Las intensas tormentas que han descargado sobre el Sistema Central en las últimas horas han provocado que varios pueblos afectados por los incendios del sur de Ávila en julio se hayan quedado sin agua potable. Casavieja (1.200 habitantes), Mijares (700) y Piedralaves (2.100) no pueden consumir agua del grifo porque los acuíferos y los cauces se encuentran contaminados por la ceniza y el material arrastrado por las fuertes precipitaciones. La Junta de Castilla y León (PP) ha declarado el nivel 1 de emergencia en la provincia por el riesgo de inundaciones porque los embalses puedan saturarse ante el inmenso volumen de agua, cenizas, barro, sedimentos y restos vegetales que están recibiendo. Los daños ecológicos y materiales son enormes por la fuerza de las lluvias y porque el terreno se encuentra muy dañado y sin árboles que sostengan la tierra, que acaba viéndose arrasada a arroyos y ríos desbordados.
Casavieja, Mijares y Piedralaves sufren restricciones al llenarse los acuíferos y cauces de ceniza arrastrada por las lluvias torrenciales
Las intensas tormentas que han descargado sobre el Sistema Central en las últimas horas han provocado que varios pueblos afectados por los incendios del sur de Ávila en julio se hayan quedado sin agua potable. Casavieja (1.200 habitantes), Mijares (700) y Piedralaves (2.100) no pueden consumir agua del grifo porque los acuíferos y los cauces se encuentran contaminados por la ceniza y el material arrastrado por las fuertes precipitaciones. La Junta de Castilla y León (PP) ha declarado el nivel 1 de emergencia en la provincia por el riesgo de inundaciones porque los embalses puedan saturarse ante el inmenso volumen de agua, cenizas, barro, sedimentos y restos vegetales que están recibiendo. Los daños ecológicos y materiales son enormes por la fuerza de las lluvias y porque el terreno se encuentra muy dañado y sin árboles que sostengan la tierra, que acaba viéndose arrasada a arroyos y ríos desbordados.
Los daños abarcan toda la extensión del incendio de Burgohondo en julio, que durante varios días se extendió sin control por el sur abulense y acabó arrasando unas 38.000 hectáreas, el mayor incendio en la historia de España. Uno de los bomberos que trabajó durante el verano en la extinción de las llaves y que reside en la zona comenta que esta situación es habitual, como se ha sufrido en León y Zamora después de graves incendios de los últimos años, y que ahora les toca a los brigadistas tratar de contener las inundaciones.
“El problema viene ahora, es la primera vez que ha caído fuerte, no ha llovido casi hasta ahora y ves las consecuencias”, comenta el trabajador, para recordar que hubo una persona atrapada en su coche y momentos de gran tensión, con puentes que se han hundido y afección sobre las infraestructuras. “Un camino nuevo que se abrió antes del incendio se ha arrasado, el agua se lo ha llevado entero”, lamenta, pues el terreno estaba “tierno, poco pisado” y las máquinas y los vehículos de bomberos ya no podrán utilizarlo porque ha quedado desdibujado.
Su labor consiste en hacer “fajinas y albarradas”, una especie de diques de contención para que el agua que resbala por el monte no adquiera fuerzas y volúmenes brutales. Muchos árboles quemados en julio, añade, se han ido cortando y esto deja aún más expuesto el terreno.
Los vecinos, entretanto, no pueden beber el agua del grifo y han recibido garrafas y botellas por parte de la Diputación de Ávila (PP) así como el aporte de camiones cisterna. El alcalde de Piedralaves, Germán Ulloa, ha explicado a la agencia Efe que las tormentas del domingo han llenado el embalse de ceniza, quedando ennegrecido y con un aspecto “similar al chapapote”. El regidor ha indicado que el agua solo sirve para el inodoro y que no se debe ni beber, ni ducharse ni cocinar con ella.
En la vecina localidad de Mijares, también afectada por el incendio, las tormentas han obligado a distribuir agua embotellada debido a su “turbidez”, ha confirmado a la misma agencia su alcaldesa, Soraya Blázquez. En este caso, el agua sí puede emplearse para lavar y para el baño, pero no para consumo humano o para cocinar, debido al arrastre de ceniza que se ha producido desde la sierra a las gargantas más próximas, donde se sitúan las captaciones. Las piscinas naturales de Mijares, tan populares en verano, se encuentran tiznadas por la negrura que desciende de las montañas.
En Casavieja, uno de los más afectados por el incendio, es de los que peor situación presenta, ya que las intensas lluvias mantienen a la localidad sin agua potable, de manera que los vecinos están siendo suministrados mediante agua embotellada y cisternas. Aunque esta mañana había dejado de llover, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) pronostica nuevas lluvias en esa zona de la provincia de Ávila, que se encuentra en aviso naranja por acumulación de 30 litros en una hora, 50 en 12 horas.
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