Extrabajadores de unicornios y startups consolidadas, como Cabify, Glovo o Factorial, se han convertido en fundadores de segunda generación. Y han creado nuevas startups (o participado en ellas) gracias a su valiosa experiencia de haber trabajado en empresas que han conseguido no solo superar el valle de la muerte, sino escalar, en algunos caso, hacia la ansiada condición de unicornio.En un terreno tan plagado de términos a medida como el de las startups, ‘startup mafias’ califica a esta red de exempleados que ponen en práctica lo aprendido en el ecosistema, con ejemplos señeros como el de PayPal (en tiempos de Fleximize, YouTube, Yelp o, incluso, SpaceX –hija directa de PayPal-) o, en la actualidad, el de OpenAI. En estos casos, con aprendizaje sobre el terreno (como dijo el empresario y especializado en este ecosistema Eric Ries: «La única forma de ganar es aprender más rápido que los demás») y mayor y mejor acceso a canales de inversión, esenciales para el desempeño en el proceloso mundo de las startups.Cabify ha destacado como ejemplo de vivero de talento no solo para nutrir su modelo de negocio, sino para abrir el camino a nuevos empresarios en esta red de nuevas oportunidades. De hecho, un reciente estudio de la comunidad internacional de mentores y expertos Endeavor señala cómo antiguos empleados de la compañía han fundado más de 90 empresas en 15 países (especialmente en Europa y Latinoamérica). Y lo han hecho en una gran variedad de desempeños, desde la consultoría y los servicios B2B y B2C a la tecnología, destacando los casos de pertenecientes, en su momento, al Comité de Dirección. Como destaca el informe, estas nuevas empresas han generado más de 2.500 puestos de trabajo y captado más de 370 millones de euros de financiación (como marco general, según su Spain Ecosystem Report 2026, el ecosistema tech español alcanza los 125.000 millones de euros de valor -más del doble de crecimiento desde 2020-).Nuevos impulsos«Desde que Cabify nació en Madrid hace 15 años para diseñar una nueva movilidad (destaca David Pérez, vicepresidente de Corporate Affairs y Sostenibilidad), hemos detectado múltiples factores de nuestra cultura y carácter innovador que motivan a nuestros compañeros a lanzar sus propios proyectos. Probablemente sea una mezcla de varios: la innovación que se ve en una compañía como la nuestra; la forma de trabajar interna de Cabify, con una metodología propia basada en la filosofía Agile; el efecto inspirador de otros compañeros cercanos que han dado el salto generando un gran impacto; o la posibilidad de solucionar de manera directa los desafíos detectados durante su experiencia en la compañía».Esta salida del nido propicia eludir (en lo posible) aspectos críticos como los errores comunes de las fases iniciales y propiciar tanto la atracción de inversión y de nuevos business angels que vayan más allá de la terna ‘amigos, familia y locos’ como la consolidación de especialistas en guiar a las nuevas generaciones o todo aquel que necesite vadear con ciertas garantías estas aguas. Así sucede con Miguel Ángel Díez Ferreira, fundador y CEO de Startups Institute, con más de 30 años de experiencia en este escenario, que destaca cómo «es habitual que las startups exitosas, especialmente aquellas que han sido innovadoras y han tenido un buen exit, acaben generando un círculo virtuoso de emprendimiento, un efecto multiplicador. La innovación tiene algo que engancha, y si la cultura es la adecuada, y si además hay éxito económico, son muchos los que se animan a intentarlo por su cuenta».Díez Ferreira alude a las dos grandes formas de estos procesos: «Cuando de una startup acaban surgiendo spin offs o cuando, tras la salida de la empresa, muchos de los cofundadores y de los primeros empleados acaban emprendiendo. Del primer caso no conozco muchos casos documentados en España. Quizá uno de los más sonados sea el de Jesús y Fernando Encinar de Idealista que han invertido o apoyado a muchas startups como 11870, Floresfrescas, TopRural… ». Y del segundo coincide en incidir en la relevancia de la ‘mafia’ de PayPal, «donde hay nombres como Elon Musk o Peter Thiel entre otros… Yo mismo formo parte de una, la ‘mafia’ de Ya.com, de la que salieron también emprendedores como Ismael Viejo, Juan Domínguez, Álvaro Ibáñez, Walter Kobylanski, Víctor Fuente, José Antonio Arribas, José L. Robles… la lista es muy larga».Tuenti, Intercom o eDreams son otros viveros mencionados por el especialista, que coincide en su análisis con otra referencia en el ámbito de las startups, Germán Torrado (fundador en 1995 del proveedor de Internet Arrakis): «Mi sensación es que en España estamos empezando a descubrir ahora algo que en ecosistemas más maduros lleva años ocurriendo: que las buenas compañías tecnológicas no solo generan empleo o valor económico, sino también nuevos fundadores. Nos parece que hay un gran auge porque aquí todavía es incipiente, pero precisamente por eso es una buena noticia. Significa que el ecosistema español está empezando a acumular experiencia real».Torrado, que creó VESS (el primer ‘venture studio’ de España, junto a su socio Juan Manuel Arjona), destaca la ventaja de esta experiencia previa «en modelos más sofisticados como los actuales, como en el caso de los ‘venture studios’, que no son una moda separada de este fenómeno, sino una evolución natural del ecosistema impulsada principalmente por emprendedores de éxito». Introduce el recomendable factor de sentido común al recordar que «emprender no va solo de tener una buena idea. Va de rodearse bien, validar mercado, acceder a talento, capital, tecnología, clientes y acompañamiento operativo». Y así lo hace en la iniciativa que impulsan desde Sevilla, alrededor del ecosistema CTX, «para que en España y en Andalucía pasemos de admirar al emprendedor heroico a construir sistemas que produzcan mejores compañías y mejores fundadores».Pasado y presenteSobre el terreno, Emilio Froján representa un ejemplo de manual, ya que trabajó varios años en puestos de responsabilidad en VOI, la startup sueca de patinetes eléctricos que mutó en unicornio. No tardó en dar el paso a emprender por si mismo, para fundar, en 2020, Velca, marca española de vehículos 100% eléctricos especializada en el diseño de motos y ciclomotores urbanos que destacan por sus baterías extraíbles o integradas (se pueden cargar en cualquier enchufe doméstico como un teléfono móvil). «Vi la oportunidad de crear Velca y no lo dudé, y me siguieron varios compañeros que ahora son socios de la compañía, en plena expansión en la actualidad, con planes de ampliar negocio en países europeos en los que aún no estamos, como Francia o Alemania». Un recorrido, hasta la fecha, que ha consolidado a Velca como segundo fabricante español en su sector con motores eléctricos (primero con baterías integradas)… ¿Cómo se tomaron sus antiguos jefes que abandonase la empresa para crear Velca? «Todos mis antiguos jefes son inversores en la empresa». Caso cerrado. Como concluye Torrado, la clave de uso en todo caso es que estos emprendedores de éxito ya han visto por dentro lo difícil que es construir una compañía: «Vender, contratar, levantar capital, equivocarse, escalar, internacionalizar, gestionar presión y sobrevivir… Ese aprendizaje cambia mucho la forma de emprender. No garantiza el éxito, pero sí hace que el punto de partida sea mucho más sólido». Extrabajadores de unicornios y startups consolidadas, como Cabify, Glovo o Factorial, se han convertido en fundadores de segunda generación. Y han creado nuevas startups (o participado en ellas) gracias a su valiosa experiencia de haber trabajado en empresas que han conseguido no solo superar el valle de la muerte, sino escalar, en algunos caso, hacia la ansiada condición de unicornio.En un terreno tan plagado de términos a medida como el de las startups, ‘startup mafias’ califica a esta red de exempleados que ponen en práctica lo aprendido en el ecosistema, con ejemplos señeros como el de PayPal (en tiempos de Fleximize, YouTube, Yelp o, incluso, SpaceX –hija directa de PayPal-) o, en la actualidad, el de OpenAI. En estos casos, con aprendizaje sobre el terreno (como dijo el empresario y especializado en este ecosistema Eric Ries: «La única forma de ganar es aprender más rápido que los demás») y mayor y mejor acceso a canales de inversión, esenciales para el desempeño en el proceloso mundo de las startups.Cabify ha destacado como ejemplo de vivero de talento no solo para nutrir su modelo de negocio, sino para abrir el camino a nuevos empresarios en esta red de nuevas oportunidades. De hecho, un reciente estudio de la comunidad internacional de mentores y expertos Endeavor señala cómo antiguos empleados de la compañía han fundado más de 90 empresas en 15 países (especialmente en Europa y Latinoamérica). Y lo han hecho en una gran variedad de desempeños, desde la consultoría y los servicios B2B y B2C a la tecnología, destacando los casos de pertenecientes, en su momento, al Comité de Dirección. Como destaca el informe, estas nuevas empresas han generado más de 2.500 puestos de trabajo y captado más de 370 millones de euros de financiación (como marco general, según su Spain Ecosystem Report 2026, el ecosistema tech español alcanza los 125.000 millones de euros de valor -más del doble de crecimiento desde 2020-).Nuevos impulsos«Desde que Cabify nació en Madrid hace 15 años para diseñar una nueva movilidad (destaca David Pérez, vicepresidente de Corporate Affairs y Sostenibilidad), hemos detectado múltiples factores de nuestra cultura y carácter innovador que motivan a nuestros compañeros a lanzar sus propios proyectos. Probablemente sea una mezcla de varios: la innovación que se ve en una compañía como la nuestra; la forma de trabajar interna de Cabify, con una metodología propia basada en la filosofía Agile; el efecto inspirador de otros compañeros cercanos que han dado el salto generando un gran impacto; o la posibilidad de solucionar de manera directa los desafíos detectados durante su experiencia en la compañía».Esta salida del nido propicia eludir (en lo posible) aspectos críticos como los errores comunes de las fases iniciales y propiciar tanto la atracción de inversión y de nuevos business angels que vayan más allá de la terna ‘amigos, familia y locos’ como la consolidación de especialistas en guiar a las nuevas generaciones o todo aquel que necesite vadear con ciertas garantías estas aguas. Así sucede con Miguel Ángel Díez Ferreira, fundador y CEO de Startups Institute, con más de 30 años de experiencia en este escenario, que destaca cómo «es habitual que las startups exitosas, especialmente aquellas que han sido innovadoras y han tenido un buen exit, acaben generando un círculo virtuoso de emprendimiento, un efecto multiplicador. La innovación tiene algo que engancha, y si la cultura es la adecuada, y si además hay éxito económico, son muchos los que se animan a intentarlo por su cuenta».Díez Ferreira alude a las dos grandes formas de estos procesos: «Cuando de una startup acaban surgiendo spin offs o cuando, tras la salida de la empresa, muchos de los cofundadores y de los primeros empleados acaban emprendiendo. Del primer caso no conozco muchos casos documentados en España. Quizá uno de los más sonados sea el de Jesús y Fernando Encinar de Idealista que han invertido o apoyado a muchas startups como 11870, Floresfrescas, TopRural… ». Y del segundo coincide en incidir en la relevancia de la ‘mafia’ de PayPal, «donde hay nombres como Elon Musk o Peter Thiel entre otros… Yo mismo formo parte de una, la ‘mafia’ de Ya.com, de la que salieron también emprendedores como Ismael Viejo, Juan Domínguez, Álvaro Ibáñez, Walter Kobylanski, Víctor Fuente, José Antonio Arribas, José L. Robles… la lista es muy larga».Tuenti, Intercom o eDreams son otros viveros mencionados por el especialista, que coincide en su análisis con otra referencia en el ámbito de las startups, Germán Torrado (fundador en 1995 del proveedor de Internet Arrakis): «Mi sensación es que en España estamos empezando a descubrir ahora algo que en ecosistemas más maduros lleva años ocurriendo: que las buenas compañías tecnológicas no solo generan empleo o valor económico, sino también nuevos fundadores. Nos parece que hay un gran auge porque aquí todavía es incipiente, pero precisamente por eso es una buena noticia. Significa que el ecosistema español está empezando a acumular experiencia real».Torrado, que creó VESS (el primer ‘venture studio’ de España, junto a su socio Juan Manuel Arjona), destaca la ventaja de esta experiencia previa «en modelos más sofisticados como los actuales, como en el caso de los ‘venture studios’, que no son una moda separada de este fenómeno, sino una evolución natural del ecosistema impulsada principalmente por emprendedores de éxito». Introduce el recomendable factor de sentido común al recordar que «emprender no va solo de tener una buena idea. Va de rodearse bien, validar mercado, acceder a talento, capital, tecnología, clientes y acompañamiento operativo». Y así lo hace en la iniciativa que impulsan desde Sevilla, alrededor del ecosistema CTX, «para que en España y en Andalucía pasemos de admirar al emprendedor heroico a construir sistemas que produzcan mejores compañías y mejores fundadores».Pasado y presenteSobre el terreno, Emilio Froján representa un ejemplo de manual, ya que trabajó varios años en puestos de responsabilidad en VOI, la startup sueca de patinetes eléctricos que mutó en unicornio. No tardó en dar el paso a emprender por si mismo, para fundar, en 2020, Velca, marca española de vehículos 100% eléctricos especializada en el diseño de motos y ciclomotores urbanos que destacan por sus baterías extraíbles o integradas (se pueden cargar en cualquier enchufe doméstico como un teléfono móvil). «Vi la oportunidad de crear Velca y no lo dudé, y me siguieron varios compañeros que ahora son socios de la compañía, en plena expansión en la actualidad, con planes de ampliar negocio en países europeos en los que aún no estamos, como Francia o Alemania». Un recorrido, hasta la fecha, que ha consolidado a Velca como segundo fabricante español en su sector con motores eléctricos (primero con baterías integradas)… ¿Cómo se tomaron sus antiguos jefes que abandonase la empresa para crear Velca? «Todos mis antiguos jefes son inversores en la empresa». Caso cerrado. Como concluye Torrado, la clave de uso en todo caso es que estos emprendedores de éxito ya han visto por dentro lo difícil que es construir una compañía: «Vender, contratar, levantar capital, equivocarse, escalar, internacionalizar, gestionar presión y sobrevivir… Ese aprendizaje cambia mucho la forma de emprender. No garantiza el éxito, pero sí hace que el punto de partida sea mucho más sólido».
Extrabajadores de unicornios y startups consolidadas, como Cabify, Glovo o Factorial, se han convertido en fundadores de segunda generación. Y han creado nuevas startups (o participado en ellas) gracias a su valiosa experiencia de haber trabajado en empresas que han conseguido no solo superar el … valle de la muerte, sino escalar, en algunos caso, hacia la ansiada condición de unicornio.
En un terreno tan plagado de términos a medida como el de las startups, ‘startup mafias’ califica a esta red de exempleados que ponen en práctica lo aprendido en el ecosistema, con ejemplos señeros como el de PayPal (en tiempos de Fleximize, YouTube, Yelp o, incluso, SpaceX –hija directa de PayPal-) o, en la actualidad, el de OpenAI. En estos casos, con aprendizaje sobre el terreno (como dijo el empresario y especializado en este ecosistema Eric Ries: «La única forma de ganar es aprender más rápido que los demás») y mayor y mejor acceso a canales de inversión, esenciales para el desempeño en el proceloso mundo de las startups.
Cabify ha destacado como ejemplo de vivero de talento no solo para nutrir su modelo de negocio, sino para abrir el camino a nuevos empresarios en esta red de nuevas oportunidades. De hecho, un reciente estudio de la comunidad internacional de mentores y expertos Endeavor señala cómo antiguos empleados de la compañía han fundado más de 90 empresas en 15 países (especialmente en Europa y Latinoamérica). Y lo han hecho en una gran variedad de desempeños, desde la consultoría y los servicios B2B y B2C a la tecnología, destacando los casos de pertenecientes, en su momento, al Comité de Dirección. Como destaca el informe, estas nuevas empresas han generado más de 2.500 puestos de trabajo y captado más de 370 millones de euros de financiación (como marco general, según su Spain Ecosystem Report 2026, el ecosistema tech español alcanza los 125.000 millones de euros de valor -más del doble de crecimiento desde 2020-).
Nuevos impulsos
«Desde que Cabify nació en Madrid hace 15 años para diseñar una nueva movilidad (destaca David Pérez, vicepresidente de Corporate Affairs y Sostenibilidad), hemos detectado múltiples factores de nuestra cultura y carácter innovador que motivan a nuestros compañeros a lanzar sus propios proyectos. Probablemente sea una mezcla de varios: la innovación que se ve en una compañía como la nuestra; la forma de trabajar interna de Cabify, con una metodología propia basada en la filosofía Agile; el efecto inspirador de otros compañeros cercanos que han dado el salto generando un gran impacto; o la posibilidad de solucionar de manera directa los desafíos detectados durante su experiencia en la compañía».
Esta salida del nido propicia eludir (en lo posible) aspectos críticos como los errores comunes de las fases iniciales y propiciar tanto la atracción de inversión y de nuevos business angels que vayan más allá de la terna ‘amigos, familia y locos’ como la consolidación de especialistas en guiar a las nuevas generaciones o todo aquel que necesite vadear con ciertas garantías estas aguas. Así sucede con Miguel Ángel Díez Ferreira, fundador y CEO de Startups Institute, con más de 30 años de experiencia en este escenario, que destaca cómo «es habitual que las startups exitosas, especialmente aquellas que han sido innovadoras y han tenido un buen exit, acaben generando un círculo virtuoso de emprendimiento, un efecto multiplicador. La innovación tiene algo que engancha, y si la cultura es la adecuada, y si además hay éxito económico, son muchos los que se animan a intentarlo por su cuenta».
Díez Ferreira alude a las dos grandes formas de estos procesos: «Cuando de una startup acaban surgiendo spin offs o cuando, tras la salida de la empresa, muchos de los cofundadores y de los primeros empleados acaban emprendiendo. Del primer caso no conozco muchos casos documentados en España. Quizá uno de los más sonados sea el de Jesús y Fernando Encinar de Idealista que han invertido o apoyado a muchas startups como 11870, Floresfrescas, TopRural… ». Y del segundo coincide en incidir en la relevancia de la ‘mafia’ de PayPal, «donde hay nombres como Elon Musk o Peter Thiel entre otros… Yo mismo formo parte de una, la ‘mafia’ de Ya.com, de la que salieron también emprendedores como Ismael Viejo, Juan Domínguez, Álvaro Ibáñez, Walter Kobylanski, Víctor Fuente, José Antonio Arribas, José L. Robles… la lista es muy larga».
Tuenti, Intercom o eDreams son otros viveros mencionados por el especialista, que coincide en su análisis con otra referencia en el ámbito de las startups, Germán Torrado (fundador en 1995 del proveedor de Internet Arrakis): «Mi sensación es que en España estamos empezando a descubrir ahora algo que en ecosistemas más maduros lleva años ocurriendo: que las buenas compañías tecnológicas no solo generan empleo o valor económico, sino también nuevos fundadores. Nos parece que hay un gran auge porque aquí todavía es incipiente, pero precisamente por eso es una buena noticia. Significa que el ecosistema español está empezando a acumular experiencia real».
Torrado, que creó VESS (el primer ‘venture studio’ de España, junto a su socio Juan Manuel Arjona), destaca la ventaja de esta experiencia previa «en modelos más sofisticados como los actuales, como en el caso de los ‘venture studios’, que no son una moda separada de este fenómeno, sino una evolución natural del ecosistema impulsada principalmente por emprendedores de éxito». Introduce el recomendable factor de sentido común al recordar que «emprender no va solo de tener una buena idea. Va de rodearse bien, validar mercado, acceder a talento, capital, tecnología, clientes y acompañamiento operativo». Y así lo hace en la iniciativa que impulsan desde Sevilla, alrededor del ecosistema CTX, «para que en España y en Andalucía pasemos de admirar al emprendedor heroico a construir sistemas que produzcan mejores compañías y mejores fundadores».
Pasado y presente
Sobre el terreno, Emilio Froján representa un ejemplo de manual, ya que trabajó varios años en puestos de responsabilidad en VOI, la startup sueca de patinetes eléctricos que mutó en unicornio. No tardó en dar el paso a emprender por si mismo, para fundar, en 2020, Velca, marca española de vehículos 100% eléctricos especializada en el diseño de motos y ciclomotores urbanos que destacan por sus baterías extraíbles o integradas (se pueden cargar en cualquier enchufe doméstico como un teléfono móvil). «Vi la oportunidad de crear Velca y no lo dudé, y me siguieron varios compañeros que ahora son socios de la compañía, en plena expansión en la actualidad, con planes de ampliar negocio en países europeos en los que aún no estamos, como Francia o Alemania».
Un recorrido, hasta la fecha, que ha consolidado a Velca como segundo fabricante español en su sector con motores eléctricos (primero con baterías integradas)… ¿Cómo se tomaron sus antiguos jefes que abandonase la empresa para crear Velca? «Todos mis antiguos jefes son inversores en la empresa». Caso cerrado. Como concluye Torrado, la clave de uso en todo caso es que estos emprendedores de éxito ya han visto por dentro lo difícil que es construir una compañía: «Vender, contratar, levantar capital, equivocarse, escalar, internacionalizar, gestionar presión y sobrevivir… Ese aprendizaje cambia mucho la forma de emprender. No garantiza el éxito, pero sí hace que el punto de partida sea mucho más sólido».
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