
El embarazo de Silvia se complicó desde el principio. Cuando llegó la vigésima semana —el quinto mes—, se hizo evidente que aquella gestación era “inviable”, según sus informes médicos a los que ha tenido acceso este periódico. El bebé sumaba una serie de malformaciones que la obligaban a abortar. Pero se negaron a hacerlo en el Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid, ciudad cuyos centros públicos no ofrecen esta prestación.
Una paciente de Valladolid relata cómo, pese a que su gestación era “inviable”, tuvo que irse a otra provincia para que su vida no corriera riesgo 
El embarazo de Silvia se complicó desde el principio. Cuando llegó la vigésima semana —el quinto mes—, se hizo evidente que aquella gestación era “inviable”, según sus informes médicos a los que ha tenido acceso este periódico. El bebé sumaba una serie de malformaciones que la obligaban a abortar. Pero se negaron a hacerlo en el Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid, ciudad cuyos centros públicos no ofrecen esta prestación.
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