
“No existe un derecho a existir de los Estados, son las personas las que tienen derecho a existir”. Estas palabras, pronunciadas por Vanessa Emde en mayo durante un acto público a propósito de la invasión israelí de Gaza, han provocado la suspensión de las negociaciones para acordar un Gobierno de coalición de izquierdas en Berlín. Emde es diputada regional de Die Linke, la formación que ganó las elecciones de septiembre en la capital de Alemania. Los Verdes y los socialdemócratas del SPD sondeaban hasta este martes la creación de una coalición con Die Linke. Ahora se han retirado de la mesa de negociaciones porque acusan al partido de albergar a políticos antisemitas.
Socialdemócratas y ecologistas exigen al partido de la izquierda alternativa que expulse a una diputada por unas supuestas declaraciones contra Israel
“No existe un derecho a existir de los Estados, son las personas las que tienen derecho a existir”. Estas palabras, pronunciadas por Vanessa Emde en mayo durante un acto público a propósito de la invasión israelí de Gaza, han provocado la suspensión de las negociaciones para acordar un Gobierno de coalición de izquierdas en Berlín. Emde es diputada regional de Die Linke, la formación que ganó las elecciones de septiembre en la capital de Alemania. Los Verdes y los socialdemócratas del SPD sondeaban hasta este martes la creación de una coalición con Die Linke. Ahora se han retirado de la mesa de negociaciones porque acusan al partido de albergar a políticos antisemitas.
Die Linke es el único gran partido alemán que defiende con vehemencia la causa palestina. La cuestión es especialmente delicada en Alemania por los compromisos del país con Israel en la política de responsabilidad tras el Holocausto. Las críticas a las autoridades israelíes desde Die Linke son moderadas en comparación con las de la izquierda española, incluido el PSOE. En Alemania son una excepción, aunque cada vez más frecuentes: en muchos de los barrios de Berlín en los que ganó Die Linke es habitual la convocatoria de protestas, aunque minoritarias, en favor de Palestina.
Las fuerzas políticas de centro, el Gobierno federal y el poder judicial advierten que Die Linke tiene sectores antisemitas entre sus filas. También el medio ideológicamente más próximo a Die Linke, el Tageszeitung, ha advertido de que en el partido hay sectores que pueden ser considerados antisemitas. Los Verdes y el SPD firmaron la semana pasada con Die Linke un documento que era condición para abrir negociaciones de coalición. El documento obliga a Die Linke a erradicar “cualquier forma de antisemitismo” en su organización.
El texto provocó malestar interno en la formación poscomunista: más de 120 altos cargos de Die Linke suscribieron un manifiesto en contra del acuerdo. “El texto del documento asume la narrativa de una campaña mediática de desprestigio”, afirman los díscolos de Die Linke. Estos señalan en concreto las informaciones que publican los dos diarios del grupo Axel Springer, los conservadores Die Welt y Bild, sobre una presunta estrategia antisemita de Die Linke.
Los democristianos de la CDU, que todavía gobiernan en Berlín, también presionan en este sentido con la esperanza de pactar con Verdes y socialdemócratas una coalición alternativa. Elif Eralp, candidata para ser alcaldesa de Berlín, denunció en septiembre por difamación al ministro del Interior, Alexander Dobrindt. Este afirmó en un programa de televisión que Eralp era una reconocida antisemita.
Los Verdes y el SPD anunciaron el martes por la noche que suspendían las negociaciones porque Die Linke ha incumplido el acuerdo. Según ellos, Die Linke se comprometía a retirar el acta de diputada para Emde. La cúpula de Die Linke negó en declaraciones al semanario Der Spiegel que hubiera un pacto explícito sobre Emde.
Esta política es una de las dirigentes de la sectorial de Die Linke de apoyo a Palestina. El partido ya abrió este septiembre un expediente para expulsar de la formación a la portavoz de la sectorial por supuestas declaraciones antisemitas.
A Emde también se le reprocha que en la fiesta de la noche electoral del 20 de septiembre se fotografiara con el activista Ibrahim Ibrahim, investigado por la justicia alemana por ser el presunto representante de una organización vinculada al grupo terrorista palestino Hamás.
Die Linke incluso obligó el martes a sus 44 diputados, incluida Emde, a firmar un nuevo documento en el que se comprometen a defender la existencia del Estado de Israel, a proteger las vidas de los judíos y a combatir el antisemitismo. Para socialdemócratas y ecologistas, esto no es suficiente: Emde debe dejar de ser diputada.
“Die Linke ha tomado una serie de decisiones sobre su grupo parlamentario por las que debemos suspender las conversaciones exploratorias [para formar una coalición de Gobierno]”, concluyeron en un comunicado SPD y Los Verdes, “tenemos que evaluar si el acuerdo sigue vigente. Esperamos que Die Linke aclare hasta qué punto considera serios nuestros acuerdos y si tiene intención de implementarlos”.
“Más no podemos hacer”
“Con todo el corazón, más no podemos hacer”, lamentó este miércoles en la televisión pública ZDF la presidenta de Die Linke, Ines Schwerdtner: “Es una lástima que los Verdes y el SPD hayan interrumpido las conversaciones, íbamos por el buen camino”.
Las manifestaciones de Die Linke para denunciar acciones antisemitas también son constantes. El partido emitió, por ejemplo, el 9 de octubre un comunicado recordando el atentado de 2019 de la ultraderecha contra la sinagoga de la ciudad de Halle: “Proteger las vidas judías, combatir el terrorismo de derechas. Die Linke está en contra del antisemitismo y de cualquier forma de racismo”.
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