La diosa Nut, personificación del cielo en la mitología egipcia, ha sido esta mañana la protagonista de la presentación de las nuevas adquisiciones de antigüedades del Museo Egipcio de Barcelona, y eso que tenía la competencia de Akenatón y Nefertiti. La divinidad celeste aparece pintada semidesnuda con lo que, según los especialistas, parece un tanga, en el interior de la tapa del sarcófago exterior del conjunto funerario de una mujer de época saíta —seiscientos años antes de Cristo—, la dama Iah-tes-najt (“la luna es su fuerza”) que incluye también el ataúd interior en forma de momia. Para que se la pueda observar, a Nut, se ha colocado un espejo, aunque hay que inclinarse un poco para tener una buena visión, lo que hace sentirse al visitante un poco voyeur.
La divinidad aparece pintada en un excepcional conjunto de sarcófago y ataúd de época saíta que el centro ha presentado junto a un relieve en el que figuran Akenatón y Nefertiti
La diosa Nut, personificación del cielo en la mitología egipcia, ha sido esta mañana la protagonista de la presentación de las nuevas adquisiciones de antigüedades del Museo Egipcio de Barcelona, y eso que tenía la competencia de Akenatón y Nefertiti. La divinidad celeste aparece pintada semidesnuda con lo que, según los especialistas, parece un tanga, en el interior de la tapa del sarcófago exterior del conjunto funerario de una mujer de época saíta —seiscientos años antes de Cristo—, la dama Iah-Tes-Najt (“la luna es su fuerza”) que incluye también el ataúd interior en forma de momia. Para que se la pueda observar, a Nut, se ha colocado un espejo, aunque hay que inclinarse un poco para tener una buena visión, lo que hace sentirse al visitante un poco voyeur.
El coleccionista Jordi Clos, fundador del museo y presidente de la fundación arqueológica de la que depende este, y el egiptólogo y conservador del museo Luis Manuel Gonzálvez han destacado en el acto de presentación la escueta vestimenta de la diosa. “La diosa Nut en tanga es algo insólito, llama la atención”, ha señalado Clos. Por su parte, Gonzálvez ha ido más allá y ha especulado con que la prenda pudiera ser en realidad un vello púbico extenso de la divinidad. “Vamos a dejarlo ahí”, ha reflexionado muy serio, aunque ha recalcado que se trata en todo caso de una representación “excesiva” de Nut, una “anomalía” con “pecho abundante y anchas caderas” que parece indicar la procedencia de un taller provincial pues no respeta las convenciones oficiales, más uniformes.
Nut, a la que se ha identificado con la Vía láctea o toda la bóveda del cielo, es representada a menudo desnuda pero es cierto que la imagen del sarcófago, que se complementa con un extravagante peinado o tocado, resulta llamativa por su crudeza.
La directora del museo, Maixaxa Taulé, para la ocasión vestida con un caftán digno de un medjay de The Mummy, ha obviado lo del tanga y ha preferido destacar que “tenemos en el museo una mujer más”. La egiptóloga ha subrayado la tipología queresu o quersu del sarcófago exterior de madera en forma de “palacio de resurrección” y su rica decoración que incluye textos funerarios y representaciones de hasta una veintena de divinidades.
El ataúd interior muestra en la tapa una representación de la difunta con collar usejet (ancho, que cubre parte del pecho) y una gran peluca con tocado de buitre. A lo largo de la parte inferior del ataúd por fuera está representada la columna de Osiris en forma de pilar dyed. La coloración negra del ataúd no tiene connotaciones tenebrosas, ha explicado Gonzálvez, sino de esperanza en la resurrección al ser el negro el color del limo fértil del Nilo.
La otra adquisición presentada es un fragmento de relieve parietal amarniano en el que aparecen representados bajo los rayos vivificadores del sol (Atón) el faraón hereje Akenatón y su esposa principal Nefertiti.
“Son dos piezas únicas y estamos orgullosísimos de haberlas conseguido”, ha dicho Clos, que ha insistido en que solo museos como el Louvre, el Egipcio de Turín o el Metropolitan tienen conjuntos funerarios de ataúd y sarcófago como el de la dama Iahs-Tes-Najt. Tanto el conjunto como el relieve (al que se le ha tenido que hacer un “importante” trabajo de restauración) proceden de la colección de Jean-Jacques Rottiher y han sido adquiridos en subasta tras una ardua puja en la que, ha explicado Clos, él y su mujer Montse Casellas, fueron aplaudidos al caer finalmente el mazo.
Ha destacado Clos que el Museo Egipcio tiene una veintena de sarcófagos y ataúdes pero faltaba el conjunto de dos de ellos, que es algo muy raro. “La imagen de Akenatón y Nefertiti es también muy inusual”, ha apuntado. “Tenerlos a los dos en una foto pétrea es sensacional”, se ha entusiasmado. Ha explicado que conocía personalmente desde los años noventa del pasado siglo a Rottiher y había visto su colección y que el coleccionista, fallecido en 2009 y con el que compartía un especial interés por el arte del África negra además de por el Antiguo Egipto, le había dicho que confiaba en que a su muerte sus piezas fueran a parar a algún museo.
La directora Taulé ha subrayado que la aportación del conjunto funerario y el relieve es muy relevante para el museo. Ha explicado que la dama difunta se enterró con un papiro completo de 23,5 metros del Libro de los muertos enrollado en forma de almohada bajo su cabeza (y que no forma parte de la adquisición: se conserva en el departamento de Egiptología de la Universidad de Colonia).
Gonzálvez ha apuntado cómo el sarcófago evoca con su fisonomía al concepto de tumba y el ataúd al de momia y ha vuelto a insistir en la excepcionalidad del conjunto. Ha dicho que era un “desafío” decidir cómo lo mostraban al público y que algunos elementos han quedado forzosamente ocultos porque “no íbamos a montar una caseta de feria con demasiados espejos”. Ha considerado que el conjunto procede del Egipto Medio, posiblemente de una zona cercana a Heracleópolis Magna (donde excava la misión española dirigida por Mari Carmen Pérez Díe y que es donde hicieron pinitos egiptológicos Gonzálvez y el propio Clos). Las inscripciones funerarias identifican a la difunta como hija de Pa-sheri-aayt, el hijo de Aayt, una diosa poco frecuente, y de la dama Ta-di-iu, “la mujer que se lamenta”. Ambos títulos son poco habituales.
Al preguntarles este diario, aprovechando la ocasión, por el debate sobre la posibilidad de que la tumba de Tutankamón tenga cámaras secretas, Clos se ha mostrado entusiasmado —“lo sigo desde el principio, espero que haya algo”— mientras que Gonzálvez ha descalificado completamente la investigación. “Por la tumba de Tutankamón no se accede a ningún sitio, colinda con piedra sólida, pura roca. Otra cosa es que haya alguna cámara o oquedad cerca a la que se llegue por otro lado”. Taulé ha considerado que en todo caso el debate es muy interesante.
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