El acuerdo político por la vivienda permanece aguardando en el rellano. Junts per Catalunya ha avanzado que no le convence el contenido de los dos reales decretos aprobados el martes por el Consejo de Ministros. Su voto en contra no es definitivo, pero la negociación se ha enmarañado. Junts alega que, con el redactado actual, no se veta la compra de pisos a los fondos buitres ―“clarísimamente no”, dicen desde el partido independentista― y además se pisa una gruesa línea roja para los postulados de la formación: los pequeños propietarios quedan desprotegidos. El resultado es que siguen sin estar asegurados los apoyos suficientes para ratificar en el Congreso este viernes los decretos que supuestamente deben corregir anomalías en un mercado inmobiliario de precios disparados y, de paso, ayudar a rebajar la ola de indignación ciudadana que ha propiciado el caso de Maricarmen Abascal. Junts asegura sentir “decepción” y guarda distancias con el Gobierno, ante una votación cuatro días antes de que la ley de amnistía tenga la luz verde definitiva y abra la puerta al regreso de Carles Puigdemont.
El partido debate su posición en la votación del viernes entre la presión de la calle y su ADN reacio a limitar el mercado inmobiliario
El acuerdo político por la vivienda permanece aguardando en el rellano. Junts per Catalunya ha avanzado que no le convence el contenido de los dos reales decretos aprobados el martes por el Consejo de Ministros. Su voto en contra no es definitivo, pero la negociación se ha enmarañado. Junts alega que, con el redactado actual, no se veta la compra de pisos a los fondos buitres ―“clarísimamente no”, dicen desde el partido independentista― y además se pisa una gruesa línea roja para los postulados de la formación: los pequeños propietarios quedan desprotegidos. El resultado es que siguen sin estar asegurados los apoyos suficientes para ratificar en el Congreso este viernes los decretos que supuestamente deben corregir anomalías en un mercado inmobiliario de precios disparados y, de paso, ayudar a rebajar la ola de indignación ciudadana que ha propiciado el caso de Maricarmen Abascal. Junts asegura sentir “decepción” y guarda distancias con el Gobierno, ante una votación cuatro días antes de que la ley de amnistía tenga la luz verde definitiva y abra la puerta al regreso de Carles Puigdemont.
JuntsxCat se ha pasado meses asegurando que las negociaciones con el Gobierno estaban totalmente rotas y, cuando el presidente Pedro Sánchez divisa un abismo en caso de no desbloquear los decretos sobre vivienda, el grupo de diputados que comanda Miriam Nogueras aparece con una cuerda en la mano. La portavoz de Junts dice que exigen “honestidad, rigor y solvencia” para validar los decretos del Gobierno. Y hay un punto que incomoda enormemente a la formación heredera de Convergència: “Con el redactado actual, el inquilino podría tener derecho a comprar un piso antes de que el propietario lo pueda dejar en herencia a su hijo”, informan fuentes del partido.
Junts trata de navegar entre dos aguas. De un lado, desde el propio partido se manifiesta que “la crisis de la vivienda es muy grave, hay mucha gente que sufre”, y del otro se tiene en cuenta que una parte de su electorado es reacia a poner restricciones en el mercado inmobiliario. Marta Madrenas, una de las diputadas del grupo de Junts, fue durante siete años presidenta del colegio de agentes de la propiedad inmobiliaria en Girona.
El sentimiento en Junts es que el Gobierno ha preferido contentar a aliados como Podemos y ERC antes que atender sus peticiones, que siempre tuvieron una directriz clara: la protección del pequeño propietario. Abona la idea de que hay que cortar las alas a los fondos buitres, pero insiste en que hay que diferenciar el tipo de casero y no se puede penalizar a las familias que tienen un ingreso extra gracias a los pisos que pueden tener alquilados.
“El Gobierno está siempre más pendiente de los equilibrios políticos que de resolver los problemas”, sostienen fuentes de Junts. El partido asume que la de este viernes no es una decisión cualquiera, y se da por sentado que contravenir los planes del Gobierno puede acarrear consecuencias sin vuelta atrás, y más en un momento en que los focos sobre el problema de la vivienda alumbran con especial intensidad. El desahucio de Maricarmen Abascal sucedió en el madrileño barrio del Retiro, pero el asunto tiene una dimensión transversal. En Barcelona ya ha aflorado una incipiente acampada de protesta en la plaza Cataluña y hubo una manifestación el lunes, durante una visita de Pedro Sánchez a la ciudad.
El pasado mes de enero, y después de que Junts votara, con el PP y Vox, en contra de una moratoria de los desahucios y una regulación del precio de los alquileres, centenares de personas se concentraron en una protesta frente a la sede del partido.
El Sindicato de Inquilinas se ha posicionado a favor de que los partidos políticos faciliten la aprobación de los decretos, en la votación que está prevista este viernes en el Congreso.
Una votación que Junts afronta con la cabeza puesta en lo que acontezca la semana próxima, cuando puede quedar definitivamente desbloqueada la amnistía. La mayoría progresista del Tribunal Constitucional ya ha avanzado que el martes tiene intención de avalar el carpetazo judicial a las causas derivadas del procés, lo que provocará un efecto escoba sobre todos los encausados, incluso aquellos que se marcharon de España para no ser detenidos, caso de Carles Puigdemont y los exconsejeros Toni Comín y Lluís Puig.
Junts evita hablar de planes, pero una vez tenga notificado el aval del TC a la amnistía, el regreso de Puigdemont puede producirse más pronto que tarde. El calendario ha hecho coincidir en el tiempo el desenlace de la situación judicial del expresident, “el exilio”, dicen en Junts, con una votación sobre vivienda que es crucial para el Gobierno que aprobó la amnistía.
El propio Puigdemont, que este miércoles recibió en su residencia de Waterloo (Bélgica) al secretario general de Bildu, Arnaldo Otegi, ha criticado públicamente que el debate de la vivienda echa en falta abordar soluciones reales, y sobran “políticos reconvertidos en influencers”.
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