Poco a poco en el Congreso se han ido normalizando conductas que tiempo atrás habrían causado asombro. El insulto es la más obvia: sin ir más lejos, este mismo martes, al comienzo del pleno semanal, el popular Luis María Bemonte llamó “bandolero” y “canalla” al presidente del Gobierno. Lo mismo ocurre con la difusión de bulos y teorías de la conspiración. Este martes, la Cámara gastó una hora en una de estas últimas. Fue por obra y gracia de Vox, que pretendía agitar el fantasma del pucherazo electoral a través del voto por correo. Nadie le secundó, ni siquiera sus socios del PP, que se abstuvieron.
Los populares buscan un acuerdo parlamentario con los ultras sobre la definición de “prioridad nacional”
Poco a poco en el Congreso se han ido normalizando conductas que tiempo atrás habrían causado asombro. El insulto es la más obvia: sin ir más lejos, este mismo martes, al comienzo del pleno semanal, el popular Luis María Bemonte llamó “bandolero” y “canalla” al presidente del Gobierno. Lo mismo ocurre con la difusión de bulos y teorías de la conspiración. Este martes, la Cámara gastó una hora en una de estas últimas. Fue por obra y gracia de Vox, que pretendía agitar el fantasma del pucherazo electoral a través del voto por correo. Nadie le secundó, ni siquiera sus socios del PP, que se abstuvieron.
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