
Alistair Boxall (Wokingham, Reino Unido, 58 años) es químico y profesor de Ciencias Ambientales en la Universidad de York. En 2022 fue uno de los responsables del mayor estudio sobre la contaminación por fármacos realizado en ríos de todo el mundo. Boxall lidera ahora un nuevo proyecto de monitorización de 93 ríos en 31 países europeos. Entre ellos, el Manzanares, el Jarama, el Henares y el arroyo de Pantueña, todos ellos en Madrid, y el Zadorra y el Nervión, en Álava. Boxall ha estado en Vitoria colaborando con un grupo de investigación de la universidad pública vasca EHU, que se encarga de recabar las muestras de los ríos de la comunidad que se envían a los laboratorios de York.
Este experto lidera un estudio sobre la presencia de fármacos en 93 ríos de 31 países de Europa
Alistair Boxall (Wokingham, Reino Unido, 58 años) es químico y profesor de Ciencias Ambientales en la Universidad de York. En 2022 fue uno de los responsables del mayor estudio sobre la contaminación por fármacos realizado en ríos de todo el mundo. Boxall lidera ahora un nuevo proyecto de monitorización de 93 ríos en 31 países europeos. Entre ellos, el Manzanares, el Jarama, el Henares y el arroyo de Pantueña, todos ellos en Madrid, y el Zadorra y el Nervión, en Álava. Boxall ha estado en Vitoria colaborando con un grupo de investigación de la universidad pública vasca EHU, que se encarga de recabar las muestras de los ríos de la comunidad que se envían a los laboratorios de York.
Pregunta. ¿Qué han hallado en este nuevo estudio?
Respuesta. El principal resultado es que hemos encontrado una contaminación muy extendida de los ríos por fármacos y PFAS en toda Europa, incluso en zonas bastante remotas como los ríos de Islandia.
P. ¿Y en los de España?
R. Cuando observamos las concentraciones medias de fármacos en Europa, España aparece en una posición bastante alta. Está en segundo lugar, después de Rumanía. Cuando nos fijamos en España y, de hecho, también en el conjunto de Europa, el río Henares, en Alcalá de Henares, es uno de los lugares más contaminados del estudio. Creo que se debe a que esa zona tiene bastante industria. También fue el río con mayor riesgo farmacéutico, es decir, el que tenía los niveles de fármacos más inseguros de todo el estudio. Y eso se debió sobre todo a las altas concentraciones de antibióticos, muy altas en comparación con otros lugares. El río Nervión, en Amurrio, también tenía altas concentraciones de fármacos.
P. ¿Es preocupante la situación?
R. Sí. Uno de los problemas que tenemos es que en Europa la forma en que se regulan los químicos consiste en buscar menos de 50 sustancias en los ríos. Ese es el número de sustancias químicas que se monitorizan y que se comparan con lo que llamamos estándares de calidad. El problema es que, como sociedad, utilizamos unas 350.000 sustancias químicas, así que la regulación solo está mirando la punta del iceberg. Y estamos empezando a darnos cuenta de que hay muchos químicos que no se monitorizan ni están regulados y que probablemente están causando daños al medio ambiente y posiblemente también a la salud humana.
P. ¿Necesitamos una nueva regulación?
R. Posiblemente una nueva regulación, pero quizás necesitamos pensar con más cuidado en los tipos de químicos que regulamos y la forma en que los regulamos. La preocupación en torno a los medicamentos es que están diseñados para ser lo que denominamos biológicamente activos. Es decir, están diseñados para entrar en el cuerpo humano y producir un efecto. Ese es el efecto terapéutico. Ahora bien, el problema es que los receptores que existen en los humanos también están en organismos del medio ambiente. En peces, invertebrados y también en algas. Si estas sustancias químicas llegan al medio ambiente, es probable que estén causando algún tipo de efecto sobre la ecología del entorno.
P. ¿Qué efectos?
R. Creemos, basándonos en estudios de laboratorio, que los efectos que probablemente están provocando estas sustancias en los ríos incluyen alteraciones del comportamiento de organismos como los peces, efectos en la reproducción y quizás en el crecimiento. También nos preocupan moléculas como los antibióticos, que podrían estar favoreciendo la resistencia antimicrobiana. Eso hace que los antibióticos sean menos eficaces cuando los seres humanos contraen una infección. En 2019 se estimó que la resistencia antimicrobiana provocó 1,2 millones de muertes en todo el mundo y se prevé que esa cifra aumente. Y estamos empezando a constatar que el medio ambiente probablemente está jugando un papel en el desarrollo de esas resistencias. No explica todas esas muertes, pero probablemente contribuye a ellas.
P. ¿Qué medicamentos se han encontrado con mayor frecuencia en los ríos europeos en este último estudio?
R. Vemos una mezcla de sustancias. Por ejemplo, encontramos cafeína de forma muy generalizada. También cotinina, que es un producto degradado de la nicotina. Y, en cuanto a las moléculas que son fármacos, la metformina es el químico más abundante. Se utiliza para tratar la diabetes tipo 2 y su presencia refleja hasta qué punto está extendida esta enfermedad en la población, pero también las dosis elevadas que reciben los pacientes. Otra molécula que encontramos con frecuencia es la sulpirida, un fármaco antipsicótico. Y la carbamazepina, que se utiliza para tratar la epilepsia, entre otras dolencias.
P. Ha mencionado los PFAS, los llamados “químicos eternos”, tan difíciles de eliminar. ¿Qué dice el estudio?
R. Hemos detectado PFAS, como era de esperar, porque están en todas partes. Los encontramos en casi todas las muestras que analizamos. Las concentraciones en sí mismas son bastante bajas. Pero el problema es que los límites que se han propuesto para considerar seguros los PFAS también son muy bajos, así que nos encontramos ante una situación en la que bastantes ríos europeos presentan concentraciones de PFAS preocupantes.
P. ¿Cómo llegan los fármacos a los ríos?
R. La principal vía por parte de los humanos es que, cuando tomamos un medicamento, este entra en nuestro cuerpo y lo absorbemos, pero finalmente lo excretamos, sale en la orina, en las heces. Cuando vamos al baño, va al sistema de alcantarillado y, por lo general, acaba en el río más cercano. El problema es que las depuradoras no están diseñadas para eliminar los fármacos.
P. ¿Y cómo podemos proteger los ríos?
R. Hay varias cosas que podemos hacer. Podemos plantearnos cambiar los medicamentos que utilizamos. Por ejemplo, cuando sabemos que un medicamento supone un riesgo potencial para el medio ambiente, podríamos considerar el uso de un medicamento alternativo. También podríamos mejorar el tratamiento de las aguas residuales. Hay métodos que pueden aplicarse en las plantas de tratamiento y que permiten eliminar muchos de estos medicamentos. El problema es que cuesta bastante dinero. Y, a más largo plazo, creo que las propias empresas farmacéuticas podrían plantearse diseñar medicamentos menos perjudiciales para el medio ambiente. Medicamentos que sigan cumpliendo la función terapéutica que necesitan cumplir, pero que causen menos daño al medio ambiente.
P. Después de tantos años estudiando la contaminación química de los ríos, ¿hay algo que haya descubierto que le haya sorprendido o preocupado especialmente?
R. Sabemos que los ríos están ampliamente contaminados por sustancias químicas. Sabemos que muchas de esas sustancias se encuentran en niveles que probablemente están causando daños a los ríos. Lo que me sorprende, supongo, es que no hagamos nada al respecto. Es algo que sabemos desde hace mucho tiempo y las políticas y regulaciones parecen avanzar tan lentamente que nunca conseguimos solucionar el problema.
P. Está usted en Vitoria para trabajar con un grupo de investigación de la universidad EHU que ha monitorizado ríos en el estudio. Ellos son farmacéuticos. ¿Es algo generalizado en la profesión?
R. Creo queGorka y Unax [Gorka Orive y Unax Lertxundi, investigadores e impulsores de la farmacia sostenible] son bastante únicos. Hay farmacéuticos que están cada vez más interesados en el medio ambiente, pero sigue siendo una parte bastante pequeña del colectivo, y el trabajo que están haciendo en Vitoria es realmente puntero a nivel mundial desde la perspectiva farmacéutica. Necesitamos más de eso. Necesitamos involucrar a los farmacéuticos, a los médicos, y hacer que sean conscientes de la relación entre los productos que les dan a los pacientes y el medio natural. Y tenemos que trabajar juntos si queremos resolver el problema.
Feed MRSS-S Noticias
