El negro sigue dominando el paisaje en Les Gavarres. El olor a quemado y los troncos carbonizados son continuos durante kilómetros a ambos lados de la carretera de la Ganga, donde el pasado 3 de julio comenzó el incendio que afectó 2.200 hectáreas, la mayoría de zona forestal, y a una veintena de viviendas. Hoy el bosque ya ha empezado a reconstruirse. La recuperación no será inmediata ni uniforme, pero sí inevitable. “La próxima primavera ya veremos hojas en muchos de estos árboles”, resume Quim Gubau, gerente y máximo responsable técnico del Consorcio de Les Gavarres.
Los primeros brotes asoman entre los troncos calcinados de las 2.200 hectáreas arrasadas por el fuego
El negro sigue dominando el paisaje en Les Gavarres. El olor a quemado y los troncos carbonizados son continuos durante kilómetros a ambos lados de la carretera de la Ganga, donde el pasado 3 de julio comenzó el incendio que afectó 2.200 hectáreas, la mayoría de zona forestal, y a una veintena de viviendas. Hoy el bosque ya ha empezado a reconstruirse. La recuperación no será inmediata ni uniforme, pero sí inevitable. “La próxima primavera ya veremos hojas en muchos de estos árboles”, resume Quim Gubau, gerente y máximo responsable técnico del Consorcio de Les Gavarres.
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