Aliança Catalana no quiere solamente a los votantes de Junts: ahora también pretende y corteja a sus candidatos. Espoleada por las encuestas y con la vista puesta en las municipales de 2027, la formación de ultraderecha independentista ha sumado a sus filas, en los últimos meses, a militantes y concejales del partido de Carles Puigdemont o situados en la órbita de la extinta Convergència. El trasvase, limitado en su extensión pero sostenido en el tiempo, permite a Aliança congregar candidatos a la alcaldía con cierta experiencia política y, al mismo tiempo, lanzar un mensaje amenazante a su rival más directo. Junts trata de mantener el ánimo mientras ve cómo, según las encuestas, pierde el paso frente a la pujanza del partido que dirige la carismática Sílvia Orriols.
La formación ultra se lanza a captar a cargos de la formación de Carles Puigdemont y presenta como candidatos a la alcaldía en las municipales de 2027

Aliança Catalana no quiere solamente a los votantes de Junts: ahora también pretende y corteja a sus candidatos. Espoleada por las encuestas y con la vista puesta en las municipales de 2027, la formación de ultraderecha independentista ha sumado a sus filas, en los últimos meses, a militantes y concejales del partido de Carles Puigdemont o situados en la órbita de la extinta Convergència. El trasvase, limitado en su extensión pero sostenido en el tiempo, permite a Aliança congregar candidatos a la alcaldía con cierta experiencia política y, al mismo tiempo, lanzar un mensaje amenazante a su rival más directo. Junts trata de mantener el ánimo mientras ve cómo, según las encuestas, pierde el paso frente a la pujanza del partido que dirige la carismática Sílvia Orriols.
El fichaje más sonado llegó esta semana en Cambrils (Tarragona), un municipio turístico de más de 37.000 habitantes. Enric Daza, concejal y portavoz de Junts, anunció que sería el candidato a la alcaldía por Aliança. Empresario de 49 años, casado y con tres hijos, defensor del “orden” y partidario de los inmigrantes “siempre y cuando vengan a trabajar”, Daza dio el paso tras meses de conversaciones con la formación ultranacionalista. Pero la idea de cambiar ya había germinado en él. “Mi voto particular, yo lo tenía claro desde hacía tiempo… Sílvia Orriols es la líder que necesitamos en Cataluña. Cuando ves a alguien que habla con esa fuerza, te contagias y te ilusionas”.
Daza y las otras dos concejales de Compromís per Cambrils —una agrupación independiente que se presentó en 2023 como marca local de Junts— negociaron, durante meses, para pasarse a Aliança, en un movimiento ya ensayado con éxito en otros municipios. Con maniobras como esas, la formación islamófoba ha multiplicado, de hecho y sin pasar por las urnas, su presencia en los plenos: si en las municipales de 2023 obtuvo ocho concejales (seis de ellos en Ripoll, donde Orriols es alcaldesa), ahora cuenta ya con 14. Al final, solo Daza, el portavoz, dio el paso a la derecha.
“No hay un único motivo. Pero Aliança es ahora la herramienta más fuerte para revertir soluciones enquistadas en Cambrils”, cuenta a este diario Daza, que lleva desde 2011 en política local. Llegó a ser concejal de Urbanismo, pero en 2023 el alcalde lo echó. Recaló, rebotado, en Junts, hasta que se vio cada vez más constreñido y desencantado. En la oposición, pudo desplegar un discurso “más libre” que llamó la atención. “La gente me decía que era un luchador, que tenía un perfil similar al de Orriols”. Como una ojeadora de futbolistas, Aurora Fornos, residente en Cambrils, se fijó en él. Y le llamó. “Me dijo que les gustaba y que querían que fuese candidato. Me lo han puesto todo fácil”, agrega Daza, hijo de una familia de “clase media” ligada al textil.
“Somos ‘headhunters”
Fornos, jurista y secretaria de política institucional de Aliança, está siendo una pieza clave en la captación de candidatos rivales, según fuentes del partido. El movimiento, en realidad, es de doble dirección. Hay juntaires que, por razones diversas, particulares, se acercan al nuevo proyecto. Y hay, también, una búsqueda activa que Aliança no niega. “Como toda empresa, también somos headhunters. Cuando tenemos una vacante y hay gente con talento, analizamos su perfil y, si nos gusta, lo vamos a buscar, como pasó con Enric”, cuenta Oriol Gès, secretario de organización de Aliança, uno de los encargados de armar las candidaturas para 2027.
Gès asegura que la búsqueda no es indiscriminada. Solo invitan a “las personas más ideológicamente cercanas” y a las que “no viven de la política”. El secretario asegura que, igual que en Cambrils, hay más conversaciones en marcha y que el trasvase se acentuará a medida que se acerquen las municipales y que Aliança revele sus candidaturas. “La gente de Junts está muy intranquila. Sabemos que mucha gente llamará a nuestra puerta”, avisa Gès. Añade que el partido estudia a fondo los perfiles para “evitar a los oportunistas” que ven cómo, en su opinión, “el barco de Junts, aunque sea parcialmente, se hunde”.
A la espera de las urnas, la batalla, propiciada por las encuestas, también es psicológica. La última del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat (el CIS catalán), de julio, sitúa a Aliança en tercera posición en unas hipotéticas elecciones al Parlament con entre 23 y 25 diputados (ahora tiene dos), lo que supondría dar el sorpasso a Junts, que según esa encuesta pasaría a la cuarta plaza con entre 16 y 18 escaños.
Junts se defiende poniendo en duda las predicciones, que intentan “imponer un relato”, según el secretario general, Jordi Turull. La estrategia inicial de ignorar a Aliança como “un fenómeno que parecía efímero, casi friqui”, recuerda un dirigente, ya no funciona. El globo no se desinfla pese a que este sábado Turull insistía, para animar a los suyos, en que se debe “persistir” porque “hay fogonazos que se los llevará el viento”. En seis años, los de Carles Puigdemont se han debatido entre el cordón sanitario frente a la “extrema derecha” y una cierta apertura, sobre todo para no ayudar a “victimizar” a Orriols y “vencerla en las urnas”, afirman fuentes del partido.
Un “imán” para políticos locales
El problema ya no es solo la previsible fuga de votantes —pescan en el mismo caladero—, sino el rosario de concejales que abandonan la nave, ante lo que Junts guarda silencio. El camino lo abrió Marina Quintana, que pasó de ser concejala de Junts en Roda de Ter (Barcelona) a sumarse al proyecto de Aliança. Más recientemente, ha sido Eric Esteban, número dos de Junts en Amposta (Tarragona). En una entrevista en la radio local, Esteban afirmó que ha cambiado de siglas “por convicción” y porque con Junts sentía que no avanzaba. “Intentabas aportar cosas nuevas y te decían que ibas pasado de vueltas”, cuenta, frente a la libertad que, dice, ha encontrado en Aliança. “Sílvia, que es una líder innata y honesta, me miró y me dijo: haz lo que tú creas”. Esteban será, también, candidato a alcalde.
Su caso coincide con el análisis de Xavier Torrens, profesor de Ciencia Política de la Universitat de Barcelona y autor de Salvar Catalunya (Pòrtic), que analiza el nacimiento y auge de Aliança. Torrens considera que hay cinco factores involucrados en la “dinámica de captación de candidatos”. Las dos primeras tienen que ver con el atractivo de un partido “en ascenso electoral rápido” que actúa como “imán”: al ser una formación “emergente”, ofrece una “mayor probabilidad de ser electo como candidato”. Para algunas personas, agrega, resulta atractivo ser “copartícipe de la tendencia mundial del nacionalpopulismo” que, en Europa, ha brindado líderes como Marine Le Pen, Giorgia Meloni o Geert Wilders. Torrens subraya también la labor de Oriol Gès como “cazatalentos de candidatos” y, en especial, “la atracción por el carisma” de Orriols.
Pero la captación de candidatos de otros partidos, en especial de Junts, también conlleva amenazas, apunta Torrens, como la llegada de “candidatos extravagantes o problemáticos” o el malestar de militantes de Aliança que pueden quedar “descontentos” al quedar relegados de las listas.
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