La expectación es máxima en Barcelona y el sector del arte para descubrir los pasos de Valentín Roma como director del Macba, un puesto para el que fue nombrado el pasado junio en sustitución de Elvira Dyangani Ose. Fue hace justo un mes cuando se presentó por primera vez ante la prensa para revelar las líneas principales de su mandato, para el que espera recuperar público y replantear la colección. En ese momento todavía no desveló la programación con la que trabaja, pero ha avanzado a este diario una de las importantes exposiciones que llevará a cabo en 2030, justo cuando se cumplirán 50 años del proyecto Del Liceu al Seminari, el plan con el que Narcís Serra, alcalde de Barcelona entre 1979 y 1982, prendió la mecha de la transformación cultural del Raval, que continuó Pasqual Maragall con el impulso económico de las Olimpiadas de 1992. Con una investigación analítica, un grupo de comisarios revisitará esa iniciativa que transformó el Raval y Barcelona.
La primera muestra que se conoce de Valentín Roma está prevista para 2030, cuando se cumplirán 50 años del proyecto
La expectación es máxima en Barcelona y el sector del arte para descubrir los pasos de Valentín Roma como director del Macba, un puesto para el que fue nombrado el pasado junio en sustitución de Elvira Dyangani Ose. Fue hace justo un mes cuando se presentó por primera vez ante la prensa para revelar las líneas principales de su mandato, para el que espera recuperar público y replantear la colección. En ese momento todavía no desveló la programación con la que trabaja, pero ha avanzado a este diario una de las importantes exposiciones que llevará a cabo en 2030, justo cuando se cumplirán 50 años del proyecto Del Liceu al Seminari, el plan con el que Narcís Serra, alcalde de Barcelona entre 1979 y 1982, prendió la mecha de la transformación cultural del Raval, que continuó Pasqual Maragall con el impulso económico de las Olimpiadas de 1992. Con una investigación analítica, un grupo de comisarios revisitará esa iniciativa que transformó el Raval y Barcelona.
Valentín Roma mirará al pasado para descifrar los usos que debe tener una institución cultural de arte contemporáneo y pensar qué representa un museo para la ciudad y sus habitantes. “La institución de los 2000 es diferente que la institución de 2030”, esgrime para presentar una de las grandes exposiciones que prepara: analizar críticamente el plan Del Liceu al Seminari que encargó Narcís Serra en 1980 a Òscar Tusquets y Lluís Clotet. Consistía inicialmente en un estudio sobre las posibilidades que el Convent dels Àngels, la Casa de la Caritat y la Casa de Misericòrdia ofrecían para acoger nuevos usos que revitalizasen esa parte del Raval, que Clotet conocía bien porque nació allí, pero acabó abarcando más espacios.
En la página web de Tusquets puede encontrarse material de aquel proyecto conjunto, que el arquitecto resume como “un ejercicio de cirugía, de microurbanismo, que permitía aprovechar las áreas no construidas —o a derribar por insalubres— para crear, respetando la trama y escala urbana, nuevos espacios públicos que esponjasen y dieran nueva vida al barrio del Raval”. A la vez, añade que parte de la propuesta se llevó a cabo, pero otra “desgraciadamente” no, como la idea de recular la Boquería hacia la plaza de la Gardunya para crear una plaza junto a La Rambla. Viendo ahora la situación del mercado, cabe preguntarse si se hubiera turistificado igual.

La exposición “intentará reconstruir y documentar el encaje, el marco, las vicisitudes, los agentes y los resultados de aquel plan” del primer ayuntamiento democrático de Barcelona. El Macba se puso en el centro de ese proyecto “que se revisitará para conocer qué ha sido de esa idea de ciudad y comprobar si se pueden cambiar las realidades sociales”, argumenta Roma, que durante su mandato está previsto que inaugure la ampliación del museo que está en marcha en la plaza dels Àngels.
Aunque todavía está por definir, el director del Macba sí que avanza que va a ser una muestra con un comisariado coral para el cual designará un equipo de profesionales de diferentes ámbitos, como arquitectos, antropólogos, historiadores o fotógrafos. Este proyecto formó parte de un plan más ambicioso para transformar la ciudad, que en el Raval se centró en la cultura, en Montjuïc en el deporte y en Poblenou en el ocio, recuerda Roma sobre aquella época de euforia transformadora, que también ha explorado en la ficción en su libro El capitalista simbólico.
“Los materiales eran alucinantes, hacían unos dibujos”, exclama el director para contar que será una exposición con muchos documentos que dan cuenta de cómo se trabajaba en arquitectura y urbanismo hace cinco décadas. “Será un viaje de como Barcelona se transformó en otra ciudad en muy poco tiempo”, gracias a la palanca económica que supuso la celebración de unas olimpiadas. Precisamente, el pasado sábado se cumplieron cuarenta años de aquél histórico anuncio de que Barcelona era la ciudad escogida para los juegos de 1992.

Según el director del Macba, la exposición tiene que servir para ver de dónde venimos y analizar la relación de la ciudad con el Macba, que implica otras cuestiones. “El Macba es un museo crucial en esta ciudad”, quien también defiende que es hora de hablar del derecho a la ciudad, aquella idea que defendía Henri Lefebvre en el libro Le droit à la ville (1968), un concepto que el filósofo acunó para defender el derecho de los ciudadanos a su metrópoli frente a los efectos negativos de la economía capitalista en los núcleos urbanos. Una proclama que tiene más sentido que nunca ante el avance imparable de la explotación económica de la urbe, alejándola del objetivo de servir a sus vecinos mediante casas, comercios o espacios de convivencia.
El equipo redactor del proyecto Del Liceu al Seminari estaba formado por cinco hombres, Alfonso Guiu, Pep Zazurca, Angel Orbañanos, además de Clotet y Tusquets, y una mujer, Pepita Teixidor. Comenzaron el proyecto en un vinilo de 1 x 4 m donde se representaron las plantas bajas de los edificios públicos importantes de la zona y la ambigüedad del encargo acabó resultando beneficiosa porque los usos y el área prevista crecieron, abarcando al final un espacio mucho mayor entre el Gran Teatre del Liceu y hasta el convento de Santa Maria de Montalegre, donde antiguamente estaba el Seminari de Barcelona.
Feed MRSS-S Noticias
