La sombra de un viejo truco electoral se cierne sobre la contienda por el Senado en Alaska, donde compiten dos candidatos con el mismo apellido. Dan S. Sullivan es el actual senador, un republicano que busca la reelección, y Daniel J. Sullivan es un profesor jubilado que aparece en la boleta sin afiliación partidista.
La disputa por un escaño en el Senado saca a relucir el “ballot stacking”, la técnica de promover candidatos con pocas posibilidades para debilitar a un rival
La sombra de un viejo truco electoral se cierne sobre la contienda por el Senado en Alaska, donde compiten dos candidatos con el mismo apellido. Dan S. Sullivan es el actual senador, un republicano que busca la reelección, y Daniel J. Sullivan es un profesor jubilado que aparece en la boleta sin afiliación partidista.
Después de que una investigación periodística revelara esta semana que la coexistencia de los dos contendientes homónimos fue una maniobra de los demócratas para diluir el voto republicano, administración Trump ha intensificado una batalla legal en torno a esta batalla, incluso llegando a solicitar que se bloquee la certificación de los resultados si el Sullivan republicano pierde.
Pero en realidad la táctica de introducir candidatos encubiertos no es nueva ni inédita en Estados Unidos.
¿Qué es el ‘ballot stacking’?
La práctica detrás de la polémica en cuestión se conoce en inglés como “ballot stacking”, y consiste en promover a un candidato con pocas posibilidades de ganar para quitarle votos a otro, aprovechando la coincidencia de nombres o apellidos. El “ballot stacking” no es un delito como tal, pero puede ir acompañado de violaciones, como ocurrió en Florida en 2020, donde el exsenador republicano Frank Artiles fue declarado culpable de pagar a un “candidato fantasma” para que se presentara para un puesto en el Senado estatal.
En Alaska, personas vinculadas a la campaña de la candidata demócrata Mary Peltola buscaron personas con el nombre Dan Sullivan inscritos en el censo y contactaron a alguien con el mismo nombre dispuesto a presentarse para restar votos al senador republicano, reveló una investigación de The New York Times. Peltola y el ex profesor han negado haber estado implicados en una operación de ese tipo. El profesor jubilado ha dicho que se lanzó a la contienda por su descontento con las políticas del senador.
Los antecedentes de esta táctica se remontan al menos a la década de los cuarenta del siglo pasado, cuando dos candidatos llamados Joseph Russo compitieron contra John F. Kennedy para el Congreso.
Kennedy y los dos Joseph Russo
Cuando Kennedy se presentó por primera vez a la Cámara de Representantes en 1946 por el Distrito 11 de Massachusetts, en las primarias demócratas se presentaron dos hombres con el mismo nombre: Joseph Russo. Uno era un político local de Boston y el otro era un conserje.
En una entrevista en 1964, Russo (el político) dijo: “metieron a ese otro Joseph Russo para crear confusión con los nombres”, aunque no señaló responsables. También dijo que en otra contienda municipal en Boston se había encontrado con que en la boleta tenía un Joseph Russo por encima y otro por debajo, y había tenido que promocionarse como el Russo del medio.
Kennedy ganó las primarias de 1946 y después el escaño en el Congreso.
Dos Rodríguez en Florida
Otra coincidencia en los apellidos en una contienda terminó con una investigación penal en Florida en 2020. El senador estatal José Javier Rodríguez, demócrata, perdió la reelección frente a la candidata republicana Ileana García por apenas 32 votos en una carrera donde en la misma papeleta había un candidato sin afiliación partidista llamado Alexis Pedro Rodríguez.
La investigación reveló que el exsenador estatal Frank Artiles, republicano, había reclutado al otro Rodríguez para la contienda. Artiles fue condenado por la trama del “candidato fantasma” a 60 días de cárcel y cinco años de libertad condicional. Sus abogados recurrieron el veredicto y el caso sigue en los tribunales. El candidato, Alexis Rodríguez, se declaró culpable y sirvió como el principal testigo de la fiscalía.
Una candidata que no era
El mismo año de los Rodríguez, Jestine Iannotti, una ex maestra suplente, se lanzó como candidata independiente por el Distrito 9 del Senado de Florida. Iannotti apareció en folletos que circularon como una mujer negra y demócrata. Iannotti es blanca. Los anuncios fueron enviados por correo y financiados por un grupo político de “dinero oscuro”, es decir, que no revela sus donantes.
En la contienda competían la abogada demócrata Patricia Sigman y el republicano Jason Brodeur, que ganó. El caso resultó en un escándalo de “candidato fantasma” que generó una investigación. Iannotti se declaró no culpable, sin impugnar los cargos (no contest). Ahora vive en Suecia. Los otros dos acusados en el caso, un consultor político y el expresidente del Partido Republicano del condado de Seminole, recibieron condenas de libertad condicional.
El curioso caso de los dos Jerry García
También en 2020, en el condado de Harris, Texas, coincidieron en las primarias demócratas para alguacil de la policía dos hombres llamados Jerry García. Uno era un teniente de la Policía que llevaba un año haciendo campaña, mientras que el otro se inscribió el último día, no tenía experiencia y era primo de la esposa del titular del cargo.
Cuando reporteros de una televisora local fueron a casa del candidato sin experiencia se encontraron con que tenía en el jardín un cartel apoyando al marido de su prima. Aún así, el García sin experiencia obtuvo el 9,3% de los votos. El teniente Garcia pasó a segunda vuelta y finalmente ganó la elección.
¿Y qué pasa ahora en Alaska?
En Alaska, inicialmente las autoridades electorales trataron de excluir al ex profesor Sullivan antes de las elecciones primarias, pero los tribunales ordenaron incluirlo en la boleta. Ahora ambos aparecen con sus nombres e iniciales diferentes y se identifica al senador Sullivan como republicano y titular.
Alaska utiliza un sistema de votación que permite marcar a los candidatos por orden de preferencia. Si ningún candidato obtiene la mayoría, se elimina al que tenga menos votos, y sus votos se redistribuyen entre los que siguen en la contienda. Los votos pasan al siguiente candidato que ese elector haya marcado. O sea que si alguien elige a un Sullivan como primera opción y al otro como segunda, y si el primero queda eliminado, su voto pasa al segundo. La demanda alega que es posible que alguien seleccione primero al ex profesor cuando en realidad quería elegir al senador.
Trump ha puesto en duda que Peltola pueda ocupar el escaño incluso si gana y ha dicho que sus asesores “deberían ser procesados”.
Un portavoz del DOJ dijo a EL PAÍS que las autoridades de Elecciones de Alaska habían determinado que la candidatura de Daniel J. Sullivan “tenía como objetivo engañar a los votantes y comprometer la imparcialidad de la papeleta”. El DOJ ha emitido nuevas citaciones en la investigación. El gobernador de Alaska, el republicano Mike Dunleavy, también ha ordenado una pesquisa.
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