Las dos grandes eléctricas españolas, Iberdrola y Endesa, han aprovechado el marco del ‘VIII Congreso Aelec’ para reivindicar una mejor fiscalidad con el objetivo de avanzar en la electrificación. Lo hacen, además, en un contexto donde el Gobierno acaba de ampliar las ayudas –vía impuestos– a los carburantes, y ahora también ofrece beneficios a la tarifa regulada del gas . Todo eso provoca según ellos, y así lo transmiten, un agravio entre diferentes tecnologías.El mensaje y el escenario no son casuales. El cónclave patronal supone desde hace años una especie de inicio de curso donde exponen su hoja de ruta de forma pública. Iberdrola y Endesa han hecho una apuesta millonaria enfocada al desarrollo del sector eléctrico, principalmente en el negocio de las infraestructuras y las redes. Esta estrategia requiere, por tanto, que la llamada electrificación se acelere lo máximo posible para que dicha inversión tenga sentido.Con este telón de fondo y con Aelec como patronal representante han querido lanzar una serie de dardos sobre los otros dos grandes negocios del entramado energético: el del petróleo –y sus derivados– y el del gas.La presidenta de Aelec, Marina Serrano, ha sido este jueves muy contundente sobre esa situación de agravio que existe en estos momentos. Desde la asociación señalan la existencia de una desventaja fiscal de la electricidad frente a combustibles fósiles a tenor de las últimas medidas que se han tomado .Denuncian que se trata de una incoherencia mantener señales fiscales que hacen más atractivo seguir consumiendo petróleo y gas –recursos fósiles importados– en lugar de incentivar la electricidad producida con fuentes renovables autóctonas. Además, esta situación coincide en el tiempo con los mensajes trasladados por Bruselas que sugieren a los Estados miembro no dar apoyos, precisamente, a las tecnologías contaminantes con el objetivo de recortar su consumo.Guerra de sectoresEn este contexto, la propia Serrano avanzó en un encuentro con la prensa en el marco del congreso que las grandes eléctricas están trabajando en elaborar unas serie de propuestas fiscales que plantearán a los grupos políticos. No obstante, no quiso precisar ningún tipo de medida concreta, aunque el escenario base atacaría tanto al negocio en su conjunto como a la factura, es decir, a lo que tiene que ver con los consumidores. Desde Aelec no entienden que la factura de la electricidad siga incorporando costes y figuras fiscales que no soportan de la misma manera otras fuentes de energía, penalizando al consumidor o a la industria que quiere electrificarse.Sobre esta cuestión industrial, no obstante, hay un debate que abre más frentes a esta guerra. Tal y como publicó ABC esta semana tras conocerse el contenido de las ayudas, los grandes sectores productivos han echado en falta algún tipo de plan directo que ataje el problema de los costes eléctricos.El propio sector eléctrico lleva años planteando alternativas a la industria como las contrataciones a largo plazo y no depender del mercado diario que puede quedar expuesto, como se ha visto este año, a vaivenes internacionales que distorsionan los precios.Durante la celebración del congreso, el CEO de Iberdrola España, Mario Ruiz-Tagle, reclamó un esfuerzo a nivel de país para aliviar la presión fiscal sobre la electricidad, señalando que la mejor vía para acelerar la transición pasa por un marco normativo que permita «transitar más y gravar menos».El directivo recordó que la industria soporta actualmente una carga tributaria superior a la que se da en Europa, por lo que ha abogado por promover los contratos de compraventa de energía a largo plazo (PPA) como la herramienta idónea para desvincular definitivamente a las empresas de la volatilidad del mercado del gas. Sin embargo, las grandes empresas productoras prefieren apostar por acudir al mercado diario puesto que en muchas fases del año sus costes son mejores que los compromisos durante años.Las grandes eléctricas quieren utilizar esta situación, y creen que se debe tratar la fiscalidad como otra política energética. Remarcan que las cuestiones impositivas influyen directamente en las decisiones de consumidores e industrias. Por ello, se reclama un marco fiscal coherente, que favorezca la electrificación a largo plazo en vez de parches coyunturales o medidas que envíen señales contradictorias.Hasta ahora han conseguido algunas pequeñas victorias. El Gobierno ha legislado para la retirada progresiva del impuesto a la generación eléctrica, pero todavía quedan cuestiones pendientes. Entre ellas, la fiscalidad de las centrales nucleares es un caballo de batalla con el que Iberdrola y Endesa llevan lidiando desde hace años y, por el momento, no han conseguido muchos avances. Las dos grandes eléctricas españolas, Iberdrola y Endesa, han aprovechado el marco del ‘VIII Congreso Aelec’ para reivindicar una mejor fiscalidad con el objetivo de avanzar en la electrificación. Lo hacen, además, en un contexto donde el Gobierno acaba de ampliar las ayudas –vía impuestos– a los carburantes, y ahora también ofrece beneficios a la tarifa regulada del gas . Todo eso provoca según ellos, y así lo transmiten, un agravio entre diferentes tecnologías.El mensaje y el escenario no son casuales. El cónclave patronal supone desde hace años una especie de inicio de curso donde exponen su hoja de ruta de forma pública. Iberdrola y Endesa han hecho una apuesta millonaria enfocada al desarrollo del sector eléctrico, principalmente en el negocio de las infraestructuras y las redes. Esta estrategia requiere, por tanto, que la llamada electrificación se acelere lo máximo posible para que dicha inversión tenga sentido.Con este telón de fondo y con Aelec como patronal representante han querido lanzar una serie de dardos sobre los otros dos grandes negocios del entramado energético: el del petróleo –y sus derivados– y el del gas.La presidenta de Aelec, Marina Serrano, ha sido este jueves muy contundente sobre esa situación de agravio que existe en estos momentos. Desde la asociación señalan la existencia de una desventaja fiscal de la electricidad frente a combustibles fósiles a tenor de las últimas medidas que se han tomado .Denuncian que se trata de una incoherencia mantener señales fiscales que hacen más atractivo seguir consumiendo petróleo y gas –recursos fósiles importados– en lugar de incentivar la electricidad producida con fuentes renovables autóctonas. Además, esta situación coincide en el tiempo con los mensajes trasladados por Bruselas que sugieren a los Estados miembro no dar apoyos, precisamente, a las tecnologías contaminantes con el objetivo de recortar su consumo.Guerra de sectoresEn este contexto, la propia Serrano avanzó en un encuentro con la prensa en el marco del congreso que las grandes eléctricas están trabajando en elaborar unas serie de propuestas fiscales que plantearán a los grupos políticos. No obstante, no quiso precisar ningún tipo de medida concreta, aunque el escenario base atacaría tanto al negocio en su conjunto como a la factura, es decir, a lo que tiene que ver con los consumidores. Desde Aelec no entienden que la factura de la electricidad siga incorporando costes y figuras fiscales que no soportan de la misma manera otras fuentes de energía, penalizando al consumidor o a la industria que quiere electrificarse.Sobre esta cuestión industrial, no obstante, hay un debate que abre más frentes a esta guerra. Tal y como publicó ABC esta semana tras conocerse el contenido de las ayudas, los grandes sectores productivos han echado en falta algún tipo de plan directo que ataje el problema de los costes eléctricos.El propio sector eléctrico lleva años planteando alternativas a la industria como las contrataciones a largo plazo y no depender del mercado diario que puede quedar expuesto, como se ha visto este año, a vaivenes internacionales que distorsionan los precios.Durante la celebración del congreso, el CEO de Iberdrola España, Mario Ruiz-Tagle, reclamó un esfuerzo a nivel de país para aliviar la presión fiscal sobre la electricidad, señalando que la mejor vía para acelerar la transición pasa por un marco normativo que permita «transitar más y gravar menos».El directivo recordó que la industria soporta actualmente una carga tributaria superior a la que se da en Europa, por lo que ha abogado por promover los contratos de compraventa de energía a largo plazo (PPA) como la herramienta idónea para desvincular definitivamente a las empresas de la volatilidad del mercado del gas. Sin embargo, las grandes empresas productoras prefieren apostar por acudir al mercado diario puesto que en muchas fases del año sus costes son mejores que los compromisos durante años.Las grandes eléctricas quieren utilizar esta situación, y creen que se debe tratar la fiscalidad como otra política energética. Remarcan que las cuestiones impositivas influyen directamente en las decisiones de consumidores e industrias. Por ello, se reclama un marco fiscal coherente, que favorezca la electrificación a largo plazo en vez de parches coyunturales o medidas que envíen señales contradictorias.Hasta ahora han conseguido algunas pequeñas victorias. El Gobierno ha legislado para la retirada progresiva del impuesto a la generación eléctrica, pero todavía quedan cuestiones pendientes. Entre ellas, la fiscalidad de las centrales nucleares es un caballo de batalla con el que Iberdrola y Endesa llevan lidiando desde hace años y, por el momento, no han conseguido muchos avances.
Las dos grandes eléctricas españolas, Iberdrola y Endesa, han aprovechado el marco del ‘VIII Congreso Aelec’ para reivindicar una mejor fiscalidad con el objetivo de avanzar en la electrificación. Lo hacen, además, en un contexto donde el Gobierno acaba de ampliar las ayudas –vía impuestos– … a los carburantes, y ahora también ofrece beneficios a la tarifa regulada del gas. Todo eso provoca según ellos, y así lo transmiten, un agravio entre diferentes tecnologías.
El mensaje y el escenario no son casuales. El cónclave patronal supone desde hace años una especie de inicio de curso donde exponen su hoja de ruta de forma pública. Iberdrola y Endesa han hecho una apuesta millonaria enfocada al desarrollo del sector eléctrico, principalmente en el negocio de las infraestructuras y las redes. Esta estrategia requiere, por tanto, que la llamada electrificación se acelere lo máximo posible para que dicha inversión tenga sentido.
Con este telón de fondo y con Aelec como patronal representante han querido lanzar una serie de dardos sobre los otros dos grandes negocios del entramado energético: el del petróleo –y sus derivados– y el del gas.
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La presidenta de Aelec, Marina Serrano, ha sido este jueves muy contundente sobre esa situación de agravio que existe en estos momentos. Desde la asociación señalan la existencia de una desventaja fiscal de la electricidad frente a combustibles fósiles a tenor de las últimas medidas que se han tomado.
Denuncian que se trata de una incoherencia mantener señales fiscales que hacen más atractivo seguir consumiendo petróleo y gas –recursos fósiles importados– en lugar de incentivar la electricidad producida con fuentes renovables autóctonas. Además, esta situación coincide en el tiempo con los mensajes trasladados por Bruselas que sugieren a los Estados miembro no dar apoyos, precisamente, a las tecnologías contaminantes con el objetivo de recortar su consumo.
Guerra de sectores
En este contexto, la propia Serrano avanzó en un encuentro con la prensa en el marco del congreso que las grandes eléctricas están trabajando en elaborar unas serie de propuestas fiscales que plantearán a los grupos políticos. No obstante, no quiso precisar ningún tipo de medida concreta, aunque el escenario base atacaría tanto al negocio en su conjunto como a la factura, es decir, a lo que tiene que ver con los consumidores.
Desde Aelec no entienden que la factura de la electricidad siga incorporando costes y figuras fiscales que no soportan de la misma manera otras fuentes de energía, penalizando al consumidor o a la industria que quiere electrificarse.
Sobre esta cuestión industrial, no obstante, hay un debate que abre más frentes a esta guerra. Tal y como publicó ABC esta semana tras conocerse el contenido de las ayudas, los grandes sectores productivos han echado en falta algún tipo de plan directo que ataje el problema de los costes eléctricos.
El propio sector eléctrico lleva años planteando alternativas a la industria como las contrataciones a largo plazo y no depender del mercado diario que puede quedar expuesto, como se ha visto este año, a vaivenes internacionales que distorsionan los precios.
Durante la celebración del congreso, el CEO de Iberdrola España, Mario Ruiz-Tagle, reclamó un esfuerzo a nivel de país para aliviar la presión fiscal sobre la electricidad, señalando que la mejor vía para acelerar la transición pasa por un marco normativo que permita «transitar más y gravar menos».
El directivo recordó que la industria soporta actualmente una carga tributaria superior a la que se da en Europa, por lo que ha abogado por promover los contratos de compraventa de energía a largo plazo (PPA) como la herramienta idónea para desvincular definitivamente a las empresas de la volatilidad del mercado del gas. Sin embargo, las grandes empresas productoras prefieren apostar por acudir al mercado diario puesto que en muchas fases del año sus costes son mejores que los compromisos durante años.
Las grandes eléctricas quieren utilizar esta situación, y creen que se debe tratar la fiscalidad como otra política energética. Remarcan que las cuestiones impositivas influyen directamente en las decisiones de consumidores e industrias. Por ello, se reclama un marco fiscal coherente, que favorezca la electrificación a largo plazo en vez de parches coyunturales o medidas que envíen señales contradictorias.
Hasta ahora han conseguido algunas pequeñas victorias. El Gobierno ha legislado para la retirada progresiva del impuesto a la generación eléctrica, pero todavía quedan cuestiones pendientes. Entre ellas, la fiscalidad de las centrales nucleares es un caballo de batalla con el que Iberdrola y Endesa llevan lidiando desde hace años y, por el momento, no han conseguido muchos avances.
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