“Hijo de puta”. La frase sale de la boca de Isabel Díaz Ayuso en 2023. Está en el Congreso de los Diputados. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acaba de mentar desde el atril un “probable caso de corrupción” que afectaría a la presidenta, en referencia a que su hermano cobrara una comisión de una empresa contratada por Madrid (la Fiscalía no vio delito alguno). La baronesa, presente en la tribuna de invitados, se revuelve provocando un escándalo que redirige con una frase que hace fortuna entre los votantes de derechas: asegura que lo que ha dicho es “me gusta la fruta”. Casi tres años después, Díaz Ayuso se encuentra en otra situación incómoda. Ni ella ni nadie en su gobierno han logrado explicar la adquisición de un ático de más de 6 millones de euros por parte de una empresa pública (Planifica Madrid). Y el lunes, tras ver cómo el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, se remitía a nuevas explicaciones del Ejecutivo madrileño, la baronesa intentó cerrar la polémica con otra frase con potencial de eslogan: “Está a la venta, chao pescao”. Unas palabras cargadas de peligro, según tres analistas.
Tres expertos en comunicación política analizan la frase de la presidenta de Madrid, en la que ven una respuesta al ruido interno del PP
“Hijo de puta”. La frase sale de la boca de Isabel Díaz Ayuso en 2023. Está en el Congreso de los Diputados. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acaba de mentar desde el atril un “probable caso de corrupción” que afectaría a la presidenta, en referencia a que su hermano cobrara una comisión de una empresa contratada por Madrid (la Fiscalía no vio delito alguno). La baronesa, presente en la tribuna de invitados, se revuelve provocando un escándalo que redirige con una frase que hace fortuna entre los votantes de derechas: asegura que lo que ha dicho es “me gusta la fruta”. Casi tres años después, Díaz Ayuso se encuentra en otra situación incómoda. Ni ella ni nadie en su gobierno han logrado explicar la adquisición de un ático de más de 6 millones de euros por parte de una empresa pública (Planifica Madrid). Y el lunes, tras ver cómo el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, se remitía a nuevas explicaciones del Ejecutivo madrileño, la baronesa intentó cerrar la polémica con otra frase con potencial de eslogan: “Está a la venta, chao pescao”. Unas palabras cargadas de peligro, según tres analistas.
“El “chao pescao” puede ser un bumerán contra ella», sostiene Antoni Gutiérrez-Rubí, asesor de comunicación política. “Es muy probable que esta sea una frase encaminada a cortar y cerrar el tema, no solo frente a los medios de comunicación, sino también frente a cualquier otro actor político, incluido su propio partido”, argumenta en referencia al ruido interno en el PP, donde hay malestar por el daño que este asunto está provocando a la marca del partido. “Es una frase que tiene vida por sí misma y que se puede usar en otro contexto, como por ejemplo en el de la continuidad o no como presidenta de la Comunidad de Madrid”, añade. “Como toda frase ambivalente, depende de cómo se use y cuándo se use. También puede usarla Isabel Díaz Ayuso para decirle “Chao pescao” al presidente del Gobierno español. Es un bumerán de ida y vuelta».
Un sector minoritario del PP de Madrid, que reúne a los perjudicados por el ascenso de la líder, o a quienes añoran otro estilo y otras formas, está asombrado por la compra del ático y la gestión de la crisis reputacional consecuente: “Es una pillada atómica”. Este grupo leyó con lupa la entrevista en Europa Press de Núñez Feijóo, y esta frase: “Patrimonio de Madrid deberá explicar por qué compró un local que no se puede destinar a oficina”.
Por eso Imma Aguilar, analista con experiencia en la primera línea política, coincide con Gutiérrez-Rubí en el doble filo del chascarrillo con el que Díaz Ayuso ha acaparado titulares.
“Es casi como una respuesta enfadada e indirecta para Alberto Núñez Feijóo, que acababa de afirmar el día antes lo de que la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid tenía que explicar por qué compró el ático”, recuerda sobre la intervención del líder nacional. “El mayor error de esta frase es confundir cerrar una respuesta con cerrar una crisis”, advierte. “Lo que le da a la oposición es leña, leña para intentar darle más potencia al conflicto con respecto a la gestión del ático”, sostiene. Y alerta: “Es una frase muy icónica, y se puede jugar muchísimo con ella. La jugada puede ser tácticamente eficaz, pero estratégicamente peligrosa”.

El analista Jordi Sarrión-Carbonell también considera que la frase no iba dirigida solo al público en general, sino en particular al PP. “Una de las funciones de esta estrategia es precisamente cerrar filas dentro de los suyos ahora que vuelve la actividad política después del verano”, explica. “En el corto plazo, es una victoria”, recalca. “Ha conseguido algo muy importante en comunicación de crisis: cambiar el tema de conversación”, remarca. “El problema es que puede convertirse en una victoria de la oposición a medio y largo plazo. Ayuso ha creado un concepto que la oposición puede apropiarse con enorme facilidad. Y lo ha hecho cuando la crisis ni mucho menos está cerrada”.
Por ahora, eso es precisamente lo que ha ocurrido. Apenas habían pasado unos minutos de que Ayuso hubiera pronunciado la frase “chao pescao” cuando ya las redes sociales hervían de mensajes, fotografías, montajes y memes dañinos para sus intereses.
Los hubo de sus rivales directos. Por ejemplo, Más Madrid publicó un mensaje en X, antes conocido como Twitter, con la imagen de la presidenta, la frase y las siglas del partido. Su líder, Mónica García, que también es ministra de Sanidad, intentó resignificar la frase para utilizarla en contra de la presidenta de la Comunidad de Madrid.
“El problema de decir ‘chao pescao’ cuando te pillan con un ático de 6 millones de dinero público es que luego llega el juez y el pescao sigue ahí“, escribió en sus redes sociales la líder del partido regionalista.
La misma estrategia siguió el secretario general del PSOE en Madrid, Óscar López. “Más que chao pescao es que te han pescao”, publicó en X el también ministro del Gobierno de España.
Su compañero en el Ejecutivo central, Óscar Puente, titular de Transportes, también comentó la polémica: » ¡Ay señor! Chao, Pescao«.
Nadie conoce el futuro, y si la frase quedará en la papelera de la historia, o enganchará como la de “me gusta la fruta”. Lo que es difícil es que Ayuso emplee su nuevo juego de palabras con Feijóo como hizo con el anterior: en unas Navidades, le regaló una cesta llena de fruta al líder del PP, y no hizo falta que nadie explicara qué mensaje encerraba aquella imagen. Ahora, el pescao nada solo.
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