La Comisión Europea quiere pisar el acelerador para la ampliación de la UE hacia el Este y avanzar para integrar a Montenegro lo antes posible. “El objetivo es acabar las negociaciones [de adhesión] a finales de este año o comienzos del próximo”, señala la comisaria de Ampliación, Marta Kos. Y entonces la pelota estará en el lado de los Estados, que tendrán darle el visto bueno a la entrada de este pequeño país balcánico en la UE. Es el candidato más avanzado, detrás están Albania, Moldavia y, sobre todo, Ucrania. Y para que los Estados que ya son miembros dejen de lado los recelos que puedan tener en algunos casos, ha planteado este martes un menú de salvaguardas que van desde recortar el derecho de voto en los primeros años de membresía a una integración gradual que llegue a contemplar algunas exenciones como la entrada al mercado único de productos ucranios como los cereales.
La Comisión Europea plantea reformas para agilizar el funcionamiento de la Unión con más de 27 Estados miembros
La Comisión Europea quiere pisar el acelerador para la ampliación de la UE hacia el Este y avanzar para integrar a Montenegro lo antes posible. “El objetivo es acabar las negociaciones [de adhesión] a finales de este año o comienzos del próximo”, señala la comisaria de Ampliación, Marta Kos. Y entonces la pelota estará en el lado de los Estados, que tendrán darle el visto bueno a la entrada de este pequeño país balcánico en la UE. Es el candidato más avanzado, detrás están Albania, Moldavia y, sobre todo, Ucrania. Y para que los Estados que ya son miembros dejen de lado los recelos que puedan tener en algunos casos, ha planteado este martes un menú de salvaguardas que van desde recortar el derecho de voto en los primeros años de membresía a una integración gradual que llegue a contemplar algunas exenciones como la entrada al mercado único de productos ucranios como los cereales.
Para Bruselas, la ampliación es una forma de reforzar a la UE en esta situación geopolítica. Explica la comisaria Kos, en un encuentro con varios medios europeos, entre ellos EL PAÍS, que la ampliación es una forma de “fortalecer Europa”. “Si lo hacemos bien, seremos más fuertes. Y todas las ampliaciones hasta ahora están demostrando eso”, apunta la política eslovena, que señala otra vía complementaria para reforzar a la Unión, “las asociaciones” con países. Y menciona explícitamente Canadá.
En el despacho de Kos hay una pizarra magnética en la que se ve una cuadrícula que tiene en las columnas a los nueve países candidatos para entrar en la UE: Montenegro, Albania, Moldavia, Ucrania, Serbia, Bosnia, Macedonia del Norte, Kosovo, Georgia y Turquía. Los cuatro primeros van en cabeza. Pero el proceso de adhesión no es automático. Hay recelos a que aparezca un nuevo Viktor Orbán, es decir, un gobernante en uno de los potenciales nuevos miembros que deshaga los compromisos adquiridos durante las negociaciones para integración.
Ahí entra, por ejemplo, la retirada del derecho de voto si el nuevo miembro no cumple las reglas. Esa sería una sanción máxima. También hay sanciones intermedias. Ninguna de estas herramientas, apuntan fuentes de la Comisión, busca sustituir el artículo 7 de los Tratados actuales, sino complementarlas. Ese artículo que busca castigar a un Estado miembro cuando “se constate un riesgo claro de violación” de los valores europeos (dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de derecho) se ha revelado durante la degradación democrática de Hungría como una herramienta correctora muy difícil de usar hasta el final.
Pero hay otros temores en muchas capitales, entre ellos el dinero. Por eso los funcionarios de la Comisión apuntan que Montenegro, el país que está en disposición de cruzar antes la puerta de entrada, apenas tiene 650.000 habitantes o que su entrada costaría menos de un euro a cada ciudadano de la UE. “Entre 380 millones y 420 millones por año en el próximo presupuesto plurianual europeo”, calcula la comisaria eslovena, que recuerda que la ampliación será uno de los elementos que se discutirán en la próxima cumbre de la UE, que se celebra la semana que viene. En ese encuentro, es probable que se abran más capítulos de negociación con Ucrania y Moldavia y que haya alguna orientación con Albania.
Aunque la Comisión no solo plantea deberes y condiciones para los países candidatos a entrar. También pone sobre la mesa cambios profundos para que una UE a más de 27 países funcione de forma ágil, más que ahora, reduciendo los temas en los que se requiere unanimidad para adoptar decisiones. Entre los ejemplos que suelen ponerse en la capital europea sobre cómo la necesaria unanimidad obstaculiza la marcha, se cita, precisamente, el proceso de ampliación: cada uno de los capítulos de negociación que se abre requiere tres decisiones unánimes.
Bruselas también pone sobre la mesa otros sacrificios para los países que ya están dentro, como reducir el número de miembros del colegio de Comisarios. Ahora hay uno por país, incluyendo a la presidenta. Este elemento no se trata tanto de una reforma legal sobre lo que existe ahora como la utilización de una opción que ya existe en los tratados: si ahora hay 27 miembros es por no dejar fuera a ningún Estado pero no por obligación legal. Esta, como muchas de las propuestas del Ejecutivo comunitario para lanzar la ampliación, no requiere cambiar los Tratados, algo que se antoja impensable con el clima político reinante en la mayoría de los países europeos.
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