detrás de los pasos del considerado narcoarquitecto, la cubrieron y días después pidieron al juez con un informe que adoptara una serie de medidas de investigación, como escuchas.
Los abogados de Brouzi afirman que buena parte de esas “medidas restrictivas de derechos fundamentales” se prorrogaron durante meses, sin que los agentes de la Udyco aclararan al juez instructor que quienes acudieron fueron agentes de la Guardia Civil que intentaban captar a Brouzi como colaborador o fuente de información.
La defensa considera que se ocultó información al instructor de forma “intolerable” y se preguntan cómo estuvieron semanas sin identificar a los agentes cuando existían elementos, como el Seat León alquilado en el que llegaron al encuentro, que se podían consultar de forma sencilla. También se apoyan en la declaración como testigo de un comandante de UCO, superior jerárquico de los agentes que fueron a la reunión y que mantuvo que había informado el 15 de abril a la UDYCO que la reunión estaba relacionada con la captación de fuentes de información.
“Pese a que en fechas 11 y 15 de abril de 2025 ya era notoriamente conocida para la UDYCO la identidad y condición de agentes de la Guardia Civil, así como la naturaleza de la reunión, se sigue reflejando a estos sujetos como ‘desconocidos’ y atribuyéndoles una participación activa de índole criminal“, subrayan. “Ahí sigue haciéndose radicar”, inciden los abogados, “el fundamento para seguir solicitando medidas de investigación” que se mantuvieron activas durante un año.
El guardia civil jubilado Ángel Albarracín contó en sede judicial que agentes de la Guardia Civil habían recurrido a él para contactar con Brouzi en febrero de 2025, poco después de que saltara a la luz el hallazgo del primer narcotúnel. En las escuchas de la Policía, Albarracín presumía de ser “traficante”. “Me dejan cerca de un charco y meto lo que pueda”, mantuvo. Se le investiga por participar en introducciones de hachís desde Marruecos, por intermediación en la venta y distribución de droga, y se le relaciona con personas relevantes del narcotráfico, como El Haj Sadek, conocido como Messi del hachís, y considerado uno de los narcotraficantes más buscados por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Dijo que un día que coincidió con él en Marruecos y que le regaló un reloj de 40.000 euros, aunque no se lo ponía.
El titular del Juzgado de Instrucción Número 3 de Ceuta, que inició la instrucción de la operación bautizada como Ares, decretó el ingreso en prisión provisional de Brouzi y Albarracín. Avaló el argumento del fiscal para adoptar esta medida: “Poniéndonos en el hipotético caso de que esta persona sea confidente, es indiferente, está cometiendo un delito”, dijo del agente jubilado.
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