
El fallecimiento de Julián García Vargas hace que España sea hoy un poco más pobre que ayer, pues ha perdido a un gran hombre. Si pudiera leer estas líneas me habría dicho que exageraba, que hablara de otra cosa, pero no es así. Su vida, en gran medida dedicada al servicio de España y a los demás, fue un gran ejemplo para todos.
Estuvo en la primera línea de lo que entre todos hemos conseguido: la esperanza de vida en España es una de las más elevadas del planeta
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Estuvo en la primera línea de lo que entre todos hemos conseguido: la esperanza de vida en España es una de las más elevadas del planeta
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El fallecimiento de Julián García Vargas hace que España sea hoy un poco más pobre que ayer, pues ha perdido a un gran hombre. Si pudiera leer estas líneas me habría dicho que exageraba, que hablara de otra cosa, pero no es así. Su vida, en gran medida dedicada al servicio de España y a los demás, fue un gran ejemplo para todos.
Desempeñó funciones de la mayor transcendencia como ministro de Sanidad y de Defensa. Las reformas que introdujo en la Sanidad española se inspiraron parcialmente en el Informe Abril, así llamado por el nombre de su autor, Fernando Abril Martorell, en cuyo haber figura haber sido vicepresidente del Gobierno. Cuando el informe fue entregado, en un primer momento el ministro que lo había encargado prefirió demorar su aplicación por las dificultades políticas que podría provocar. Se proponían muchos cambios en un país en el que resulta arriesgado reformar cualquier institución y romper con las rutinas consolidadas por el paso del tiempo. Julián García Vargas se atrevió con ellas, gracias a lo cual nuestra sanidad dio un gran paso adelante en los nuevos tiempos que la democracia hizo posible. Estuvo en la primera línea de lo que entre todos hemos conseguido y de lo podemos sentirnos orgullosos: la esperanza de vida en España es una de las más elevadas del planeta.
En el Ministerio de Defensa, además de la modernización de los equipamientos militares, redistribuyó la localización de los efectivos desplegados por el régimen anterior, dominada más por la lógica de la represión que por la de la defensa de nuestras fronteras. Fuera de España era frecuente referirse a nosotros como un país ocupado por su propio ejército. Afortunadamente las cosas han cambiado sustancialmente: nuestras tropas desplegadas ahora en el marco de la OTAN contribuyen con su esfuerzo tanto a nuestra propia seguridad como a la de nuestro Continente.
Julián García Vargas fue un gran reformador que deja una huella profunda tras su paso. Quienes tuvimos la fortuna de disfrutar de su amistad podemos sentirnos orgullosos de haber compartido una parte de nuestro tiempo con un gran hombre que ha dejado un legado importante para la posteridad.
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