La ciudad de Ferrol, cuna del dictador Francisco Franco y corazón de la rebelión obrera contra su dictadura, ya es Lugar de Memoria Democrática. El Boletín Oficial del Estado (BOE) ha oficializado este lunes el reconocimiento, después de la solicitud presentada en mayo de 2025 por cinco asociaciones locales (Ateneo Ferrolán, Ferrolterra Antiga, Fuco Buxán, López Bouza y Memoria Histórica Democrática) con el aval de 16 historiadores y una investigadora. “Es la memoria de una ciudad entera, de sus gentes, del movimiento cultural y vecinal, de sus luchas y de las huellas que dejaron quienes se enfrentaron a la injusticia y a la ausencia de libertades”, han celebrado estos colectivos en un manifiesto conjunto.
La declaración, avalada por 17 expertos, distingue en la cuna del dictador 22 espacios de relevancia histórica en la lucha por las libertades en España
La ciudad de Ferrol, cuna del dictador Francisco Franco y corazón de la rebelión obrera contra su dictadura, ya es Lugar de Memoria Democrática. El Boletín Oficial del Estado (BOE) ha oficializado este lunes el reconocimiento, después de la solicitud presentada en mayo de 2025 por cinco asociaciones locales (Ateneo Ferrolán, Ferrolterra Antiga, Fuco Buxán, López Bouza y Memoria Histórica Democrática) con el aval de 16 historiadores y una investigadora. “Es la memoria de una ciudad entera, de sus gentes, del movimiento cultural y vecinal, de sus luchas y de las huellas que dejaron quienes se enfrentaron a la injusticia y a la ausencia de libertades”, han celebrado estos colectivos en un manifiesto conjunto.
La declaración impulsada por el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, que proclama específicamente la importancia histórica de 22 espacios, recuerda la proliferación de detenciones, consejos de guerra sumarísimos y ejecuciones que sufrió la ciudad natal de Franco tras el golpe militar de 1936. Uno de esos enclaves distinguidos es el castillo de San Felipe, donde, por ejemplo, fue ejecutada la costurera Amada García por “roja y revolucionaria” solo 88 días después de dar a luz. El recinto se convirtió en prisión militar y centro de fusilamientos. En el ya desaparecido cementerio civil de Canido, en cuya parcela se levanta ahora un instituto de secundaria, se conservaron hasta 1965 varias fosas comunes con 300 víctimas de la represión franquista. “A pesar de la violencia sufrida, Ferrol mantuvo viva su actividad política, social y obrera durante las décadas posteriores”, destaca la resolución.
A Manolo Fernández Pita el franquismo le mató a varios familiares. A su tío Antonio lo pasearon en pleno golpe militar con solo 19 años. A su padre Manuel, sindicalista de Bazán, lo torturaron a principios de los setenta y falleció por unas heridas mal curadas. Él preside hoy la asociación Memoria Histórica Democrática y está emocionado por que se reconozca que Ferrol “nunca fue del Caudillo y siempre estuvo por la libertad, la democracia y el progresismo”. Sobre todo en estos momentos, añade, cuando “hay una involución que hay que frenar”: “Es una incongruencia que los pobres voten contra sí mismos”.
Ferrol, epicentro de la construcción de barcos en España, acogió diferentes movilizaciones obreras que pusieron en jaque a la dictadura, entre ellas la huelga del aceite de 1946, la de 1966 contra el despido de trabajadores en el astillero de Bazán y las protestas de marzo de 1972. Estas últimas acabaron con la muerte a tiros de dos operarios del naval, Amador Rey y Daniel Niebla, a manos de la policía franquista durante una manifestación. Hubo cientos de detenidos, 16 heridos de bala y 160 trabajadores de los astilleros se quedaron sin empleo. “Este episodio, considerado uno de los hitos del movimiento obrero antifranquista, simboliza la continuidad entre las luchas republicanas, la resistencia durante la dictadura y la conquista de las libertades democráticas en la Transición”, subraya la declaración de Ferrol como Lugar de Memoria Histórica.
La resolución gubernamental recuerda también el asesinato en 1975 del sindicalista nacionalista Moncho Reboiras en el portal del número 27 de la Rúa da Terra. Agentes de la Brigada Político Social acribillaron a este luchador antifranquista de 25 años cuya figura ha sido denostada recientemente por el PP de Alfonso Rueda, a raíz de los actos vandálicos que ha sufrido la estatua alzada en su memoria el pasado abril en el centro de Santiago de Compostela. La secretaria general de los populares gallegos llegó a tildar de “terrorista” a Reboiras. “Su recuerdo representa un verdadero ejemplo de resistencia ante el fascismo y lucha por la libertad”, consagra la declaración publicada en el BOE por el ministerio.
El Gobierno central recuerda que Ferrol ha sido cuna de “figuras de gran relevancia para la historia de los derechos y la cultura democrática”, como Concepción Arenal, “pionera del pensamiento feminista y del reformismo social”; Ricardo Carvalho Calero, escritor, filólogo y defensor de la lengua gallega, “cuya trayectoria refuerza la dimensión cívica e intelectual de la ciudad”; y Pablo Iglesias Posse, fundador del PSOE y de UGT.
Las asociaciones memorialistas que han impulsado este reconocimiento instan al Gobierno central, a la Xunta y al Ayuntamiento de Ferrol a que no se quede en el papel. Las instituciones, recalcan, deben ahora mantener y señalizar los 22 espacios históricos citados; facilitar el acceso a la documentación histórica y a los archivos navales y militares; y promover la investigación y divulgación de estos acontecimientos y sus protagonistas.
Ferrol es el tercer Lugar de Memoria declarado en Galicia, después del pazo de Meirás en Sada (A Coruña) y la isla de San Simón, que funcionó como presidio en la ría de Vigo. En España solo otras dos localidades (Alicante y Eibar) han recibido este reconocimiento en su conjunto. El líder de los socialistas gallegos, José Ramón Gómez Besteiro, ha visitado la ciudad este lunes, coincidiendo con la publicación del reconocimiento en el BOE. “No debemos olvidar que la ultraderecha ya gobernó este país y que hicieron falta décadas para recuperar la libertad y superar las consecuencias de la dictadura”, advirtió en el barrio ferrolano de Canido, ante el muro del instituto de secundaria que la dictadura levantó encima de las fosas comunes a las que fueron arrojadas cientos de víctimas de la represión franquista. Entre ellas estaba Xaime Quintanilla, conocido como “el médico de los pobres” porque curaba gratuitamente a las familias sin recursos.
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