El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aseguró que esta iba a ser «la legislatura de la vivienda» y, en realidad, no se equivocaba. El líder del Ejecutivo ha convocado este lunes elecciones generales para el próximo 29 de noviembre con la crisis habitacional como desencadenante del final de su tercer mandato. El estallido social surgido del desahucio de la anciana Maricarmen y, el posterior fracaso en el Congreso del doble decretazo lanzado en respuesta, han puesto punto y final a una legislatura en la que las promesas para esta materia han sido recurrentes, pero las soluciones han brillado por su ausencia.Han sido años convulsos teniendo en cuenta que el Gobierno pretendía tomar el cielo por asalto para bajar los precios de las casas. Sánchez recuperó el extinto Ministerio de Vivienda con el objetivo de fondo de convertir a la vivienda en el «quinto pilar del Estado de Bienestar», una coletilla que ha acompañado a la ministra del ramo, Isabel Rodríguez, durante todas sus intervenciones desde que cogiera la cartera en noviembre de 2023. Sobre el papel estaba la meta de levantar 184.000 pisos para destinarlos al alquiler asequible y lograr que los precios empezarán a dar tregua, especialmente en el caso de los arrendamientos, que en ningún momento han dejado de aumentar.El Ejecutivo fio entonces a su recién aprobada ley de Vivienda la contención de precios de los alquileres, pero han sido un escaso número de comunidades autónomas y localidades las que lo han aplicado. Aún así, la declaración de las áreas tensionadas para limitar el valor de los arrendamientos ha resultado ser un fracaso y, en regiones como Cataluña, la oferta se ha hundido alrededor de un 40% en menos de tres años, como ya advirtió el sector inmobiliario antes de la aprobación de la norma.Tampoco se han vuelto tangibles las promesas de alquileres públicos baratos durante la legislatura. El departamento de Isabel Rodríguez quiso acelerar este proceso con la creación de una empresa estatal de vivienda, que ha convertido la antigua entidad de suelo público Sepes en lo que hoy se conoce como Casa 47, un ente que está llamado a absorber todas las casas que le quedan a Sareb (unas 40.000) y a inflar su perímetro con otras miles procedentes desde otras administraciones del Estado. Pero sus primeros pinitos han generado muchas dudas: la mayoría de las 600 primeras casas que ha puesto en el mercado están en zonas sin demanda y, en muchos casos, ni siquiera cumplen el requisito de asequibilidad prometido. Así las cosas, Sánchez pone fin a una legislatura en la que el precio del alquiler se ha disparado casi un 20% y la oferta se ha desplomado en los mismos niveles. También en el mercado de la compraventa se ha desbocado todo: mientras en 2023 el precio del m2 rondaba de media los 1.658 euros, ahora navega en 2.073, un 25% más, según los datos de los notarios. El ‘stock’ de casas en venta en el mercado también está en mínimos pese a que la demanda de la población es inabarcable. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aseguró que esta iba a ser «la legislatura de la vivienda» y, en realidad, no se equivocaba. El líder del Ejecutivo ha convocado este lunes elecciones generales para el próximo 29 de noviembre con la crisis habitacional como desencadenante del final de su tercer mandato. El estallido social surgido del desahucio de la anciana Maricarmen y, el posterior fracaso en el Congreso del doble decretazo lanzado en respuesta, han puesto punto y final a una legislatura en la que las promesas para esta materia han sido recurrentes, pero las soluciones han brillado por su ausencia.Han sido años convulsos teniendo en cuenta que el Gobierno pretendía tomar el cielo por asalto para bajar los precios de las casas. Sánchez recuperó el extinto Ministerio de Vivienda con el objetivo de fondo de convertir a la vivienda en el «quinto pilar del Estado de Bienestar», una coletilla que ha acompañado a la ministra del ramo, Isabel Rodríguez, durante todas sus intervenciones desde que cogiera la cartera en noviembre de 2023. Sobre el papel estaba la meta de levantar 184.000 pisos para destinarlos al alquiler asequible y lograr que los precios empezarán a dar tregua, especialmente en el caso de los arrendamientos, que en ningún momento han dejado de aumentar.El Ejecutivo fio entonces a su recién aprobada ley de Vivienda la contención de precios de los alquileres, pero han sido un escaso número de comunidades autónomas y localidades las que lo han aplicado. Aún así, la declaración de las áreas tensionadas para limitar el valor de los arrendamientos ha resultado ser un fracaso y, en regiones como Cataluña, la oferta se ha hundido alrededor de un 40% en menos de tres años, como ya advirtió el sector inmobiliario antes de la aprobación de la norma.Tampoco se han vuelto tangibles las promesas de alquileres públicos baratos durante la legislatura. El departamento de Isabel Rodríguez quiso acelerar este proceso con la creación de una empresa estatal de vivienda, que ha convertido la antigua entidad de suelo público Sepes en lo que hoy se conoce como Casa 47, un ente que está llamado a absorber todas las casas que le quedan a Sareb (unas 40.000) y a inflar su perímetro con otras miles procedentes desde otras administraciones del Estado. Pero sus primeros pinitos han generado muchas dudas: la mayoría de las 600 primeras casas que ha puesto en el mercado están en zonas sin demanda y, en muchos casos, ni siquiera cumplen el requisito de asequibilidad prometido. Así las cosas, Sánchez pone fin a una legislatura en la que el precio del alquiler se ha disparado casi un 20% y la oferta se ha desplomado en los mismos niveles. También en el mercado de la compraventa se ha desbocado todo: mientras en 2023 el precio del m2 rondaba de media los 1.658 euros, ahora navega en 2.073, un 25% más, según los datos de los notarios. El ‘stock’ de casas en venta en el mercado también está en mínimos pese a que la demanda de la población es inabarcable.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aseguró que esta iba a ser «la legislatura de la vivienda» y, en realidad, no se equivocaba. El líder del Ejecutivo ha convocado este lunes elecciones generales para el próximo 29 de noviembre con la crisis habitacional como desencadenante … del final de su tercer mandato. El estallido social surgido del desahucio de la anciana Maricarmen y, el posterior fracaso en el Congreso del doble decretazo lanzado en respuesta, han puesto punto y final a una legislatura en la que las promesas para esta materia han sido recurrentes, pero las soluciones han brillado por su ausencia.
Han sido años convulsos teniendo en cuenta que el Gobierno pretendía tomar el cielo por asalto para bajar los precios de las casas. Sánchez recuperó el extinto Ministerio de Vivienda con el objetivo de fondo de convertir a la vivienda en el «quinto pilar del Estado de Bienestar», una coletilla que ha acompañado a la ministra del ramo, Isabel Rodríguez, durante todas sus intervenciones desde que cogiera la cartera en noviembre de 2023. Sobre el papel estaba la meta de levantar 184.000 pisos para destinarlos al alquiler asequible y lograr que los precios empezarán a dar tregua, especialmente en el caso de los arrendamientos, que en ningún momento han dejado de aumentar.
El Ejecutivo fio entonces a su recién aprobada ley de Vivienda la contención de precios de los alquileres, pero han sido un escaso número de comunidades autónomas y localidades las que lo han aplicado. Aún así, la declaración de las áreas tensionadas para limitar el valor de los arrendamientos ha resultado ser un fracaso y, en regiones como Cataluña, la oferta se ha hundido alrededor de un 40% en menos de tres años, como ya advirtió el sector inmobiliario antes de la aprobación de la norma.
Tampoco se han vuelto tangibles las promesas de alquileres públicos baratos durante la legislatura. El departamento de Isabel Rodríguez quiso acelerar este proceso con la creación de una empresa estatal de vivienda, que ha convertido la antigua entidad de suelo público Sepes en lo que hoy se conoce como Casa 47, un ente que está llamado a absorber todas las casas que le quedan a Sareb (unas 40.000) y a inflar su perímetro con otras miles procedentes desde otras administraciones del Estado. Pero sus primeros pinitos han generado muchas dudas: la mayoría de las 600 primeras casas que ha puesto en el mercado están en zonas sin demanda y, en muchos casos, ni siquiera cumplen el requisito de asequibilidad prometido.
Así las cosas, Sánchez pone fin a una legislatura en la que el precio del alquiler se ha disparado casi un 20% y la oferta se ha desplomado en los mismos niveles. También en el mercado de la compraventa se ha desbocado todo: mientras en 2023 el precio del m2 rondaba de media los 1.658 euros, ahora navega en 2.073, un 25% más, según los datos de los notarios. El ‘stock’ de casas en venta en el mercado también está en mínimos pese a que la demanda de la población es inabarcable.
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