La Audiencia de Girona ha condenado a la pena de prisión permanente revisable, además de 12 años, a Antoni Mompart Tejada, el vecino de Girona de 33 años que el 26 de julio de 2023 estranguló hasta la muerte a Carla Fernández, de 26 años, con quien siete años antes había salido durante unos meses. La sentencia, en base al veredicto del Jurado Popular emitido el pasado día 9, que no creyó la versión dada por el procesado en el juicio, le condena por asesinato a la pena de prisión permanente revisable con la atenuante de confesión y agravante de disfraz; por la agresión sexual, con la agravante de disfraz, a 9 años de cárcel y a otros 3 años por el delito de robo con violencia en casa habitada con la agravante disfraz y la atenuante muy cualificada de confesión.
El jurado consideró probado que la esperó escondido en el rellano de la escalera y al entrar en su piso se le abalanzó y le hizo dos veces el “mataléon” para dejarla inconsciente
La Audiencia de Girona ha condenado a la pena de prisión permanente revisable, además de 12 años, a Antoni Mompart Tejada, el vecino de Girona de 33 años que el 26 de julio de 2023 estranguló hasta la muerte a Carla Fernández, de 26 años, con quien siete años antes había salido durante unos meses. La sentencia, en base al veredicto del Jurado Popular emitido el pasado día 9, que no creyó la versión dada por el procesado en el juicio, le condena por asesinato a la pena de prisión permanente revisable con la atenuante de confesión y agravante de disfraz; por la agresión sexual, con la agravante de disfraz, a 9 años de cárcel y a otros 3 años por el delito de robo con violencia en casa habitada con la agravante disfraz y la atenuante muy cualificada de confesión.
Tras una semana de juicio, una vez emitido el veredicto, el Fiscal Enrique Barata solicitó la prisión permanente revisable más trece años, diez por la agresión sexual y tres por el robo violento. El letrado Carles Monguilod en representación de Blanca Gutiérrez, madre de la víctima, como acusación particular y las otras dos acusaciones de la Generalitat y el Ayuntamiento, se adhirieron a la petición. Por su parte la defensa, de la mano del letrado Manel Mir, que ya avanzó que recurriría la sentencia, pidió la pena mínima en todos los delitos.
En este caso, el Jurado además de oír al acusado en su declaración en la vista oral, sólo respondiendo a su abogado y a ellos mismos, pudo tener acceso a la reconstrucción de los hechos gravada tras el crimen por que se estimaron varias contradicciones que permitieron que accedieran a su visionado.
En el veredicto dejaron claro que consideraban “más valida su primera declaración, porque recuerda mucho mejor los detalles de los ocurrido, aportando detalles y corrigiendo rápidamente a los agentes cuando consideraba que algo no era correcto”. Además destacaron, “se muestra mucho más tranquilo y sereno explicando todo de forma clara y concisa, sin tartamudear y manteniendo la mirada a los agentes y a la autoridad judicial”, algo que contrasta con su declaración en el juicio, llena de pausas y tartamudeos y calificada por todas las acusaciones de “teatro”.
La sentencia de la sección tercera, de la que ha sido ponente la magistrada Sonia Losada, destaca que el Jurado “no basó sus conclusiones exclusivamente en la declaración que efectuó, sino que, funda su convicción, en el acervo probatorio existente”. Además destaca que “única y exclusivamente valoran aquellos aspectos en los que se pudo comprobar existía una evidente contradicción entre lo manifestado en el plenario y su referente sumarial”.
El jurado consideró probado, por unanimidad, que la esperó escondido en el rellano de la escalera y al entrar en su piso se le abalanzó y le hizo dos veces el “mataléon” para dejarla inconsciente y poder agredirla sexualmente. Finalmente acabó estrangulándola causándole numerosas heridas sin que se pudiera defender. El Jurado, que destacó su “obsesión” por Carla, le declaró culpable por unanimidad de todos los delitos. Le apreció la agravante de disfraz, por que se puso capucha, guantes y una mascarilla para no ser reconocido y también la de relación afectiva que tuvieron de pareja, pero no la de género, que también solicitaban las acusaciones. No le apreciaron la atenuante de un trastorno (TEA) que le afectara sus capacidades cognitivas y volitivas en el momento de los hechos y sí la de confesión, pero solo como atenuante muy cualificada en el robo, por que aunque confesó los hechos inicialmente, en la vista oral modificó la versión y negó la agresión sexual y que hubieran sido pareja.
A parte de la prisión, le condena a no acercarse a menos de 500 metros de la madre de Carla, durante 10 años, y a 10 años de libertad vigilada. En concepto de responsabilidad civil, deberá indemnizarla con 200.000 euros. Destaca la sentencia “el fortísimo vínculo y estrecho contacto” que había entre ellas, que incluso la acompañó de su trabajo a su piso para que no fuera sola por las calles por que “se sentía temerosa por distintos episodios que le habían sucedido”. También deberá indemnizar con 130.000 euros al padre, con quien dice, “tenían una relación casi inexistente”, y con 9.000 euros a su pareja desde hacía 5 años.
Monguilod se ha mostrado “satisfecho” por que la sentencia recoge las penas que solicitó y la madre de Carla se ha mostrado contenta por el sentimiento que se ha hecho justicia, teniendo en cuenta que nada devolverá la vida a su hija.
El pasado noviembre la Audiencia puso la primera prisión permanente revisable más 15 años, a Albert Pérez, el vecino de Campdevánol que en septiembre de 2022 torturó brutalmente a su pareja, Anna Garcia, de 21 años, hasta matarla.
Feed MRSS-S Noticias
