El ciudadano de Madrid que haya abierto este lunes los portales de información de calidad de aire, tanto municipal como regional, se habrá llevado una tremenda sorpresa, observable en realidad a simple vista con solo mirar al cielo: la calidad del aire es buena, ya no está esa inquietante neblina gris a ciertas horas, ya no parece una angustiosa película ocre del oeste a otras. ¿Pero cómo que buena, si desde el miércoles está ardiendo la Sierra Oeste, Ávila y Toledo?
En el resto de la región es “buena” en Collado Villaba y “razonablemente buena” en el resto, salvo dos puntos negros: Villa del Prado y San Martín de Valdeiglesias
El ciudadano de Madrid que haya abierto este lunes los portales de información de calidad de aire, tanto municipal como regional, se habrá llevado una tremenda sorpresa, observable en realidad a simple vista con solo mirar al cielo: la calidad del aire es buena, ya no está esa inquietante neblina gris a ciertas horas, ya no parece una angustiosa película ocre del oeste a otras. ¿Pero cómo que buena, si desde el miércoles está ardiendo la Sierra Oeste, Ávila y Toledo?
No es un error, no se han roto todos los observatorios a la vez, “es el viento del este”, aclara a este diario Javier Armenteros, delegado de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en la Comunidad de Madrid. “Según para dónde sople el viento, se ve afectado por el humo del incendio, compuesto por partículas procedentes de la combustión que provocan un empeoramiento de la calidad del aire, Madrid o las provincias vecinas”, continúa.
Así, el sábado, cuando Madrid amaneció enmarronado y con olor a quemado y se recomendó a los ciudadanos evitar la actividad física y permanecer al aire libre, volver a usar mascarillas y usar gafas de sol, era porque “había viento del oeste, que arrastraba todo el humo de los incendios en la Sierra Oeste hacia la capital”.
“Hoy [por este lunes] es viento del este, por lo que el humo va en dirección contraria, al oeste. Mañana [martes] es viento del suroeste, nos podría llegar, pero es menos intenso que la semana pasada. En todo caso, habrá que ir viendo, porque hay más factores”, detalla el experto, que explica que “la semana pasada la columna de hubo subía muy alto“, lo que también contribuía a que llegara a la capital. ”Si se logra controlar el incendio los próximos días, aunque el viento cambie, igual no nos llega», concluye.
Así, y sin que sirva de precedente, la calidad del aire en la capital es, incluso, “muy buena” en prácticamente todas las estaciones en cuanto a las partículas en suspensión (PM₂,₅ y PM₁₀), las presentes en el humo y las cenizas. En Castellana, plaza de Castilla, Vallecas y Farolillo baja a buena en ambas o una de las partículas. Mañana, martes, ya parece que bajará de nuevo como el domingo a “regular”, según las previsiones del Ayuntamiento de Madrid.
En la Comunidad de Madrid ocurre exactamente lo mismo: la calidad es “buena” en Collado Villaba y “razonablemente buena” en el resto de municipios. Solo hay dos puntos negros: “extremadamente desfavorable” en Villa del Prado, epicentro de uno de los incendios que se reactivó además el domingo, y “desfavorable” en San Martín de Valdeiglesias, situado por las llamas desde hace días.

Aunque no se vea el humo y se esté lejos de un incendio, las partículas finas PM₂,₅ son capaces de permanecer en suspensión y desplazarse a grandes distancias y afectar a la calidad del aire en zonas alejadas.
Según explican los neumólogos, la exposición al humo puede provocar irritación ocular, nasal y de garganta, además de tos, sensación de opresión torácica o dificultad para respirar. Cuando la exposición es intensa pueden aparecer dolor de cabeza, mareos o incluso pérdida de conocimiento. También pueden alcanzar los bronquios e incluso los alvéolos pulmonares, donde pueden desencadenar una respuesta inflamatoria cuyo impacto dependerá tanto de la intensidad como del tiempo de exposición.
El riesgo es aún mayor para determinados colectivos, como niños, personas mayores, embarazadas y pacientes con enfermedades respiratorias crónicas, como asma o enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y cardiovasculares.
La solución es protegerse: permanecer el mayor tiempo posible en interiores cuando la calidad del aire se vea comprometida por el humo, manteniendo puertas y ventanas cerradas para reducir la entrada de partículas contaminantes. Durante estos episodios, está desaconsejado practicar ejercicio físico al aire libre, ya que el aumento de la frecuencia respiratoria favorece la inhalación de una mayor cantidad de partículas.
En caso de que resulte imprescindible salir, han instado a utilizar mascarillas FFP2 correctamente ajustadas, ya que son las que ofrecen una mayor capacidad de filtrado frente a las partículas finas presentes en el humo. Las mascarillas quirúrgicas, los pañuelos o cualquier otra protección improvisada no suponen una protección suficiente.
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