
Antiguamente, en Cataluña el partido que ganaba las elecciones catalanas era diferente del partido que ganaba las elecciones españolas, en virtud del fenómeno conocido como “voto dual”. Todo empezó con la imprevista victoria de CiU en las elecciones catalanas de 1980, cuando el PSC había ganado holgadamente las españolas de 1977 y 1979. Los resultados del último Barómetro de Opinión Política del CEO, publicados el pasado 14 de octubre, parecen corroborar la crisis de dicho fenómeno.
Los partidos independentistas nunca han ganado unas elecciones españolas, pero sí lo han hecho los partidos de izquierdas
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos
Los partidos independentistas nunca han ganado unas elecciones españolas, pero sí lo han hecho los partidos de izquierdas


Antiguamente, en Cataluña el partido que ganaba las elecciones catalanas era diferente del partido que ganaba las elecciones españolas, en virtud del fenómeno conocido como “voto dual”. Todo empezó con la imprevista victoria de CiU en las elecciones catalanas de 1980, cuando el PSC había ganado holgadamente las españolas de 1977 y 1979. Los resultados del último Barómetro de Opinión Política del CEO, publicados el pasado 14 de octubre, parecen corroborar la crisis de dicho fenómeno.
En 2021 (por un estrecho margen) el PSC ganó las elecciones catalanas, y en 2023 (por un amplio margen) ganó las españolas, apuntalando de manera decisiva la mayoría que permitió investir a Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. En 2024 (por amplio margen) el PSC volvió a ganar las elecciones catalanas y obtuvo, esta vez sí, la presidencia de la Generalitat.
La encuesta del CEO anuncia un nuevo doblete del PSC: el próximo 29 de noviembre los socialistas catalanes volverán a ganar las elecciones españolas, con 18-19 de los 48 diputados que están en juego, y en las próximas elecciones catalanas, previstas en principio para 2028, se alzarán con su tercera victoria consecutiva. En Cataluña, Junts ha dejado de ser una alternativa de gobierno, lastrado por su fuga de votos hacia Aliança Catalana, y ERC, que desde 1980 nunca ha ganado unas elecciones catalanas, parece ser que arrastra alguna dificultad congénita para llegar a serlo.
Aparte de corroborar el posible fin del voto dual, la encuesta del CEO muestra también el vigor del hecho diferencial catalán. Curiosamente, el hecho diferencial catalán no está en el eje nacional. Desde 1977, los partidos nacionalistas o independentistas catalanes nunca han ganado unas elecciones españolas. (Lo más cerca que estuvieron de conseguirlo fue en las dos elecciones de 2019, cuando obtuvieron 22 y 23 de los 48 diputados catalanes respectivamente.) El hecho diferencial catalán está en el eje izquierda-derecha. Desde 2015 los partidos de izquierda han ganado todas las elecciones al Congreso de los Diputados celebradas en Cataluña. En 2023, la suma de PSC, Comunes y ERC obtuvo 33 de los 48 escaños; para el 29-N, la encuesta del CEO prevé una nueva victoria del bloque de izquierda, que obtendría entre 30 y 33 diputados, prácticamente los mismos que tenía ahora. En España, en cambio, aparte del fantasioso CIS de José Félix Tezanos, ningún sondeo pronostica la victoria de la izquierda, y si Sánchez obrase un nuevo milagro y lograse ser investido sería probablemente gracias a un nuevo (e inverosímil) apoyo de la derecha soberanista catalana y vasca.
La campaña electoral todavía no ha empezado, pero desde el momento mismo de la convocatoria ya se ha hecho evidente que el debate, si se le puede llamar así, girará en torno a los temas clásicos del eje izquierda-derecha. En esta tesitura, el estrambótico acuerdo entre ERC y Podemos, urdido a espaldas de la militancia republicana, cobra todo su sentido. Como en 1936, cuando se acerca el invierno neofascista el alma izquierdosa de ERC se antepone a su querencia secesionista.
Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos
Archivado En
Feed MRSS-S Noticias
